Culiacán

Enfermeras pasan días de estrés por riesgo a contagio de Covid-19

 Las trabajadores de la salud señalan que no hay compensación económica que pague su esfuerzo, pero sí la concientización de la población de permanecer en casa

Por  María Elizalde

Personal de Enfermería del Hospital General de Culiacán.(Foto: El Debate)

Personal de Enfermería del Hospital General de Culiacán. | Foto: El Debate

Sinaloa.- Las enfermeras y enfermeros que están enfrentando esta dura batalla contra el COVID-19 en el estado han pasado días de mucho estrés por el temor a ser contagiados.

En entrevista para EL DEBATE, tres enfermeras relataron que al principio de la pandemia dudaron de seguir ejerciendo su profesión, pero las tres coincidieron que para eso habían elegido como vocación ser enfermeras, para apoyar al que más lo necesita, sobre todo en momentos de una crisis sanitaria mundial.

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Alexis, Lupita y Lilia son tres mujeres que están al frente de la primera línea médica; son grandes guerreras que decidieron estar durante la pandemia, sin importar el riesgo al que están expuestas.

Esfuerzos

Las tres están laborando lejos de sus familias, como una medida de para evitar el contagio. Todas señalan que en los hospitales hay poco personal médico y que es ahorita cuando más se necesitan apoyar entre compañeros. 

Señalan que el esfuerzo que hacen no se paga con ningún estímulo económico, pero sí con la comprensión de la ciudadanía en la labor que realizan, haciendo la exhortación a que dejen de agredir al personal médico; y que, en caso de requerir un servicio, que sean pacientes, pues hay hospitales que están saturados, y el personal no es suficiente.

Mencionan que su mejor paga es que la población sinaloense haga caso de mantenerse en casa; y ellas, desde el hospital en el que están, garantizan una atención oportuna.

Dedicación: “Soy enfermera activa de COVID-19”

Alexis es una joven de 26 años de edad que actualmente labora en el sector de salud pública, donde ha dedicado tres años de su vida a estar comprometida con la salud de los sinaloenses.

La joven, quien prefirió mantenerse en el anonimato debido a que ha sido un caso positivo de COVID-19 y evita generar preocupación entre su familia, señaló que es originaria de la sindicatura de Costa Rica, y que desde niña supo que su profesión debía ser la enfermería, ya que le gusta ayudar y atender al que más lo necesita.

Desde que dio inicio la pandemia, ella estuvo al frente; sin embargo, por más cuidado que tuvo, resultó contagiada y hoy se encuentra luchando por salir de esta enfermedad y regresar a los pasillos del hospital para apoyar a sus compañeros, que no se dan abasto con el número de casos que están llegando. 

La enfermera explica que dentro de los momentos difíciles por lo que atraviesan, al ver cómo la gente sufre por esta pandemia, también han vivido momentos de alegría cuando hay casos exitosos de personas que recuperan la salud, o momentos en los que lloran al ver cómo prestarles su teléfono celular a un paciente para que se comunique con sus familias les cambia el rostro triste por una cara de felicidad y les da ánimos de seguir luchando.

‘No solo damos atención médica, sino también emocional’

Guadalupe Arriaga Leyva es la supervisora del área de Enfermería del Hospital General de Culiacán. Como enfermera, relata que ha vivido grandes experiencias durante 20 años, pero el enfrentar esta pandemia es un momento único, el cual lo hace con gran profesionalismo.

Lupita relató que, pese a los riesgos que presenta la enfermedad, todos los días, junto con el resto de sus compañeras, trabaja con algo de estrés y temor de ser contagiada, pero que al momento de estar con los pacientes buscan mostrarles un lado positivo, expresarles palabras de aliento y, en algunos casos, son también el oído para escuchar las tristezas y miedo de los pacientes.  

Guadalupe Arriaga Leyva, supervisora del área de Enfermería del Hospital General de Culiacán. Foto: Cortesía

Por lo que señala que ver fallecer a sus pacientes a ellas les genera tristeza, la cual no pueden demostrar, para evitar preocupación entre el resto de los pacientes. La supervisora señala que el personal de Enfermería en está pandemia no tiene nada que celebrar ese día, que para ellas resulta especial, pero sí para hacerle ver a la población que el virus existe y que el mejor regalo que puedan tener es estar en casa.

‘Me iba a retirar, pero al llegar la pandemia, decidí hacerle frente’

Lilia Huizar es una enfermera del Hospital General con 30 años de servicio. Ayudar a quien más lo necesita es uno de los objetivos de vida y por lo que ha trabajado con ética y, sobre todo, humanidad.

Lilia señala que para esta profesión se requiere de valentía, ya que una enfermera está expuesta a varios riesgos.

Ahora, en esta pandemia, han tenido que aprender a trabajar con un equipo de protección al que no estaban acostumbradas, como cuidar que los lentes no se empañen, para evitar tocarlos al momento de limpiar. “Suena algo sencillo, pero se tiene que aprender a trabajar con algo nuevo”, explicó. 

Lilia Huizar. enfermera del Hospital General. Foto: Cortesía

Con tantos años de servicio, Lilia pensó que este año era el momento de su retiro, por lo que ya preparaba su jubilación, pero al ver cómo la pandemia se extendía y llegaban los primeros casos, decidió posponerla y apoyar a sus compañeras, ya que  actualmente hay un déficit de personal al haber enviado a casa a varios compañeros por ser vulnerables al riesgo. En el Día de la Enfermera, relata, no hay motivo de festejo,  pero sí de mucho orgullo por el trabajo que realizan.

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