Culiacán

Estabamos esperando morir: refugiada de balacera en Culiacán

Las dos amigas pensaban en que morirían después de tantas horas de balazos en Culiacán

Por  María Elizalde

Las dos amigas comentan como fue refugiarse de los balazos(Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate)

Las dos amigas comentan como fue refugiarse de los balazos | Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

Culiacán, Sinaloa.-  Angela y Yuri, dos amigas que acudieron a comer al restaurante el Torito ubicado en el Desarrollo Urbano Tres Ríos, a penas llegaban y todo parecía normal, cuando de repente se escucharon las detonaciones de armas de fuego, todo indicaba en un principio era un supuesto asalto a una tienda de autoservicio.

Sin embargo, minutos después, el pasar de camionetas armadas y detonaciones más fuertes ocasionaron que ellas se tiraran al piso a esperar que la balacera pasara.

Ambas al ver que los minutos pasaban y las detonaciones cada vez eran más fuertes, empezaron a arrastrarse hasta el área de la oficina y cocina del lugar, ya que de quedarse en las mesas esta historia no podría haber sido contada.

Angela, pausa mientras cuenta su historia a este medio de comunicación, se le salen las lagrimas y dice: “Estabamos esperando morir”.

Muestran las fotos que tomaron durante el tiempo que estuvieron refugiadas. Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

Esto al ver que ya había transcurrido dos horas desde que el enfrentamiento ocurría por lo que decidió llamar a su hija y decirle “Te amo”, mientras que Yuri le llamó a su esposo y le dijo donde se encontraba, él para no alarmarla decidió no contarle que esos enfrentamientos también estaban por toda la ciudad.

“Quédate donde estás, siempre tirada al piso y mantenme informado de todo lo que pase” dijo Yuri que fueron las palabras de su esposo.

Las amigas señalaron sentirse impotentes con los resultados que dieron ayer las autoridades, que el enfrentamiento no duró dos horas como ellos señalaron, si no cinco, mismas que estuvieron todo el tiempo boca abajo con la incertidumbre de que en el cualquier momento serían víctimas de una bala esto debido a que el frente del restaurante fuera de cristal y con techo de lamina.

Angela agradece el poder haber salido con vida, el dirigirse a casa de sus papás fue un infierno todas las calles se encontraban bloqueadas pero aún así pudieron llegar a su domicilio.

Fue un días después cuando se percataron que lo que habían vivido, de lo que ocurría, y que empezaron a sentir los estragos de lo sucedido, nauseas, presión alta y temor de volver a salir a la calle.