Culiacán

Grupos antiacoso piden justicia a universidades

Activistas reclaman protocolos universitarios efectivos que garanticen seguridad e integridad sexual del alumnado, a su vez que se sancione a los agresores

Por  María Sánchez

Jóvenes protestan en el cruce peatonal frente a Catedral(Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate)

Jóvenes protestan en el cruce peatonal frente a Catedral | Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

Protocolos más efectivos y acciones en favor de las víctimas de acoso sexual en las universidades mexicanas es la exigencia del colectivo Acoso en la U. 
Integrantes del grupo se manifestaron en once entidades del país ante una realidad que ignora el problema.

En lo que es el segundo año de protestas, el movimiento logró traspasar las fronteras de Nuevo León, llegando a tener representatividad en Sinaloa. 

La representante del colectivo a nivel nacional contó para EL DEBATE vía telefónica su análisis de causas de la situación, y las diferentes voces de los colectivos a nivel local hablan acerca de su perspectiva de la situación actual con los alumnos y las autoridades estudiantiles de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), que —según estos— no han actuado de manera adecuada ante las diferentes situaciones de acoso y hostigamiento sexual que reclaman los estudiantes.

Sin embargo, la directora del Centro de Políticas de Género de la máxima casa de estudios del estado deja en entredicho que ellos actúen con omisión ante las situaciones de acoso. 

Ilustración El Debate

Cruzada nacional antiacoso 

Bertha Hernández, estudiante de la UNAM, cofundadora de la asociación civil Acoso en la U, mencionó en entrevista para EL DEBATE que su proyecto surge a raíz de la observación de muchos casos de acoso y hostigamiento sexual ocurridos a nivel universitario, primero desde la ciudad de Monterrey, en el estado de Nuevo León, y actualmente en el resto del país, desde donde reciben denuncias anónimas en su pagina web, creada con el fin de dar apoyo y visibilizar la violencia sexual que sufren las y los universitarios. 

«Este año decidimos hacerlo un poco más grande y con tres exigencias concretas. Con el tiempo que llevamos trabajando y con la aparición de los protocolos de género, ahora muchas de las denuncias que nos llegan al portal son de gente que, haciendo uso de los supuestos protocolos, meten su queja, pero la universidad no les responde», mencionó, haciendo referencia a que las autoridades universitarias no ofrecen tiempos de respuesta concretos ni planifican las acciones adecuadas. 

Acusan falta de acción en la UAS

En este sentido, Priscila Rebeca Salas Espinoza, madre de familia e integrante del colectivo No te Metas con Nuestras Hijas —que ha dado acompañamiento a alumnas víctimas de acoso y apoyado también las manifestaciones recientes antiacoso en Culiacán—, expuso en entrevista para este medio informativo que en Sinaloa no es diferente, ya que observa mucha omisión por parte las autoridades escolares y universitarias en materia de acoso y hostigamiento sexual: «Hay muchísimas omisiones, por ejemplo en instituciones de niveles básicos, por ejemplo a nivel secundaria, nosotros nos hemos enterado que las instituciones no protegen a los niños y niñas cuando son víctimas de abuso y hostigamiento sexual, no se aplican los protocolos que debe de haber, que están diseñados por la Secretaría de Educación Pública y por la Comisión Nacional de Derechos Humanos para aplicarse; más bien se ignoran, y no se les da el seguimiento correspondiente», afirmó. 

Denunciar el acoso y exigir perspectiva de género en la UAS fueron las principales consignas de la protesta. Foto: Cristina Félix / El Debate

Priscila, quien también es doctora en trabajo social y estudios de género por la UAS, mencionó que, el caso del reclamo social realizado por las y los alumnos de la UAS, especialmente los alumnos de preparatoria, obedece a una situación similar: «En los caso de hostigamiento sexual, la respuesta del rector de la Universidad dejó mucho que desear. Él fue y le dijo a la Fiscalía que investigara, pero las alumnas ya se habían quejado con el director de la prepa, el director de la prepa ya tenía los nombres de los maestros acosadores, y él debió ser quien repusiera una demanda para que se investigara, pero no lo hicieron. Entonces ¿qué nos dice eso?, que a las autoridades universitarias no les interesa la seguridad ni garantizar los derechos de las estudiantes del nivel que sean», mencionó. 

Sobre el caso de las jóvenes de la preparatoria Flores Magón, de la UAS, Mariel Vega Yee, del colectivo de Feministas Alteradas, comentó: «A pesar de que habían acudido a las instancias de bienestar universitario, a direcciones, etcétera, pues nunca se le dio respuesta, porque es más fácil proteger al agresor que hacer algo sobre lo que está sucediendo», lamentó. 

Simulación o falta de denuncia formal

Priscila Salas cree que en la UAS, al no responder a los casos de acoso, puede estarse presentando una simulación, ya que no hay respuesta justa a las quejas de las estudiantes: «No se toman las medidas necesarias. Yo no he sabido, por ejemplo, que esos maestros denunciados por las chicas hayan sido acreedores de una sanción por ser acosadores», destacó. 

Joven escribe un cartel contra el acoso. Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

Mariel Vega hizo un llamado con una observación similar: «Los docentes y administrativos son los que están violentándonos. Yo llamo a que, desde la parte de bienestar universitario, que realmente trabajen por las y los alumnos, y que no sea una simulación, porque ha sido muy fácil para el rector salir e incluso como presidente de las juntas de organizaciones universitarias, porque él está al frente de un consejo, hablar sobre el bienestar de la universidad», destacó.

Sin embargo, pese a este descontento, la directora del Centro de Políticas de Género de la UAS, Beatriz Rodríguez, mencionó que las denuncias no han procedido porque no se han realizado de manera formal, que en muchos casos las situaciones de denuncia fueron mediáticas, y dio como ejemplo las situaciones ocurridas en la Facultad de Psicología: «No hubo denuncia formal, nadie se acercó al Centro de Políticas de Género, a pesar que se les entregó el reglamento y se les dio información. Quiero decirte que yo les creo, y nunca he puesto en duda su información, pero legalmente no puedo intervenir si ellas no me lo solicitan», destacó.

Además, mencionó que han llegado casos a la institución que se resuelven sin la necesidad de publicarse, pues cuentan con un protocolo para ello, mismo que se encuentra en el reglamento universitario: «Lo puedes consultar en la página de la UAS, en el link de “marco jurídico”».

Agregó: «El derecho es androcéntrico y exige pruebas para el debido proceso; sin embargo, no fenecen los casos, y cuando se sientan seguras y confiadas que tienen una aliada, con mucho gusto las estaré esperando», comentó. 

Tras protestar frente al semáforo en rojo, regresan a la banqueta. Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

Rodríguez también dijo que acaban de iniciar la cuarta campaña para combatir el acoso, por lo que ya se están impartiendo talleres al estudiantado. 

Parte de la conversación con Mariel Vega Yee fue que precisamente había omisión de parte de las autoridades universitarias en los casos de anonimato. «Yo sé de casos y que nos ha tocado acompañar justo de acoso dentro de instalaciones universitarias, y en los que he podido dar mis recomendaciones, pues no se ha podido proceder de muchas formas por la misma idea que tienen, pues se oye “pero cómo si son alumnas anónimas les vamos a creer”. Bueno, es que ella también siente que tiene muchas cosas que perder, ¿sabes? O sea, no es tan sencillo», concluyó. 

Las recomendaciones 

La omisión ante el anonimato antes mencionado es quizá uno de los motivos por los que el colectivo Acoso en la U añadiera a sus peticiones el hecho de respetar el anonimato de las y los afectados por el acoso y el hostigamiento sexual. 

Bertha Hernández, representante de este colectivo y ciudadana crítica, hizo referencia a que, si bien hacía falta hacer denuncias, también era importante sensibilizar a la población docente en temas de género para evitar estas situaciones. 

Priscila Rebeca coincidió con esta observación y añadió que no solo las autoridades universitarias deberían generar verdaderas acciones ante el acoso, sino también autoridades como la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y el Instituto Sinaloense de las Mujeres, que en estas situaciones ni siquiera se han pronunciado. 

Por su parte, Mariel Vega comentó que era necesario que el Gobierno federal no hiciera más recortes al presupuesto de instituciones y refugios que atienden a mujeres víctimas de violencia, y que organismos como el Observatorio de Violencias Feminicidas y el Centro de Justicia por las Mujeres actuaran, ya que no era necesario esperar que estas violencias trascendieran a una cifra más de los feminicidios.

Recomendó también tener en Sinaloa legislación contra la violencia cibernética y en redes sociales, a su vez que hizo un llamado a los padres de familia a apoyar a sus hijos universitarios en las situaciones de acoso y hostigamiento que se presenten.

Testimonios de hostigamiento

En entrevista para EL DEBATE, dos alumnas de una preparatoria de la Universidad Autónoma de Sinaloa —que prefirieron guardar el anonimato por temor a represalias— contaron sus experiencias con el acoso y el hostigamiento escolar. Ambas contaron situaciones donde el acosador era un maestro, que haciendo uso de situaciones en el aula o el ambiente escolar las hostigaron sexualmente.

Por razones de su seguridad, las llamaremos Isaura y Margarita.

Isaura cuenta que en reiteradas ocasiones uno de sus profesores la miró lascivamente de pies a cabeza, y en más de una ocasión le llegó a cambiar el sentido de las frases y de las palabras, modificando su tono de voz y realizando gestos que la hacían sentir incomodidad:

«Una vez con pretexto de algo en la clase se sentó junto a mí, se me acercaba mucho y rozaba mis piernas con sus manos. Al demostrar incomodidad, hizo parecer que lo realizaba de forma accidental». 

Margarita, por su parte, cuenta que su hostigador le decía en un tono extraño que tenían que hacer un examen oral en algunas ocasiones que no pudo asistir a tomar el examen del curso de manera presencial, y además de eso le llegó a hacer comentarios sobre su cuerpo, incluso en una ocasión la tocó por las costillas de manera sorpresiva: «Yo me quité inmediatamente por que me sentí incómoda», dijo.

«Yo no denuncié porque no supe cómo actuar ante esa situación; sin embargo, de ahí en adelante evité quedarme con él a solas, entregaba todos los trabajos para no tener pretexto de que me reprobara», añadió.

En su caso, Isaura no denunció por temor a represalias y porque sintió poco apoyo de la institución educativa ante casos similares. 

Ambas alumnas dicen que cuando se dieron las manifestaron en contra del hostigamiento sexual escolar, algunas maestras y maestros del plantel les comentaron que debían cuidarse, que se dejaran de cosas, y que la mayoría de los maestros y maestras en su escuela manifestaban desacuerdo con las manifestaciones antiacoso.

Logros

  1. Noviembre del 2017
    1. Se funda el blog de testimonios de acoso sexual Acoso en la U e investigan testimonios de acoso en una universidad privada de Monterrey, logrando que esta cree su protocolo contra la violencia de género.
  2. Febrero del 2018
    1. Implementan protocolo para la atención de casos de violencia, amenaza, acoso, maltrato y discriminación de la Universidad de Monterrey.
  3. Mayo del 2018
    1. Acoso en la U realiza marcha para exigir la creación de protocolo antiacoso en la Universidad de Monterrey, logrando el objetivo.
  4. Noviembre del 2018
    1. Acoso en la U se consolida como asociación civil.
  5. Mayo del 2019
    1. Se organiza la manifestación nacional en pro de espacios educativos libres de violencia sexual y de género.