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Culiacán

Insuficiente presencia de la Guardia Nacional en Sinaloa

Abogados piden a los tres niveles de Gobierno que asuman su responsabilidad y que dejen de experimentar con la seguridad de los ciudadanos

Por Francisco Castro

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Culiacán.- Sinaloa, entidad que hace una semana registró en su capital, Culiacán, una de las jornadas más violentas que se recuerde, solo tiene 200 policías en promedio por cada 100 mil habitantes, condición que lo posiciona en el lugar 16 de 32 en cuanto a déficit de policías en el país y lo limita para proteger a la población.

De acuerdo con la Oficina para la Droga y el Delito en México de la Organización de las Naciones Unidas, la entidad necesita contratar a 3 mil agentes más para alcanzar los 300 que en promedio por cada 100 mil pobladores es recomendable, pero también para tratar de garantizar una mayor seguridad a la ciudadanía. 

Por si lo anterior no bastara para encender la alerta, a Sinaloa solo asignaron 1788 elementos de la Guardia Nacional, cifra que lo mantiene en el lugar 17 en cuanto a despliegue de este cuerpo de seguridad, y que para el gremio de los abogados resulta insuficiente.

Justo esta realidad en materia de seguridad es cuestionada por el vicepresidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (Concaam), Ricardo Beltrán Verduzco, quien señala que la presencia de integrantes de la Guardia Nacional no corresponde al riesgo que históricamente representa Sinaloa para sus habitantes, a pesar de que la entidad había logrado reducir su incidencia delictiva, hasta colocarse en la posición 28 de 32 estados en el país.

El representante de los abogados en el país afirmó que la jornada violenta del jueves pasado marca un antes y un después en materia de seguridad y obliga a repensar no solo una mayor presencia, sino una mejor estrategia, pues recuerda que durante ese «jueves negro» la ciudad de Culiacán fue tomada por asalto por un amplio grupo de hombres armados que paralizaron la ciudad, que infringieron caos y terror en la población mediante bloqueos, que despojaron y quemaron vehículos, y que se enfrentaron a tiros con las fuerzas armadas, hasta lograr la liberación del hijo del Chapo Guzmán, colocando en medio del fuego cruzado a cientos de ciudadanos.

Déficit policial

Sinaloa, con 2 966 321 habitantes, solo cuenta con 712 policías estatales en sus filas y 5215 agentes municipales, para una suma de 5927 elementos, de acuerdo con el Informe de Seguridad Pública del Gobierno Federal, correspondiente a octubre de este año. Sin embargo, la entidad necesita, debido a su población, una presencia de al menos 8899 policías, entre estatales y municipales, por lo que aún le faltan 2972, lo que arroja un déficit policial de -33.40 por ciento, que lo coloca en la posición 16 de 32.

En cambio, la Ciudad de México, que tiene casi 9 millones de habitantes y cuenta con 78 mil policías, todos estatales, tiene un superávit de 191.52 por ciento, pues en este lugar hay 51 244 elementos por arriba de la cifra recomendada por la ONU. Y aún con esa fuerte presencia policial, el Gobierno federal le asignó a principios de julio 3799 elementos de la Guardia Nacional a esta ciudad.

Incluso, estados como Colima, con apenas 711 mil habitantes, casi una cuarta parte que la población en Sinaloa, tienen una mejor presencia policial que la nuestra, pues ellos ocupan 2134 agentes, pero tienen 2435. A ellos la federación les asignó 800 integrantes de la Guardia Nacional.

Un Sinaloa relativamente tranquilo

No hay que olvidar que hasta antes de la violencia desatada por las huestes del clan Guzmán, Sinaloa estaba clasificado por el Gobierno lopezobradorista como de medio o bajo riesgo, y así lo han consignado varios medios de circulación nacional.

La federación confirmó a inicios de mes en su Informe de Seguridad Pública que, de diciembre del 2018 a agosto del 2019, los estados con el mayor porcentaje de participación en homicidios respecto al acumulado en el país fueron Guanajuato, con el 9.2 por ciento de los asesinatos; seguido de Baja California, con 9.1 por ciento; y el Estado de México, con 8.9; además de Jalisco y Chihuahua, ambos con 7.2 por ciento.

En cambio, en Sinaloa, el Gobierno estatal, a través del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, presumió en el acumulado de homicidios de enero a agosto de este año una reducción del 22.6 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado; mientras la cifra nacional registraba un aumento del 3.6 por ciento.

El mes pasado también se hizo énfasis en que Sinaloa se ubicaba, al cierre de agosto, en el lugar 28 en cuanto a incidencia delictiva total, y ello fue atribuido por Renato Ocampo Alcántar, secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, a la estrecha coordinación entre todas las dependencias.

Guardia Nacional, insuficiente

El 4 de julio, cuando se difundió a nivel nacional que había iniciado el reparto de elementos de la Guardia Nacional, en una entrevista para este rotativo, Renato Ocampo Alcántar confirmó que los policías militares que ya estaban destacamentados en el complejo El Sauz habían pasado a formar parte de la Guardia Nacional, y que la creación de este cuerpo de seguridad solo había venido a regularizar el trabajo [http://cort.as/-Svw0].

Explicó en ese momento que los efectivos se desplegarían en siete regiones: El Fuerte, Ahome, Guasave, Salvador Alvarado, Culiacán, Navolato y Mazatlán, y que poco a poco iría aumentando la presencia de la Guardia Nacional. 

Sin embargo, hoy, a casi una semana de la guerra que vivió Culiacán a raíz de un improvisado operativo a manos de integrantes de la Guardia Nacional para intentar capturar a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, han surgido cuestionamientos sobre si este cuerpo está debidamente capacitado para encabezar este tipo de acciones, y si su presencia es su suficiente en la entidad, pues el día del operativo fallido este fue realizado por un grupo de 35 elementos, y así lo confirmó el secretariado de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo.

«Sabemos que la incidencia en Sinaloa había estado controlada en cuanto a la comisión de delitos, y así lo afirmaba el Sistema Nacional de Seguridad Pública, pero la forma en que están distribuyendo a los elementos me parece limitada, incluso a nivel nacional», señaló Beltrán Verduzco.

Advierte que después de este hecho, la entidad debe ser considerada como Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Tamaulipas y Guerrero en cuanto a peligrosidad, y deben darle un trato especial, porque independiente de que las estadísticas sobre incidencia delictiva y homicidios se hubieran mantenido bajas, también es cierto que tiene una historia diferente que no miente en cuanto a riesgos de actividad criminal desde hace muchos años, y esta puede brotar en cualquier momento, como sucedió el 17 de octubre.

«Con la seguridad no se experimenta»

El presidente de la Federación de Barras, Colegios y Asociaciones de Abogados del Estado de Sinaloa, Julio Sergio Alvarado Andrade, dijo que el operativo fue un desastre que expuso a la ciudadanía y en la muerte de personas inocentes, entre ellas tres civiles y un militar, pero además en la fuga de 55 reos del penal de Aguaruto.

El abogado recordó que la obligación constitucional de brindar seguridad a los ciudadanos corresponde a los tres niveles de Gobierno, por lo que exigió a que en el ámbito de sus respectivas competencias, el presidente municipal Jesús Estrada Ferreiro, el gobernador Quirino Ordaz Coppel y el presidente Andrés Manuel López Obrador implementen los mecanismos necesarios para garantizar la paz, y si no pueden, que renuncien: «Con la seguridad de los ciudadanos no se experimenta», señaló.

Episodios

3 de julio del 2019.- Se ve por primera vez un convoy de la Guardia Nacional en Culiacán, quienes afirman que iban llegando a Sinaloa y que serían cerca de 2 mil.

4 de julio del 2019.- En entrevista con el secretario ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Renato Ocampo, confirma que los policías militares que estaban en El Sauz pasaban a la Guardia Nacional.

17 de octubre del 2019.- Culiacán vive una intensa y violenta jornada tras un operativo fallido de la Guardia Nacional para detener a Ovidio Guzmán. El saldo hasta hoy reportado por este medio es de tres civiles muertos y un elemento de la Guardia Nacional caído; mientras que del lado agresor es incierto.

18 de octubre del 2019.- El secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, y el titular de la Sedena, Cresencio Sandoval, admiten que el operativo para capturar al hijo del Chapo fue precipitado, con mala planeación y sin prever consecuencias.

19 de octubre del 2019.- Ese día sábado por la tarde-noche llegan a Culiacán 197 fusileros paracaidistas del Ejército para reforzar la presencia militar. Un día antes, por la noche, habían arribado 230 militares de élite para reforzar las tareas de seguridad.

Fuga en el penal: «Decían que había luz verde para quien se quisiera ir”

Ese jueves negro 17 de octubre en que la violencia y el terror se apoderó del corazón de Culiacán, en el penal de Aguaruto se registró la mayor fuga de internos que se recuerde en Sinaloa: 55 evadidos fue la cifra oficial otorgada por el secretario de Seguridad Pública, Cristóbal Castañeda Camarillo. Ese día corrió el pitazo al interior de la cárcel de que «había luz verde para quien se quisiera ir».

Trascendió primero que seis fueron reaprehendidos, luego que cuatro de ellos regresaron por su propio pie a la cárcel; sin embargo, un reo entrevistado vía telefónica al que EL DEBATE tuvo acceso confirmó que no es que internos fugados hayan regresado a entregarse, sino que en realidad nunca salieron del penal, simplemente se escondieron durante la revuelta y quedaron atrapados cuando todos los módulos fueron prácticamente sellados para recuperar el control. 

El interno al que se tuvo acceso y al que por seguridad llamaremos Juan recuerda que ese día jueves, al interior del penal, ya se sabía de la violencia que se estaba registrando en el sector Tres Ríos y otras partes de la ciudad, que incluso hubo una especie de señal a través de un disparo de arma de fuego que motivó el sometimiento de algunos internos y la posterior escapada de los reos.

«Fue tumulto de gente chocando unos con otros, unos que corrían hacia adentro, a esconderse de los balazos, y otros trataban de escapar», narró.

Varios internos pensaron que se trataba de un motín, de una pelea, por lo que, ante el temor de recibir un balazo de los que se escuchaban al interior de la cárcel, solo pensaron en esconderse entre maceteros y en módulos que quedaban vacíos.

Juan afirmó no haber visto el momento en que los hoy evadidos sometieron a los custodios, aunque sabe que sí lo hicieron y derribaron puertas, pero lo que sí observó fue cuando varias de las personas privadas de la libertad se escondieron en módulos y salieron hasta el siguiente día de la fuga porque quedaron encerradas.

Varios de estos internos desde un principio fueron incluidos en la lista de evadidos y sus nombres difundidos a los medios, pero luego la autoridad aseguró que habían regresado a entregarse, versión que este testimonio desmiente, pues afirma que se trató de internos que están a punto de cumplir con su condena y no les resultaba conveniente perder la oportunidad de salir legalmente en poco tiempo.

Fueron alrededor de 35 minutos de alboroto al interior del penal, afirma Juan, hechos que empezaron antes de las 16:00 horas: «Se escucharon disparos, y no se sabía si venían de adentro o estaban tirando desde fuera. Ya después me di cuenta que eran afuera, aunque se escuchaban cerquita».

Para ese momento, ya sabían de lo sucedido en la ciudad: «Para acá ya todo se sabía. Muchos escucharon que decían que estaba libre, que había luz verde para quien se quisiera ir. Y muchos se pegaron a otros para irse, pero quienes están a punto de salir, ni aunque les abran la puerta les conviene».

Hoy la situación que priva al interior del penal es de tensión, hay menos libertad para estar en los andadores y otra serie de limitaciones debido a las investigaciones internas por la fuga.

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