Culiacán

José, el policía que logró la liberación de Sujey, raptada en Culiacán

José, oficial de la Policía de Investigación llevó a cabo un largo diálogo con el sospechoso de mantener detenida 

Por  Hernán Alfáro

Momentos en que bajan con el sospechoso.(Foto: El Debate)

Momentos en que bajan con el sospechoso. | Foto: El Debate

Sinaloa.- No fue una tarea fácil pero se cumplió. José Dios Gutiérrez, oficial del grupo de reacción de la Policía de Investigación, narró el momento en que llevó a cabo la negociación con José Aristóteles, quien presuntamente mantenía como rehén a la joven Sujey Karely en una casa localizada en lo alto de un cerro en Las Coloradas. 

Ayer se cumplió ya una semana desde que se la llevó de la casa de su suegra, en la colonia Amado Nervo, a punta de pistola.

Les piden apoyo

Ya con una mirada serena y absoluta calma se observó a José Gutiérrez, quien de pronto comenzó a recordar aquel momento en que no solo su vida estuvo en peligro, sino la de Sujey y José.

Todo comenzó el martes, cuando se alertó que se había dado con el paradero de Karely. “Se hizo una llamada de pánico a los medios de comunicación que traemos nosotros y en esos momentos me encontraba en las oficinas haciendo una revisión de armas”, aseguró el oficial; por tal motivo acudieron él y su grupo a darle apoyo a sus compañeros de investigación que andaban de civiles. 

El agente contó su experiencia.

Agregó que esa vez subieron hasta donde estaban los demás agentes atrincherados afuera de la vivienda. 

¡Hey, flaco, cómo estás!”, así inició el diálogo entre el elemento de la Unidad de Investigación y Aristóteles, pues este último dijo que estaba muy molesto porque no le había llevado unas latas de cerveza que había pedido, pero que finalmente se le entregaron. 

Me acerqué a decirle que se le iban a calentar los botes, que se dejara de cosas”, que podían platicar a gusto, que si lo dejaba entrar. El oficial indicó que en esos momentos la casa estaba cerrada con cadena y con candado.

La verdad llegué muy nervioso, no era muy fácil tomar esa decisión, pero también me sentí muy seguro de mí mismo en ese rato”, y se dijo a sí mismo que lo iba a convencer sin usar la violencia. 

Recordó que antes de entablar la negociación, Aristóteles les gritaba que entraran, que le tenían miedo, como forma de reto, pero no cayeron en provocaciones porque sabían que además de él, estaba otra vida en peligro: la de Sujey Karely. Es por eso que mejor bajaron las armas y usaron el diálogo. 

Hasta de Dios le habló, dijo el agente José, y le recordó a sus hijas, a su mamá; en esos momentos el detenido le abrió la puerta, pero le apuntó con una pistola. 

Le dijo que no iba a pelear con él porque estaba desarmado y sin chaleco; fue ese el momento en que empezó a tomar confianza en el oficial, porque él no le mostraba violencia.

Asimismo, le había dicho que soltara a la muchacha, que su problema no era tan grande, que la muerte no era la solución; pero José le contestaba que la iba a matar y después se iba a quitar la vida.

Si tu problema es que no tienes dinero, yo te doy dinero”, le dijo el oficial. En esos momentos traía cinco mil pesos, y le dijo: “tenga, agárralo para el abogado”, pues le volvió a repetir que solo quería ayudarlo. 

Consideró que hubo tres momentos fuertes: cuando le apuntó con el arma y dos veces que Aristóteles se colocó la pistola en la boca en señal de suicidio. 

En esas peligrosas ocasiones, el agente gritó: “¡No, no, no hagas eso, cálmate!; fue entonces que le abrió una cerveza, la cual se tomó rápidamente, y posteriormente José Aristóteles le decía al oficial que lo iban a matar.

El elemento también recordó que José, antes de liberar a Sujey, pidió que lo dejaran despedirse de ella, dándole un beso en la boca como si todo fuera normal, pero en esos momentos la joven madre de familia estaba en shock y no paraba de llorar.

Momento crucial

Al estar a salvo, pero con la vida del oficial corriendo peligro al estar junto con el hoy detenido dentro de la humilde casa, el agente José dijo que se estaba complicando convencer a Aristóteles que le entregara el arma.

Voy a poner mi vida en tus manos”, le dijo el presunto responsable de mantener privada de la libertad a Sujey, y ambos salieron abrazados de la casa, pues esa fue la condición del detenido, pues temía que le dispararan.

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