Culiacán

José tiene 17 años viviendo en el panteón San Juan, Culiacán

 En la actualidad sufre de diabetes, esta débil y escucha voces; lo acompañan cinco perros y cerca de 30 gatos

Por  Angelina Corral

En estas condiciones vive este adulto de la tercera edad.(Foto:: El Debate)

En estas condiciones vive este adulto de la tercera edad. | Foto:: El Debate

Culiacán, Sinaloa.- Con dificultad, José Valdez Ochoa se levantó de su pequeña cama, y amablemente dio los buenos días. Casi no le respondían los brazos ni los pies porque en días pasados tuvo fiebres y lo dejaron muy débil.

Tiene diabetes y usa una andadera para poder caminar entre las tumbas del panteón San Juan, lugar que desde hace 17 años se ha convertido en su hogar.

Sentado en el interior de la capilla sin enjarrar y sin ventanas, que ha acondicionado como su casa, dijo estar tan acostumbrado a este lugar, a su soledad, que le daría miedo salir y tener de vecinos a personas vivas.

AYÚDANOS Da click a la estrella de Google News y síguenos

Aunque últimamente la paz que sentía se ha ido acabando porque empezó a escuchar voces y sentir una especie de  vibración que le quiere robar el cuerpo y la vida, y esto le ha ocasionado tanta ansiedad que ha terminado en el hospital.

Son en esos momentos en los que desearía vivir en otra parte, en una casa normal, pero no tiene con quien. Antes de vivir en este cementerio vivía afuera en la calle, y eso era peor.

Cambios

Dijo no saber si los rezos y voces que escucha durante las noches son de ánimas en pena o producto de su imaginación,  por lo que le gustaría que lo atendiera un médico para saber si requiere un medicamento, porque también ve personas con alas y mujeres que lloran sobre las tumbas cuando el cementerio está cerrado.

 

José antes limpiaba las tumbas y regaba el jardín, y le pagaban, pero ahora no puede hacerlo y sobrevive gracias a que algunas personas le siguen pagando. También hay quienes le llevan huevos, tortillas y otros alimentos, los que cocina con dificultad en una pequeña parrilla. Un reconocido empresario es quien lo lleva al médico.

Considera parte de su familia a sus cinco perros, que de manera fiel lo acompañan en las buenas y las malas, así como a sus cerca de 30 gatos, que descansan durante el día y la noche sobre las tumbas, aunque su mascota preferida es el Coyote, un perro negro que tiene mucho tiempo con él.

José le pide a la ciudadanía que lo apoye con medicamento para el dolor, diabetes, sueros, así como artículos de higiene personal y croquetas para sus perros y gatos. 

No se quiere ir de la tumba porque van personas que le llevan donaciones; además, no quiere separarse de sus animalitos.