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La lucha diaria contra el calor

CULIACÁN

A pesar de las altas temperaturas, algunas personas trabajan al intemperie.

La personas buscan refrescarse con bebidas azucaradas.

Culiacán, Sin.-Culiacanenses "al pie del cañón" frente al calor.

Siguen sus actividades ante las altas temperaturas que incluso casi llegan a los 40 grados.

En días recientes, el calor en la ciudad se ha intensificado. A partir del mediodía ya no se tolera; el sudor, el cansancio, los bochornos y hasta el mal humor están a la orden del día. Pero pese a estas inclemencias, los culichis tienen que atender sus deberes con todo y las altas temperaturas, las que llegan a pasar a veces los 40 grados, pese a que aún no llega el verano.

La actividad no se detiene en comercios, y la gente no deja de acudir al centro histórico a resolver sus pendientes, momentos en los que el calor cala más en el cuerpo, ni que decir cuando se espera el camión urbano, que es cuando más se siente eso que muchos llaman "la penitencia".

"A sudar la gota gorda". Por el centro de la ciudad se percibe más el sopor de las personas, sobre todo por la aglomeración de estudiantes, amas de casa y trabajadores que pasan diariamente por la Obregón rumbo a su destino. Ni que decir de quienes tienen la costumbre de hacer proselitismo político o la predicación cristiana que no falta.

La gente se mantiene firme al trabajar, como lo hace Jesús Corvera, quien labora todos los días en la plazuela de Catedral, así, a la intemperie, pues se dedica a ofrecer su terapia alternativa, y mediante masajes y otras técnicas ayuda a los enfermos o adoloridos. Él no tiene reparo en estar en contacto con el calor, así es su trabajo.

"Yo tengo 60 años viviendo en Sinaloa, ya me acostumbré a vivir con tanto calor", comenta.

Por su parte, Francisco Morales y su marioneta 'Don Huicho' esperan subir a algún camión, sin importar la ruta, pues el espectáculo va dirigido a todo tipo de gente y de colonias, así se suben a un Lomita Cañadas, a un Villa Universidad, Margarita, Revolución, el que sea, unos con aire otros sin, de cualquier forma "sufren la gota gorda". Se suben los pasajeros, se llena el camión y ya empiezan a sudar, más que el señor Francisco tiene que darle vida a su muñeco.

No suspenden actividades. La señora Concepción López no sale sin un abanico de mano para echarse aire, ni tampoco deja de ponerse una visera, ella tiene que salir a cumplir con sus pendientes, es agotador pero no queda de otra, dice mientras está esperando el camión en el kiosco de Catedral, y se refugia en una sombrita.

En el caso de la señora María de Los Ángeles, ella parece fresca, pues luce con la cara impecable al momento de ir a hacer sus compras al mercado Garmendia; sin embargo, cargada de bolsas dice que sí sufre de calores, pero no por eso dejará de hacer sus actividades. ¿Y por qué no va al súper mejor, en lugar de ir al mercado?, se le cuestiona.

"Algunas cosas las compro en el súper, pero aprovecho también vegetales y carne fresca del mercado". A ella no la tumba el calor, ni a los marchantes que desde temprano atienden sus puestos.

Gotas de sudor color metálico. Pareciera que la famosa estatua viviente, ese joven plateado y bien formado que se coloca en el rayo de sol, sufre de los estragos de las temperaturas, pero no, dice que su pintura lo protege, la cual la compra en otro estado del país; que no se deshidrata, que con cuatro años de exponerse ya se acostumbró. Es difícil creerle, cualquiera que lo vea, observará como le chorrean gotas de sudor color metálico.

Una cerveza para refrescar. Los recorridos al mediodía vislumbran un panorama como el anterior descrito, sobre todo entre semana. Los lugares más repletos y donde se sufre de verdad el calor, al menos en el centro, suelen ser las paradas de camiones como la de la plazuela Obregón o la que se ubica en la calle Ángel Flores, frente al mercado Garmendia, donde seguramente más de uno busca refrescarse y no duda en ir por una cerveza a la cantina que queda de paso.

Se refugian en el agua. Hay quienes prefieren mitigar el fuerte calor que castiga el municipio de Culiacán dándose un chapuzón en los distintos balnearios públicos del Ayuntamiento.

Familias completas prefieren ir a Imala, en donde las jefas de familia pueden preparar y consumir sus alimentos bajo las sombras de los árboles.

Los niños aquí se refrescan mientras brincan y juegan en las albercas y chapoteaderos.

Las albercas del parque 87 también son de las preferidas por muchas familias, quienes para escaparse un rato del calorón prefieren ir a pasar un buen rato

"Lo que nos hizo venir a las albercas del Parque 87 es el calorón que hace y el cual esta muy pesado", comentó Julio García mientras nadaba con sus hijos.

Los visitantes al balneario de Imala y el Parque EME, solicitan a las autoridades que pongan malla sobra en las albercas.

Marco Antonio Solórzano Castro, director de turismo municipal comentó que debido al calor se han incrementado las visitas a los balnearios. Pidió a los bañistas a guardar sus debidas precauciones.