Culiacán

La muerte de Javier nos cambió la vida para siempre: Ismael

En entrevista para EL DEBATE, el director de ‘Ríodoce’ considera que la mejor forma de rendir homenaje a Valdez Cárdenas es trabajando como la hacían cuando estaba él

Por  Francisco Castro

Es posible que tengan voluntad, lo que yo no veo es que tengan claro cómo evitar que los periodistas sigan siendo asesinados»(Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate)

Es posible que tengan voluntad, lo que yo no veo es que tengan claro cómo evitar que los periodistas sigan siendo asesinados» | Foto: Luis Gerardo Magaña / El Debate

A dos años del asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas —quien fue asesinado un día como hoy, pero del 2017—, el director de Ríodoce, Ismael Bojórquez Perea, afirmó que la muerte de su entrañable amigo los marcó y les cambió la vida para siempre, por lo que la mejor forma de honrarlo es haciendo periodismo como cuando él los acompañaba y, al mismo tiempo, seguir luchando por el esclarecimiento de su crimen.

El pasado 3 de mayo, Ismael Bojórquez recibió el Premio a la Libertad de Prensa de parte de la oficina de Reporteros sin Fronteras en Suecia, galardón con el que lo identifican como uno de los principales portavoces de la libertad de prensa, a pesar de los riesgos que esto implica en México, considerado uno de los peores países del mundo para el ejercicio periodístico, y en el que le reconocen la audacia y la imparcialidad del semanario en sus investigaciones sobre corrupción, impunidad y crimen organizado.

En entrevista con EL DEBATE, Ismael Bojórquez habló del significado de este premio, del dolor por la muerte de Javier Valdez y su percepción sobre la violencia contra el gremio periodístico. 

¿Cómo han sido estos dos años sin Javier Valdez para ti y tu equipo en Ríodoce?

La muerte de Javier nos marcó, nos cambió la vida para siempre; esto ya nunca va a ser lo mismo. Es una gran ausencia la de Javier; nunca hemos intentado llenarla. Incluso él tenía un estilo propio, tenía una forma de trabajar muy propia.

Desarrolló a través de los libros, de las crónicas y las investigaciones algo muy de él, y nadie intentará emularlo. Han sido dos años muy duros con ese vacío, pero también dos años de lucha, en los que hemos tratado de honrar su memoria haciendo lo que él hacía tan bien: periodismo; y en otra pista luchando por el esclarecimiento del crimen.

Han sido muy complicados, muy difíciles, pero ni siquiera nos ha pasado por la cabeza dejar de hacer lo que hacemos. Siempre hemos pensado que el mejor homenaje a su memoria es trabajando como lo hacíamos cuando él estaba acá.

¿Y el papel de las autoridades?

Veo bien el trabajo de las Fiscalías, de las dos, porque la Fiscalía local ha contribuido a la investigación. La Feadle (Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión), que es la que está a cargo, ha dado resultados. Los dos muchachos que están acusados del crimen están siendo juzgados. Tengo entendido que va a ser un proceso largo, más de lo que habíamos pensado.

Todavía no se finca responsabilidad, ni siquiera se finca la autoridad intelectual a nadie, esa es una parte que está pendiente. Creo que el cambio de Gobierno nos ha afectado a nosotros porque con el nuevo fiscal se cambió la estructura, y ahora no es Procuraduría, es Fiscalía.

La Feadle ya no sabemos dónde quedó; no sabemos si tiene recursos, y eso como que ha estancado el caso de Javier. Hasta ahora lo vemos bien, pero tenemos muchas dudas en cuanto a que técnicamente puedan ellos soportar las probanzas, fundamentarlas y hacerlas valer ante un juez para que sean sentenciados con culpabilidad, esas serían mis dudas.

Acabas de recibir el Premio a la Libertad de Prensa por parte de la oficina de Reporteros sin Fronteras en Suecia, ¿qué significa para ti este reconocimiento?

Es un premio que ellos otorgan cada año a periodistas del mundo; ellos lo escogen. Se lo han dado a periodistas de Medio Oriente, de Colombia, en fin. Y decidieron otorgármelo a mí este año, y la razón que ellos hacen en la explicación de motivos es la lucha que hemos estado dando en México por acabar con la impunidad en el caso de las agresiones contra periodistas, por que se respete la libertad de expresión y específicamente por la lucha que hemos dado por que se castigue el crimen de Javier Valdez.

Lo recibo con mucho gusto porque llama la atención a ellos el problema que estamos viviendo en México desde hace por lo menos tres lustros. Eso te tiene que agradar, que una organización internacional que tiene una de las oficinas más fuertes (en Suecia), después de la que tienen en París, que es donde surgió Reporteros sin Fronteras, se fije en México, en lo que estamos haciendo, es una forma de llamar la atención, y puede ser también una forma de presión para el Gobierno mexicano.

Justo hechos como este, de acuerdo con Reporteros sin Fronteras, ubican a México entre los más peligrosos para ejercer el periodismo en Latinoamérica y en el mundo.

Sí. Ellos consideran a México como el país más peligroso de América Latina para ejercer el periodismo; y en el mundo nos tienen clasificados en segundo o tercer lugar.

La diferencia entre lo que ocurre en Siria y Afganistán, por mencionar estos dos países, es que allá los periodistas mueren en el fuego cruzado; y aunque hay casos en que los ataques son inducidos y directos contra los periodistas, son los menos. Y acá no, acá el cien por ciento de los asesinatos de periodistas son inducidos; es decir, van por él con una consigna, por una razón.

Hay casos en los que la muerte de los periodistas no tiene nada que ver con su oficio, los tenemos ya bien ubicados, pero en la mayoría de los casos sí, y es por lo que están escribiendo, por lo que están investigando y publicando.

En este contexto de violencia contra periodistas, ¿qué tan grave es el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien seguido los confronta y hasta los etiqueta como fifís o conservadores?

Es muy delicado. Andrés Manuel trae muchas cosas interesantes, distintas. El mismo hecho de que se plante todos los días en las conferencias mañaneras a darle la cara a la gente cuando nadie lo había hecho; al contrario, los presidentes estaban escondidos, es interesante, algo que ha llamado la atención a la prensa nacional, algo novedoso: es positivo. Pero no veo positivo que se esté peleando a cada rato con sectores, con los empresarios, con los partidos, y ahora también con la prensa.

Creo que la actitud que Andrés Manuel ha asumido en contra de Reforma, por ejemplo, por citar un caso, y lo que él llama la prensa fifí, va a contrapelo de lo que pregona como demócrata.

Él todos los días está citando a Madero como el apóstol de la democracia, pero la democracia es tolerancia, la democracia es diversidad, y no puedes condenar a un medio porque piensa distinto que tú y mucho menos, como lo dijo Carmen Aristegui en su columna de hace diez días, lo puede hacer con ese poder que tiene Andrés Manuel, no solamente el poder que le da el ser jefe de un Estado, sino el poder que le da la popularidad que tiene, tiene un inmenso poder.

La obligación del presidente es ser tolerante, y no lo está siendo. Y lo que tenemos aquí es un riesgo, es un foco amarillo en la Administración de Andrés Manuel, porque lo que ha estado generando es animadversiones masivas contra el periódico Reforma a través de las redes sociales; hemos visto linchamientos de periodistas, y eso no ayuda a construir un país democrático y tolerante.

Este y anteriores Gobiernos han dicho que protegerán a periodistas y otorgarán las garantías necesarias para el ejercicio periodístico, pero la violencia no para, siguen asesinando a periodistas: ¿qué ha faltado?

Yo percibo que tienen voluntad. Lo que yo no veo es que tengan los instrumentos para ofrecer resultados en el corto plazo. Tuvimos una reunión con Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación, antes que tomara posesión por allá en noviembre, y se comprometió a fortalecer el mecanismo de protección a periodistas, se comprometió a darle seguimiento a los casos más fuertes, de más alto impacto, pero nada de eso está ocurriendo, y los crímenes contra periodistas continúan.

¿Por qué? Porque el contexto de violencia ahí está, y mientras exista este régimen de criminalidad y de impunidad, las agresiones contra los periodistas desgraciadamente van a continuar. Es posible que tengan voluntad, lo que yo no veo es que tengan claro cómo evitar que los periodistas sigan siendo asesinados.

¿Funcionan los protocolos de protección a periodistas en situaciones de riesgo?

No funcionan; tan no funcionan que el mecanismo se creó a partir de 2012. Se creó primero la Ley de Protección a Periodistas en 2010, la Fiscalía, y el mecanismo en 2012, y los crímenes de periodistas no bajaron, se mantuvieron en el mismo nivel o aumentaron, esto quiere decir que no funcionan. Tenemos muchos casos en el que los periodistas estaban dentro del mecanismo de protección, y de todas maneras los asesinan.

A partir de la muerte de Javier se creó un mecanismo de protección en Sinaloa. El presidente de entonces, Enrique Peña Nieto, instruyó a los gobernadores para que crearan en los estados los mecanismos de protección, y se crearon en algunos, no en todos. En Sinaloa se creó, pero no funciona; de hecho, no hay todavía un encargado.

Lo primero que debiera tener un mecanismo de protección en Sinaloa o en cualquier otro estado es un diagnóstico de riesgos de los periodistas. Dónde está este diagnóstico; es decir, de EL DEBATE, ¿cuáles periodistas o fotógrafos corren riesgos por la labor que desarrollan, porque trabajan con la fuente policiaca, porque hacen trabajo de investigación sobre corrupción? No existe ese diagnóstico.

No saben cuáles de mis reporteros están en mayor riesgo o de Noroeste, las televisoras, de Ahome o Mazatlán. Empezando por ahí, significa que los mecanismos no están funcionando.

El Perfil

Nombre: Ismael Bojórquez

Profesión: periodista

Trayectoria: estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Sinaloa y se inició como reportero de televisión en 1990 en Mazatlán. En 2002 fundó el semanario Ríodoce junto a un grupo de compañeros periodistas, entre ellos Javier Valdez.

Actualmente es director del semanario, periódico que en 2011 recibió el Premio Cabot, que otorga la Universidad de Columbia.