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"La otra cara de la moneda"

TRANSPORTE URBANO

Culiacán, Sin.- "La gente no entiende nuestro trabajo", comenta Jesús Pérez, mientras conduce a exceso de velocidad para poder llegar a tiempo a su próxima parada; un conductor de una conocida ruta urbana, que decidió guardar su anonimato por temor a represalias por parte de su patrón.

Los "truenos" han desaparecido, alardea Vialidad y Transportes, y ni qué decir de los "checadores". Sin embargo, sólo fueron maquillados y siguen afectando a los choferes.

Inicio de jornada. Su día inicia a las 05:00 horas; una persona que duerme menos que mucha gente y a duras penas puede comer.

El Sol comienza a calar y el sudor corre por su frente después de haber tenido una plática con un inspector de Vialidad y Transportes por el estado del camión. Cinco minutos más tarde sube a la unidad muy deteriorada, donde el tubo del aire acondicionado gotea constantemente. Se marcha para continuar con su larga jornada laboral, a pesar de las condiciones extremas. Tiene que aguantar muchas horas antes de que pueda ingerir alimentos o acudir a un baño público, en ocasiones hasta prefiere esperar llegar a su hogar.

Dificultades. Son muchas de las dificultades por las que tiene que pasar un camionero, sin dejar de mencionar las trabas que les pone el mismo gobierno.

Un conocido checador que se encuentra en Catedral guarda un silencio incómodo después de cuestionársele por la multa de mil pesos que se les había estado cobrando a los camioneros, para después dar como respuesta que se estaba haciendo una multa de 15 salarios mínimos, pero se suprimió, ya que ellos optaron por un castigo de suspensión de tres días porque la infracción afectaba su bolsillo. "Todo está muy bien, todo está bien", ahora con eso del GPS se han compuesto mucho los muchachos, manifiesta. Pero la moneda tiene dos caras, Jesús cuenta que esos tres días de suspensión sin goce de sueldo les está saliendo caro, puesto que dejan de trabajar tres días y viene siendo la misma.

"Hay demasiado tráfico y ya no se puede trabajar. Yo de aquí tengo que hacer 10 minutos al Palacio. Tengo que darle y correr para llegar a tiempo, con semáforos y paradas y eso no lo ven ellos", declara el conductor. Esta problemática representa un peligro para los pasajeros y el peatón. El estrés al que se ve sometido el conductor para poder llegar rápido antes de ser sancionado, está afectando a muchos choferes, que en lo único que piensan es en llegar a tiempo, sin importar cómo.

Esto es sólo un ejemplo de los muchos conductores que han sufrido las consecuencias de los llamados "truenos". Irónicamente los checadores declaran que de los nueve retrasos en adelante se aplica esta suspensión; mientras que los choferes alegan que son cinco y se les sanciona. Se justifican diciendo que es menos fuerte un castigo que una multa, que es un tour, como un descanso. Mientras los conductores se quejan porque esos tres días no podrán recibir ingresos, situación que los lleva a batallar en sus hogares.

Concesionarios. Algunos concesionarios también forman parte crucial de tales obstáculos. No sólo se trata de los "truenos", sino también reprenden a los conductores por el número de boletos vendidos. "Me preguntan, '¿oye, por qué traes tan poquito?', yo les digo que es porque subí a estudiantes; 'ya no subas a tantos', es la respuesta". cuenta Jesús Pérez.

Incluso algunos choferes son multados debido a que los dueños de camiones no quieren arreglar a tiempo las fallas que surgen.

Pero no todos los concesionarios son iguales, otros más humildes comentan que llaman la atención a sus trabajadores para que den un buen servicio a los usuarios de transporte público. "Hay dueños que te exigen venta, 'me vale cómo le hagas, acábate el camión'. Y nosotros que somos los pobres, nosotros vivimos del negocio. Nadie sabe cómo está el rollo, nomás uno, pues", puntualizó un concesionario que prefirió omitir su nombre.

Culpables. ¿Quién es el culpable de las deficiencias en las rutas urbanas? Todos presumen tener la razón y exponen sus motivos para defenderse. Aun así, debemos tener en cuenta que el ser conductor de un camión de ruta urbana es una tarea que lleva una gran carga mental, traducida por la suma de tensiones diarias como el tráfico, largas jornadas laborales, un régimen alimenticio inadecuado y condicionado por el tiempo, siempre con la presión de no llegar tarde a cada parada para no sufrir las consecuencias del retraso.