Culiacán

"Manuel" le arrebató a su nieto y la inundó de dolor

SINALOA

Por: Angelina Corral

Culiacán, Sin.- Sin poder contener el llanto, Josefina Hernández recordó la forma tan cruel en la que el huracán Manuel le arrebató la vida a su nieto, Miguel Eduardo Valenzuela, de tan sólo 12 años, uno de los seres que más ha amado. Este fenómeno natural la marcó de por vida y el dolor que le dejó amenaza con ser su compañero por el resto de sus días.

De manera celosa mantiene intacta la mochila de ese niño bueno y de bella sonrisa que estaba en contra del bullying escolar y tenía como sueño ser ingeniero. Miguel Eduardo jamás imaginó que el agua se iba a convertir en su peor enemiga, ya que una de las cosas que más le gustaba hacer era bañarse bajo la lluvia. <iframe width="560" height="315" src="//www.youtube.com/embed/C434_pBDoAM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Josefina recuerda como si fuera ayer el día de la tragedia; su nieto fue a dejarle el celular y a decirle que iría a una tienda ubicada a pocos metros de su casa, en ese momento la lluvia había cesado, por lo que no miró peligro y se limitó a decirle que regresara pronto. El niño se fue con tres menores y encontró la muerte al caer a las aguas del canal que pasa por el bulevar Los Sauces, esquina con Laureles.

Eran alrededor de las 15:00 horas cuando a Josefina le dieron una noticia que jamás se le debería dar a una abuela, su amado nieto había desaparecido en las aguas del canal y no lo localizaban. Sintió enloquecer de dolor y más cuando pasaban las horas y no tenía ninguna razón. Toda su esperanza de encontrarlo vivo se acabó cuando les avisaron que habían encontrado su cadáver.

Josefina pide a las madres de familia que no dejen a sus hijos salir a jugar a la lluvia. Un pequeño instante, dijo, basta para que el dolor y el luto llegue a una familia. Ella no se resigna a vivir de puros recuerdos. En la casa de Josefina, ubicada en Prados, cerca de Urbi Villa de Cedros, los recuerdos de Miguel Eduardo están por todas partes, sobre la puerta de una de las recamaras yacen diversos dibujos que pegó, sobre el refrigerador están las estampillas de carros que colocó y estas no van a ser quitados nunca de allí. Esta abuela recuerda con profundo dolor todos los momentos felices que pasó con su amado nieto, el cual con su partida le dejó un gran vacío que no se llenará jamás, y eso fue lo que el huracán a ella le dejó.

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