Culiacán

María Joaquina: la joven que traza, mide y corta en la construcción

Orillada por los apuros económicos, la mujer emprendió el oficio animada por su esposo, que aprendió el arte de pegar el vitropiso.

Por Martin González

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Sinaloa.- En el horno de Culiacán el sopor del mediodía a María Joaquina no abochorna. Diestra, gobierna la cortadora como experta. Mide, traza y corta... La joven no exhala un aroma femenino. Resalta, eso sí, en un ecosistema virgen. En un ambiente vedado. En un terreno hostil para las de su género.

María Joaquina es ayudante de yesero, y lo dice con orgullo. “Está muy pesado el dinero que gano, pero lo gano con orgullo”, expresa.

El oficio que no soñó 

Ese oficio no era el sueño de su vida. Pero la vida la puso en él y asumió con dignidad el destino. “La necesidad. Tiene uno que trabajar. Él (su esposo) aprendió a pegar piso y pues, me dijo: ‘ocupo un ayudante. Ven pa’ que aprendas’”, cuenta.

Alonso, su cónyuge, observa con un dejo de complicidad desde los peldaños de la escalera en obra negra de la construcción en la colonia Centro.

Los olores del yeso y el cemento se mezclan y hieren el olfato. Los 32 de María Joaquina son años que rinden frutos en el aprendizaje de su oficio. Toma la pieza de vitropiso y la corta con su habilidad de aprendiz aventajada. “Ya tenemos dos años”, explica.

Su nuevo oficio ha suscitado la admiración y la incredulidad. Familia y amistades que se resisten a creer su incursión en el ramo de la construcción. Pero su laboriosidad va contra el desgano. Contra la inactividad.

“Mi papá es albañil y no puede creerlo. Muchos no creen que trabajo aquí. En el campo a veces también. Aquí hacemos vistas. Muchos detalles”, explica.

Encarrilada en la construcción, María Joaquina aspira al conocimiento y a la superación.
“Quiero aprender más. Hacer más cosas...” enfatiza.

La joven recorre la construcción que ahora es su campo, donde aprende el arte de su esposo y que ella mide, traza y corta con destreza...

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El Dato

Ardua labor 

La joven de 32 años y con estudios de bachillerato, asume con orgullo su nuevo estatus de ayudante de instalador de piso en la construcción, de la mano de su marido Alonso.

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