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Culiacán

Negocios familiares en Sinaloa que han resistido el embate de la pandemia

En la segunda entrega de historias de resiliencia en micro y pequeños empresarios sinaloenses, cuentan que ya no esperan ayuda del Gobierno, prefieren confiar en su trabajo y esfuerzo como lo han hecho hasta ahora en lo mas duro de la crisis sanitaria. 

Por Itzé Coronel Salomón

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Sinaloa.- Micro y pequeños empresarios de Sinaloa ya no tienen las esperanzas puestas en apoyos económicos o incentivos por parte de Gobierno en cualquier nivel, en cambio prefieren confiar en sus redes de apoyo y fundamentalmente en su propio esfuerzo, que los ha mantenido a flote durante los meses más duros de la emergencia sanitaria derivada por la pandemia de Covid-19. 

Las historias recabadas por Debate reflejan que los locatarios de mercados municipales de Culiacán, Mazatlán y Guasave han sido golpeados severamente por el cierre de espacios durante los meses de la Jornada Nacional de Sana Distancia y posteriormente con la reapertura, que ha ido acompañada de una lenta recuperación. Igual suerte han corrido otros comercios y negocios familiares en Mazatlán, El Rosario, Salvador Alvarado y Ahome. 

Sustento de familias enteras

Historias como la de Abraham, Evangelina y Carlos, locatarios del Mercado Garmendia en Culiacán, nos hablan de la creatividad que dio pie a levantar negocios de quince, veinte y treinta años de establecidos, que representan el sustento de familias completas, tanto de los propietarios como de los empleados. En voz de los propios comerciantes, sabemos que pudieron seguir adelante con préstamos bancarios o de amistades, así como por los ahorros propios; sin embargo, reconocen que sus ingresos se vinieron abajo hasta en un 90 por ciento.

Adaptación e innovación

Ante una situación inédita, resaltó la entereza de estos trabajadores, quienes al ver caer dramáticamente sus ganancias, y ante el temor de perder la inversión que sostuvieron con tanto esfuerzo, tuvieron que adaptarse a la nueva normalidad, y recurrieron al servicio a domicilio, como el caso de Abraham Ruiz, de Culiacán, en su carnicería, lo que le ayudó a adquirir nueva clientela. En el caso de Yuriana Arredondo, de Guasave, recurrir a las ventas en línea fue lo que, en sus propias palabras, salvó su negocio.

Lo más difícil ya pasó

Por Cristina Félix

Evangelina Osuna Amézquita es propietaria de la Pescadería Osuna, establecida desde hace quince años en el Mercado Garmendia. La idea de fundar este negocio familiar fue del hermano y del esposo de Evangelina, y entre los tres lo formaron juntos: "El comercio estuvo muy golpeado por la pandemia, pero poco a poco se ha ido recuperando. No estamos al cien, pero caímos a un diez, y ahora estamos en un cincuenta por ciento de las personas que acuden a consumir al mercado. Para subsistir estamos ajustándonos, tratando de no pedir, o pedir solo lo necesario de mercancía, para sacarla al día y no acumular cuentas. Del Gobierno ya no ocupamos nada. Lo más difícil ya pasó. Lo importante es que estamos trabajando y tratando de salir adelante. Quisiera invitar a que nos visiten aquí en el Mercado Garmendia. Tenemos la mejor calidad a los mejores precios, y trabajamos todos los días del año".

Ha florecido el comercio informal

Por Mari Estrada

Luis Felipe Villegas, empresario restaurantero del municipio de Ahome, afirmó: "La industria restaurantera en su mayoría se compone de pequeñas y medianas empresas. Los principales efectos de la pandemia han sido negativos. Los meses que se mantuvo cerrado el comercio ocasionaron pasivos en rentas de los locales, pagos atrasados de Seguro Social e Infonavit, que si bien han sido reestructurados para pagar en futuro, esos pasivos complicarán la operación en el futuro. Las ventas, en la mayoría de los casos, rondan por el orden del 40 al 70 por ciento de lo estadísticamente esperado. Cientos de restaurantes formales han cerrado, y, por otro lado, florece el comercio informal con empleados fuera del sistema de seguridad social, falta de regulación sanitaria y evadiendo el fisco, lo que complica aún más la permanecía de los restaurantes establecidos, pues representan una competencia desleal al poder competir en precio sin carga impositiva".

El único apoyo que pedimos es que abran  las calles

Por Cristina Félix
 

Abraham Ruiz es propietario de Carnes Selectas Abraham. Tiene veinte años trabajando en el Mercado Garmendia, de Culiacán, en el mismo ramo, y desde hace dos años se independizó con su propio negocio. "Desgraciadamente, nos tocó la pandemia, pero aquí seguimos. En un principio cerramos quince días. Después de cerrado, trabajamos a domicilio. Las ventas bajaron en un  80 por ciento. Ya ahora estamos recuperándonos en un 90 por ciento. A lo mejor no gana uno igual, pero sale para comer, pagar la luz, los gastos a los empleados. Implementamos el servicio a domicilio, y nos favoreció. Tengo clientes que no conozco en persona, puro por teléfono. Diciembre es el mes bueno. Ya se le mira otra cara al mercado. Se mira mucha clientela nueva. La mayoría de nuestros clientes son gente ya mayores, van de generación en generación con la familia, pero ahora llegan nuevos clientes. Todo es más barato y fresco que ir al súper, eso nos está favoreciendo. Siento que como está arrancando otra vez y repuntando las ventas, hubo seis meses que nomás para la renta, los empleados y la comida. El apoyo de abrir las calles y que se regularice un poco es lo único que ocupamos. Yo pienso que está mal. Los camiones hacen paradas, y los maceteros tapan la banqueta. El único apoyo que le pedimos al Gobierno es que abran bien las calles".

Ahorita no hay ganancias

Por Cristina Félix

Silvia Rodríguez es la propietaria de Abarrotes y Semillas Doña Emma, situado en el Mercado Garmendia. Su giro es de chiles, especias, latería, todo el surtido de garbanzo, frijol, jamaica, chile y especias, como pimienta, canela, clavo, etcétera. Ella tiene cinco años al frente de este negocio, pero se fundó desde hace muchos años, y ha pasado de generación en generación, desde su tía abuela. "Las ventas han caído un 70 u 80 por ciento. Ahorita estamos entre un 50 o 60 por ciento. Para poder pagar, uno tiene que manejárselas, asegurar agua, luz, piso, para quedar prácticamente tablas. No hay ganancias ahorita. Yo pediría al Gobierno más apoyo económico y empleos. Mucha gente perdió empleos o les recortaron los sueldos. Hay menos entradas, y la canasta básica ya subió. Invito a que vengan y nos visiten, que aprovechen que todo está fresco".

Las ventas en línea salvaron mi negocio

Por Cristina Félix

Yuriana Arredondo Lugo es una joven comerciante de Guasave que, ante la pandemia, ha tenido que modernizar su sistema de venta para mantener a flote y sacar adelante el pequeño negocio que con tanto esfuerzo abrió en el año 2008. Y aunque meses atrás su tienda de ropa pasó por una situación financiera crítica, ha logrado estabilizarse un poco gracias a la venta a través de las redes sociales. La comerciante explica que en los doce años que tiene con su negocio nunca le había tocado atravesar por una crisis como la que trajo la pandemia, y peor que, a la par, tuvo que hacerle frente también a la enfermedad de su esposo, quien estuvo grave al contagiarse de Covid-19. "Yo estuve totalmente parada un mes y medio, porque además de las indicaciones, mi esposo enfermó, y se vio muy grave, entonces todo ese tiempo ni siquiera moví nada, comercialmente hablando". 

Los pocos ahorros que tenían como familia se fueron rápido entre los gastos médicos y el pago de sueldos, impuestos y los gastos fijos de su tienda: "Estuvimos sobreviviendo con los ahorritos que teníamos, pero gran parte se nos fue con la enfermedad de mi esposo y en los pagos fijos del negocio, como la renta, la luz, el agua, los impuestos y a mis empleadas, que aunque en ese tiempo solo les daba la mitad del sueldo, nunca dejé de pagarles y de cumplir con mi aportación del Seguro Social". 

Al ver que los recursos se agotaban, Arredondo Lugo tuvo que buscar la manera de salvar su negocio, que es su fuente de ingresos, y aunque toda la vida se había mantenido dentro de la manera tradicional de hacer ventas, tuvo que actualizarse y hacer uso de la tecnología: "La verdad es que siempre me había mantenido a la antigua, con la forma tradicional de vender, pero no se podía, y el dinero ya se estaba acabando, así que tuve que actualizarme, hacer redes sociales del negocio, abrir una página y entrarle a la venta en línea".

Entre ahorros y préstamos logramos subsistir

Por Cristina Félix

Carlos Madueño es propietario de una birriería desde hace treinta años en el Mercado Garmendia, de Culiacán. Este negocio fue idea de su papá, a quien siempre le ha gustado estar probando con diferentes negocios, hasta que tuvo esta idea, y logró hacerlo. Posteriormente se quedaron al frente su mamá, y luego su esposa, Ana, y él. "El tiempo que cerramos fue complicado. Entre ahorros y préstamos logramos sobrevivir. No hubo necesidad de recortar el personal. Pudimos pagarles el tiempo que nos mantuvimos cerrados. Tenemos una buena base de clientes que nos honran con su preferencia, y gracias a ellos nos hemos mantenido. Nosotros regresamos la primera semana de julio, y sí bajaron las ventas considerablemente. Han subido, entre que la gente se ha relajado y se anima a salir, porque ven que mantenemos los protocolos. Han aumentado poco a poco. Si tomamos en cuenta antes de la pandemia, están abajo un 70 por ciento con respecto al año pasado. Hubo un préstamo que solicité, pero cancelamos el trámite. Por parte de Gobierno no pediría nada, porque siento que no nos podrían ayudar con nada. No acudiría a ellos por ayuda o estímulo, sería a la iniciativa privada a un banco o dependencia de crédito".

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