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Por: EL DEBATE

Culiacán, Sinaloa.- La noche del 13 de septiembre de 1984 los comentaristas de televisión Jorge "Sony" Alarcón y Antonio Andere, así como millones de mexicanos más, se sorprendieron con el desenvolvimiento de aquel jovencito de tan sólo 22 años de edad, que contra todos los pronósticos le terminó aplicando una paliza al tapatío Mario "Azabache" Martínez.

"Estamos ante un auténtico león rasurado. ¡Qué clase de este chamaco, qué técnica!, ¿dónde estaba que no sabíamos nada de él?", fueron, entre otras, las preguntas sin respuestas que se hacían los experimentados narradores.

El Olympic Auditorium de Los Angeles, California, repleto de compatriotas, en su mayoría simpatizantes del jalisciense, quien peleaba por cuarta vez consecutiva en ese escenario, vieron el nacimiento de quien más tarde se convertiría, además de una leyenda, en el mejor boxeador de la historia de México: Julio César Chávez.

Chávez y Martínez se disputaron el título súper pluma del CMB que dejó vacante el boricua Héctor "Macho" Camacho. Julio César se impuso por KOT en ocho asaltos.

De aquella noche histórica se cumplen hoy 30 años, tiempo en el que Chávez cinceló la más brillante carrera para un boxeador mexicano, alcanzando logros inimaginables y convirtiéndose en el primer azteca con tres títulos en igual número de divisiones.

Después de 43 combates e igual número de triunfos, y de estar rankeado como número 2 del CMB, Chávez recibió la oportunidad por el título mundial súper pluma ante el "Azabache" Martínez.

Tras un intenso intercambio de golpes en el séptimo asalto y de seis frenéticos episodios anteriores, Chávez se lanzó con todo en el octavo ante un Martínez disminuido físicamente y con el rostro ensangrentado.

La arremetida de JC fue tan intensa en los últimos 20 segundos de ese asalto, que no permitió a Mario quitarse ese vendaval de golpes. El castigo se estaba volviendo innecesario, y justamente cuando sonó la campana, se produjo la intervención del referee John Thomas para detener el combate. El tercero sobre las cuerdas condujo al tapatío hacia su esquina, pero haciendo la señal de que la pelea terminaba.

Lo que sucedió enseguida fue una gran fiesta que se prolongó por varios días en Culiacán, desde su apoteósico recibimiento –un desfile tumultuoso similar al de Tomateros con su corona de Serie del Caribe en 1996- hasta homenajes y reconocimientos.

Peleas históricas. Chávez se topó en esa división con rivales que lo superaban en experiencia. Muchos pensaron que quitarle el título resultaría tan fácil como arrebatarle un juguete a un niño, pero no fue así. A partir de su primera defensa Julio César le enseñó al mundo que su espectacular victoria sobre Martínez no fue producto de la casualidad, ni tampoco de una noche de buena suerte.

Su historia, leyenda y legado, comenzó a escribirse con letras de oro desde su primera exposición contra un Rubén Castillo que llegaba con marca de 62-4, pasando por duelos con gente de la talla de Roger Mayweather (tío de Floyd), a quien desconectó en 2 asaltos; Rocky Lockridge, Juan Laporte, etc.

Sin embargo, las confrontaciones que más dejaron huella, fueron, además de esa con Martínez, las que sostuvo contra Edwin Rosario, José Luis Ramírez, de nuevo con Mayweather, Meldrick Taylor, Héctor Camacho, Greg Haugen, Pernell Whitaker, Frankie Randall (3) y Óscar de la Hoya (2).

Con Rosario (Noviembre 21 de 1987) fue buscando el título ligero. Allí nació aquella historia del listón rojo sobre su cabeza, supuestamente para contrarrestar un acto de brujería de la progenitora de Edwin, de quien se dijo, colocó una fotografía de JC en un balde de agua helada para que subiera al cuadrilátero entumido. Lo único que consiguieron es que Rosario recibiera la paliza de su vida en 11 asaltos.

La primera y única defensa del campeonato ligero CMB fue en una unificación de coronas contra su amigo y compadre José Luis Ramírez, a quien superó por decisión técnica para arrebatarle el cetro AMB. La reyerta se suspendió en el undécimo episodio tras un choque accidental de cabezas en la que el "Zurdo" sacó la peor parte.

Chávez hizo historia (Mayo 13 de 1989) cuando despojó a Mayweather del título súper ligero noqueándolo en 10 asaltos, para convertirse en el primer mexicano con 3 diademas en igual número de categorías.

Bautizada como la pelea entre el "Trueno y el Relámpago", el 17 de marzo de 1990 Chávez se apuntaba la victoria más dramática y espectacular de su carrera, y tal vez la que más quedó grabada en la memoria de sus seguidores. Con un derechazo al rostro de Meldrick Taylor a 16 segundos de finalizar la pelea, el mexicano envió a la lona al campeón olímpico para ganar un duelo que lo tenía abajo en las tarjetas de los jueces.

La prensa y el público realizaron una campaña mediática durante tres años para que Chávez y el "Macho" Camacho –invicto- se enfrentaran. El 12 de septiembre de 1992, el duelo se llevó a cabo en el Hotel Hilton de Las Vegas. JC no pudo noquearlo, pero esa noche Camacho (qepd) recibió la paliza de su vida.

A Greg Haugen le tapó con creces la boca. El inglés habló mucho y descalificó la carrera de Julio, señalando que se había enfrentado a puros taxistas. El 20 de febrero de 1993 Chávez lo noqueó en 5 asaltos, la noche en que impuso récord Guinnes de asistencia con 132 mil 274 aficionados que ingresaron al estadio Azteca.

Chávez arrastraba serios problemas familiares, con Hacienda y las drogas cuando sufrió la primera derrota de su carrera y la primera vez que visitaba la lona. Fue ante Frankie Randall (enero 29 de 1994), a la que llegó con sólo 10 días de preparación. En una revancha directa con el "Cirujano" recuperó la corona.

Dos años después, a tres días de enfrentar a Óscar de la Hoya sufrió un corte de ceja en el entrenamiento. Chávez se negó a suspender la batalla y lo pagó con creces. El "Golden Boy" le aplicó el primer nocaut técnico en su contra, cayendo en 4 asaltos.

Julio terminó retirándose el 18 de septiembre del 2005 perdiendo con el ilustre desconocido Grover Wiley en Phoenix.

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