Culiacán

Pide ayuda para trasladar cuerpo de su hija al panteón

Su hija fue encontrada muerta el pasado 7 de junio cerca de Palacio de Gobierno

Por  Arturo Sánchez Escobedo

Irene, la madre de Guadalupe, pide ayuda.(Foto: El Debate)

Irene, la madre de Guadalupe, pide ayuda. | Foto: El Debate

Culiacán, Sinaloa.- Irene Yáñez Soto, madre de Guadalupe Luna, quien falleciera el viernes 7 de junio pasado por presunta sobredosis de droga, está solicitando la ayuda económica de la ciudadanía para sufragar los gastos del traslado del cuerpo del Servicio Médico Forense hacía el panteón, pues hasta el día de ayer permanecía en dichas instalaciones debido a que no lo han entregado porque le estaban realizando estudio de genética para certificar que la señora (Irene), que la está reclamando, sea familiar; de lo contrario, irá a la fosa común. 

Manifestó que Sistema Integral de la Familia (DIF) la ayudó para realizar los trámites y de esa manera fue como a ella le hicieron estudios para la comprobación.

Asimismo, dijo que le entregarían los restos de su hija el viernes o el sábado de esta semana. El ataúd comentó que ya lo tiene, que se lo dio Jesús Malverde. 

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Caridad

Irene, quien dice ser la ma-dre de Guadalupe Luna, se-ñaló ante este medio que se enteró de la muerte de su hi-ja el día que la hallaron sobre un andador entre la avenida Independencia y bulevar In-surgentes, el día 7 de junio pasado, quien presuntamente perdió la vida por una so-bredosis de droga. “Un com-pa que le dicen el Gori fue el que me dijo ‘oyes, ¿ya sabes lo que le pasó a tu hija? La encontraron muerta por los callejones del ferrocarril’”. 

Fue el pasado viernes 7 de junio cuando Guadalupe Luna fue hallada sobre las escalinatas de un edificio abandonado. Presuntamente falleció por una sobredosis de droga. Foto: El Debate

Con el llanto y la voz entrecortada, revela Irene que en esos momentos sintió el cuerpo muy caliente y que no supo qué hacer. Desde ese momento empezó su peregrinar para pedir que le entregaran el cuerpo de su hija, que dijo que tenía 21 años de edad, y quien había nacido en Durango. 

Reveló que en el Servicio Médico Forense le informaron que luego de realizarle los estudios a los restos de Guadalupe le detectaron hepatitis, por lo que, de no comprobarse su su parentesco, la joven iría a la fosa común.

Es por eso que suplica a la ciudadanía que le ayuden económicamente para pagar el servicio de traslado del cuerpo del Semefo hacia el panteón, ya que le piden que tiene que ser un vehículo tipo carroza el que tiene que prestar el servicio, pero no tiene para pagar. 

Si usted desea ayudar, puede comunicarse al teléfono 6674875532.

Recuerdos: El triste peregrinar por la vida de pobreza y violencia

Con una fisionomía de 60 años de edad, con blusa amarilla, pants color amarillo y unas sandalias negras, Irene Yáñez Soto dice tener 45 años de edad, originaria de El Fuerte, Sinaloa, quien junto a Guadalupe, su única hija, quien murió el pasado viernes 7 de junio por presunta sobredosis de droga, tuvo una vida llena de sinsabores.

Con voz quebrada por el dolor, la madre dijo que la última vez que vio a su hija, un día antes de su muerte, le pidió su bendición, pues traía un dolor en la boca del estómago. Dijo que la muerte ya la sentía, pues solo pedía su bendición, y que a la vez le decía que no quería alejarse de ella, pero tal vez en sus adentros pensaba que era mejor morir donde su madre no la viera. Irene dijo que la joven tuvo tres hijos, los tres separados: dos niños y una niña.

El más grande tiene 15 años y está en Mexicali, quien fue recogido desde muy chico por el DIF de aquella entidad. Todavía no salía de la dieta cuando se embarazó de la niña, y ella se quedó en Chihuahua; el último, de tan solo un año y medio, se quedó en Tecuala, Nayarit, con la familia del supuesto papá.

Dice haber vivido en Durango, donde se embarazó de su hija Guadalupe. Vivía con los suegros, pero cuando estaba por parir en un hospital, la madre del hombre con el que vivía le llevó las maletas al nosocomio y le pedió que no volviera al domicilio.

Por días vivió en la calle sufriendo hambre y frío, pero nunca abandonó a Lupita, que lloraba de hambre y frío.

Finalmente, regresó a El Fuerte, Sinaloa, donde creció su hija, de donde salió hace tres años hacia Culiacán, donde empezó con la droga, que la atrapó, hasta matarla.