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Responsabilidad de nadie la bodega del Palmito Viejo

CULIACÁN

Culiacán, Sinaloa.- No se trata de la Franja de Gaza y ninguna bomba cayó a 200 metros del Country Club o del Soriana Zapata, sin embargo, por la reacción inexistente de parte de las autoridades parecería que la colonia Palmito Viejo se encuentra a medio mundo de distancia y no en el corazón mismo de la capital sinaloense.

Un milagro. Varias viviendas fueron afectadas por el desplome de la bóveda de una enorme bodega ubicada en el Palmito Viejo el día sábado por la noche. Otras fueron destruidas por los escombros de las paredes al caer. "Mi mami ya estaba acostada y en la habitación de al lado, donde duermen los niños, se escuchó como caían cosas. Yo estaba trabajando, de milagro no había nadie ahí. Todo el baño se cayó, la pared del cuarto de los niños está derrumbada y no podemos irnos", dice Lluvia Villanueva, damnificada. Con el semblante compungido relata: "Ni siquiera podemos bañarnos; los vecinos les dan asilo a los niños, pero nosotros nos bañamos con un balde aquí haciéndonos 'casita'. Si nos vamos nos quedamos sin nada, se lo roban".

Nadie sabe. Los vecinos de los alrededores no saben a ciencia cierta quién es el dueño del predio aunque este comparte una barda perimetral con unas bodegas que, al preguntar, señalan que son propiedad de Rolando Andrade. Se preguntó por algún teléfono para contactar a los dueños, pero ninguno fue proporcionado.

300 familias. Los vecinos de la colonia son 300 familias, según el último censo. A los predios se les cobra el agua, gas, luz, cable y hasta los cobradores los encuentran sin problema alguno. En tiempos de elecciones los políticos desfilan repartiendo despensas y arbolitos. Algunos de los vecinos trabajan en la policía, otros trabajan para diputados y ni unos ni otros han logrado que alguien, quien sea, voltee a ver un escenario digno de una zona de guerra, el cual está a punto de cobrar sus primeras víctimas humanas porque los daños materiales ya están a la vista de quien se anime a voltear a verlos. A pesar de estar a pocos metros de zonas residenciales de lujo y centros comerciales sólo es visto como un lugar de marginados por las autoridades, muestra de ello es que han pasado más de 36 horas, hasta el cierre de esta edición, y lo único que han hecho es ir a ver los daños, decirles que evacuen, y no a prestar la menor ayuda a la gente que está en peligro.