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Rubén Rocha Moya presenta 'El disimulo, así nació el narco'

ENTREVISTA

Rubén Rocha Moya.

Rubén Rocha Moya, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y quien fungiera como jefe de asesores en el gobierno de Jesús Aguilar Padilla, presenta la novela El disimulo, así nació el narco, a través de la cual narra la historia de una familia sierreña que vive las dificultades de salir adelante lejos de la siembra de mariguana y el entorno del narcotráfico en el que se desenvuelven cientos de familias en el estado. El autor considera su trabajo como producto de la inquietud por describir, de forma literaria, esa omisión de las autoridades por combatir el problema del narcotráfico y con ello permitir que en la sociedad siga permeando este mal, este problema que considera "una guerra que no se ganará".

El tener que llevar a la ficción la historia de una familia que sale adelante a pesar de la pesadumbre del narcotráfico y sus múltiples garras a través de El disimulo, sabe que lo pone en el escrutinio público y espera las críticas que pudieran venir por su trabajo, que gira alrededor del narcotráfico, ese que le ha dado vida a un "sinfín de segmentos de la sociedad, entre ellos a los escritores".

Rocha Moya considera su obra como costumbrista y en general con un lenguaje ubicado en la zona serrana en que se desarrolló. La historia está ubicada en los años 50.

La presentación será a partir del 15 de enero, y en México ya se empieza a colocar en las librerías, aunque no hay fecha para Sinaloa.

¿Qué quiere mostrar usted con El disimulo, así nació el narco?

—Lo que quiero mostrar es que el fenómeno del narco nace al amparo del propio Estado.

¿Cómo son los personajes de El disimulo...?

—Es una ficción. El personaje principal es Maclovio Medina y su hija Martha Sofía, que en algún momento toma el apodo de "La Soberana". Bueno, hay otros personajes, porque también describo la parte cultural de la región de Chepederas, el cómo se sobrepuso, y algunos valores de cómo se sobrepusieron al fenómeno del narcotráfico. Entonces desarrollo personajes que se hicieron profesionistas, que más allá de la influencia que pudo haber ejercido este fenómeno, salieron adelante al margen del tema del narco.

¿Qué fuentes utilizó para escribir El disimulo, o historias que le hayan contado?

—Recogí mucho, realmente hace mucho tiempo estoy pensando en ello, traté de meterme a conocer a fondo todo el tema. Claro, lo que es posible. Una investigación sin lápiz en mano, pero al final una investigación, qué ocurre, cómo se dan las cosas, confirmar una realidad en la cual no solamente nacimos, sino nos desarrollamos.

¿Cómo recuerda el narco durante su infancia en Badiraguato?

—Como los orígenes, la novela se llama El disimulo, así nació el narcotráfico. Lo recuerdo como eso, los orígenes en donde, en efecto, ya se empezaba a cultivar. En aquel entonces se cultivaba la amapola, presuntamente a escondidas, pero funcionaba a través del disimulo de la autoridad, o sea el soborno.

¿Cómo describe al narco?

—Como un fenómeno bastante nocivo para la sociedad, como una amenaza, aunque cada vez nos encontramos con cosas nuevas, como esta nueva droga que viene de Rusia. Entonces, es una realidad y sigue siendo una amenaza porque cada vez se van adoptando nuevas formas, que se ha procreado en una medida permisiva por parte de los gobiernos.

¿Dentro del libro se mencionan nombres de algunos narcotraficantes?

—No, porque es una novela, es una trama narco, quiero dejar en claro cuál es el modus operandi de las organizaciones criminales, cómo dieron al traste con la tranquilidad de la vida tradicional de los pueblos de la sierra y cómo incluso, valiéndose de las grandes necesidades, fueron poco a poco carcomiendo la vida de las comunidades.

Actualmente las librerías cuentan con stands sobre la 'narcoliteratura' y el 'narcoperiodismo', ¿qué opinión le merece eso?

—Creo que tiene que ver con este giro que se ha desarrollado a partir de un fenómeno que ha crecido enormemente y que la literatura, o cualquier otra actividad de la vida, no puede abstraerse a ello. Entonces, es probable que más allá de cualquier morbo o interés de negociar con el fenómeno, aunque lo digo yo también al interior, el propio narcotráfico le ha dado vida a los novelistas. Vaya, lo que corresponde a mi parte, como una suerte de autocrítica. Pero en realidad el narcotráfico le da vida a un sinfín de segmentos de la sociedad, entre ellos a los escritores.

De un tiempo para acá la sociedad idealiza a los narcos, incluso hay quien piensa que son intocables, ¿qué es lo que le preocupa a Rocha Moya?

—Me preocupa que no se adopte la salida más adecuada, que no se canalicen adecuadamente los efectos de este fenómeno. Yo creo que, en buena medida, hace falta que se precisen las políticas y se adopten con mayor certeza. Me preocupa que no se haga porque entonces es un fenómeno que va a generar conflictos mucho mayores con los factores aledaños o ingredientes que trae consigo, como la violencia y la drogadicción, que son las dos manifestaciones más preocupantes.

Situación que se da más en los jóvenes y en los niños adolescentes. Ya hemos visto las estadísticas que nos dicen que buena parte de los adictos empiezan en los niveles de secundaria.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes sobre la pérdida de valores?

—El primer consejo sería que fortalezcan el tema de educación, eso lo dejo muy claro en el libro, el tema cultural, los elementos morales en general, para poder enfrentar un fenómeno tan penetrante como el narcotráfico, la droga o las adicciones.

Ya que se ha debilitado el tejido cultural, la juventud se vuelve mucho más vulnerable a las sañas que ven en las acciones de valentía en los hombres del crimen, entonces se trata de emular, de seguirlos, de imitar la narcocultura. Cuando se debilita el tejido cultural, la narcocultura se vuelve mucho muy fuerte, además de los ingredientes que trae, el tema de que luchan contra los policías, contra el Ejército. Eso, incluso, cultiva el ánimo en el joven justiciero y piensa, en efecto, que esa valentía los representa frente al poder.

¿Cree que con el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, la lucha contra el crimen organizado disminuirá?

—En realidad, a pesar de que es una novela clara, yo soy muy escéptico en el tema del combate al narcotráfico; yo digo claramente qué es en el texto, con algunos personajes.

Queda claro que es una guerra que no se ganará, yo digo ahí, como decía el coronel Aureliano Buendía, que acudió a 33 guerras y ninguna ganó, creo que esta también es una guerra perdida, en general por los gobiernos, no digo este, los gobiernos en general, en todos los países, porque el fenómeno del narcotráfico ya esta internacionalizado.

¿De ahí también podría observarse cómo se vinculan con las autoridades?

—Sí, eso está tratado, cuál es el vínculo, no hay poder humano, no hay cosa que no puedan hacer siempre y cuando tengan con qué sobornar, porque siempre habrá alguien dispuesto a ser sobornado en el área de las corporaciones policiacas, no lo digamos solamente ahí, en todos los niveles, en el estado, el ámbito económico, religioso.

¿Considera que se ha vendido de una manera 'mal' por decir así, Sinaloa, respecto al narco, para el turismo extranjero?

—Creo que Sinaloa carga con ese estigma, pues está entre los estados. Si no es el primero en donde inicialmente surge el fenómeno, carga con el estigma, pero no es precisamente el estado el que sobresale hoy en día; si hablamos a nivel mundial, el tema fundamental está en Estados Unidos, no aquí, porque es el principal consumidor, y por lo tanto el demandante número uno. Todos esos temas están tratados ahí.

"Me preocupa que no se adopte la salida más adecuada, que no se canalicen adecuadamente los efectos de este fenómeno"

Rubén rocha moya

Opinión

'El disimulo', síntoma o causa de un mal

"El disimulo... es una forma de ocultar o de fingir que la realidad es otra o inexistente, encubrir o permitir la transgresión de la ley, del precepto, a cambio de prebendas y sobornos. Rubén Rocha Moya, nativo de Badiraguato, traza en esta ficción una historia donde los pacíficos habitantes de Chepederas ven alterada la convivencia por la permisividad del cultivo, comercio y trasiego de estupefacientes. La violencia y la ambición se apoderan de la voluntad de la mayoría de los nativos del pueblo. En poco tiempo, las opciones de vida son casi inexistentes, si no es por el camino del narco. Ficción o no, esta historia muestra también la resistencia de hombres y mujeres que logran forjarse otro camino por el lado de la educación, la ciencia, los ideales de una patria y un hogar donde el disimulo es innecesario cuando la dignidad y el porvenir son parte del mismo concepto":

Florentino Castro López.

Perfil

Nombre: Rubén Rocha Moya

Lugar y fecha de nacimiento: Batequitas, Badiraguato, Sinaloa 15 de junio de 1949

Estudios: Egresado de la Escuela Normal Superior de Oaxaca, tiene una maestría en educación en la Universidad Autónoma de Querétaro y un doctorado en ciencias sociales en la Universidad Autónoma de Sinaloa

Admira: A Gabriel García Márquez, en primer lugar; al escritor polaco Milan Kundera, por su género; también a Mario Vargas Llosa y otros más

Libros: Tulita y cinco años de lucha popular en Guamúchil, Caña quemada: relatos de la vida en el noroeste mexicano, Elogio de Sinaloa: señas y reseñas de libros y autores,

Fraude a la democracia: las elecciones en Sinaloa, 1986 y UAS, 1981: la defensa de un proyecto

Trayectoria: Rector de la UAS 1993 a 1997, excoordinador de asesores del Gobierno de Sinaloa y actualmente es subdirector de Capacitación y Servicios Educativos del Issste.

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