Culiacán

"Sigo, no porque admire a alguien, quiero superarme"

La sinaloense, quien asistirá en agosto a una competencia de matemáticas en Sudáfrica, recomienda a los jóvenes con talento que busquen la forma de encausarlo para que vean que se pueden sorprender

Por  Francisco Castro

"Sigo, no porque admire a alguien, quiero superarme"

Culiacán.- A sus 15 años de edad, la sinaloense Karla Rebeca Munguía Romero sueña con viajar a Sudáfrica para competir en lo que más le apasiona.  Sabe que la disciplina y la constancia, combinadas con su habilidad para las matemáticas, pueden llevarla a conquistar la Competencia Internacional de Matemáticas 2019 (IMC por sus siglas en inglés) que habrá de realizarse en Durban del 1 al 6 de agosto próximos.

En entrevista con EL DEBATE, la joven originaria de Culiacán y alumna del tercer grado de secundaria en el Instituto Jean Piaget afirma que nada la distrae de sus metas, y aprovecha cada día para fortalecer su habilidad analítica de una forma divertida, pues así es como ella concibe esta disciplina desde que estaba en primaria.

La hija de Roberto Munguía y la señora Rebeca Catalina Romero comparte uno de sus sueños: ganar una medalla de oro en una Olimpiada Internacional de Matemáticas.

En la Olimpiada Europea Femenil recientemente conquistó una medalla de plata en Kiev, Ucrania, junto a un grupo de compañeras mayores que ella, con quienes logró el décimo lugar por grupos, superando a países como Japón, Alemania, Finlandia, España, Brasil, Canadá e Italia.

Consciente de su éxito y la responsabilidad que la competencia en Sudáfrica representa, a la par se prepara para la Olimpiada Centroamericana y del Caribe, la cual será en República Dominicana en junio próximo, y cuyo boleto obtuvo el 9 de mayo.

Promesa: Rebeca, a la espera de que senadores concreten apoyo

Entre los políticos que se comprometieron a apoyar a Rebeca Munguía Romero para que asista a una competencia de matemáticas en Sudáfrica a principios de agosto, se encuentra el superdelegado Jaime Montes Salas, de quien ya recibieron una parte para la compra de los boletos de avión. Pero de acuerdo con el padre de Rebeca, Roberto Munguía, están a la espera de que los senadores morenistas Rubén Rocha Moya e Imelda Castro, y el priista Mario Zamora concreten también su apoyo. La ayuda solicitada es para la compra de los boletos de avión, pues es el gasto más fuerte.

¿Cómo te sientes después de haber ganado y haber contribuido a que tu equipo figurara entre los primeros 10 mejores en la Olimpiada Europea Femenil de Matemáticas, en Kiev, Ucrania?
Me siento muy feliz de haber participado, satisfecha de haber hecho un buen papel para mí y para mi equipo. Ucrania es un país muy distinto a México. Ahí el aire es distinto, se siente todo diferente, la comida es muy diferente. Me gustó.

Rebeca es acompañada por Rebeca Catalina Romero, su mamá, y Roberto Munguía, su padre. Foto: Cristina Félix / El Debate

Competiste con estudiantes mayores que tú, ¿eso requiere algo extra?
Yo ya sabía que ese concurso era para preuniversitarias, que iba a estar repleto de niñas más grandes que yo. Yo iba ir a hacer lo que podía, a esforzarme.

En realidad no hay casi nada de apoyo. Todos los entrenadores lo hacen por amor al arte, no reciben nada a cambio... Es algo que vale la pena

Viene la Competencia Internacional de Matemáticas, en Sudáfrica, ¿cómo te preparas para este compromiso?
Hay entrenamientos intensivos. De hecho, en vacaciones de Semana Santa estuvimos dos semanas entrenando en una escuela que se dedica a apoyar talentos. Los entrenamientos son de 10 horas al día, tal vez un poco menos por los descansos y comidas. Entrenamos muchísimos problemas de matemáticas para poder aprender a hacerlos mejor y a pensar mejor. Esta vez fue en Colima, pero suelen ser en diferentes estados, dependiendo dónde haya sedes para entrenamientos. Somos cuatro seleccionados de secundaria y cuatro de primaria, los dos equipos entrenamos juntos.

¿Durante el entrenamiento tienen tiempo para otras actividades?
No. Todo el día es entrenar, los únicos descansos con para comer y dormir.

¿Cómo descubres que tenías habilidad para resolver problemas matemáticos complejos?
En la escuela me preguntaron si quería participar, y pensé: «sí, suena divertido, lo voy a intentar». Y me gustó. Seguí metiéndome en esto, seguí pasando etapas y cuando empecé a ir a los entrenamientos me hicieron ver que me gustaba el tipo de matemáticas que viene en los concursos.

Tengan iniciativa para buscar algo en lo que puedan usarlo, porque podrían sorprenderse de lo bien que se siente hacerlo

Rebeca Munguía, Estudiante destacada

¿Te divierten las matemáticas?
Sí. Me divierte poder pensarlas y resolver problemas.

¿Ha sido complicado mantenerte en este nivel competitivo?
No es muy difícil, pero sí se necesita mucho tiempo y disciplina.

¿Te has privado de algo, quizá alguna convivencia familiar, por estar de lleno en las competencias?
Algunas veces que se traslapaba. Pero no suele ser así, usualmente los tiempos libres son para eso.

Cumpliste 15 años en marzo, ¿cómo lo celebraste, porque el sueño de muchas adolescentes es una fiesta?
Fue un cumpleaños normal. Yo no buscaba una fiesta de 15 años, en realidad no tengo mucho tiempo para eso, me divierto más participando en concursos. No tuve una fiesta, tuve más bien una comida con mis amigos, una tarde.

¿Cómo es un día normal para Rebeca?
Cuando no estoy en un concurso, es un día normal para cualquiera de 15 años: voy a la escuela a las siete de la mañana, salgo más o menos a las dos y tengo la tarde libre. Y cuando hay concursos es levantarse temprano para entrenar hasta mediodía, comer un rato, dos o tres horas, y luego seguir entrenando hasta la noche.

¿Cómo es el trato de los maestros y tus compañeros en el Instituto Jean Piaget?
Siempre se sienten muy emocionados cuando regreso de un concurso, me felicitan mucho y me ayudan con las materias y temas en que pueda atrasarme un poco.

Rebeca, con amigos y su entrenadora Crisanto Salazar, Emilio Domínguez, Guadalupe Russell y Emilio Ramos. Foto: Cristina Félix / El Debate

Y antes de una competencia, ¿qué haces, tienes algún ritual?
No suelo ponerme nerviosa desde hace ya algunos años, más bien me enfoco en el examen, en los problemas. No pienso que es una competencia ni que hay más personas ahí.

¿Sientes que hace falta apoyo económico de parte de las autoridades para quienes, como tú, salen a competencias internacionales?
Creo que sí. En realidad no hay casi nada de apoyo. Todos los entrenadores lo hacen por amor al arte, no reciben nada a cambio. Solo piden apoyo para los traslados, que es lo que necesitamos; no es mucho, pero ni siquiera hay para eso. Sí es algo muy importante porque aquí la gente se esfuerza mucho para avanzar en estas competencias, es algo que vale la pena.

¿Qué te gustaría estudiar cuando entres a la universidad?
No he pensado en algo en específico, pero va a ser algo que tenga que ver con las matemáticas.

¿Algún sueño por cumplir?
Me gustaría que me fuera mejor en una Olimpiada Internacional, sacar oro alguna vez. Todavía tengo tres años para lograrlo y sigo entrenando para eso.

¿Tus padres qué han representado a lo largo de estos años de competencia?
Mis papás son quienes me llevan a todos lados, los que me apoyan y se encargan de que yo pueda seguir participando. Desde el principio, si ellos no hubieran querido, yo no estaría aquí.

¿Hay algún personaje al que admires?
Yo, en realidad, digo, no porque admire a alguien y quiera ser como alguien más, sino por cosas que quiero hacer yo, seguirme superando.

¿Qué mensaje enviarías a niños y jóvenes que quizá tienen algún talento y no saben cómo encausarlo? Que tengan iniciativa para buscar algo en lo que puedan usarlo, porque podrían sorprenderse de lo bien que se siente hacerlo.