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"Una cosa es esperar afuera del quirófano pero me tocó cacharlo"

NACIMIENTO

Culiacán, Sin.- La familia Álvarez Peña esperaba con ansias el nacimiento de su tercer hijo pero lo que no esperaban y los tomó por sorpresa, fue la forma en la que este varoncito llegó al mundo.

Era la noche del pasado martes cuando Alberto Álvarez Beltrán, padre del recién nacido, recibió la primera advertencia de su esposa Daniela Peña Acosta, de que el bebé estaba a punto de nacer. Como padre responsable corrió a la tienda de auto servicio para terminar de comprar las necesidades del pequeño.

En el camino de regreso a casa recibió una llamada diciéndole "no te vayas a embromar de más porque ya me tienes que llevar al seguro".

La emergencia. "En cuanto llegué a la casa y terminé de preparar todo nos subimos al carro, le dije vamos a pasar por mi mamá, me dijo no, ya no alcanzamos a pasar por ella, pero tampoco me imaginé que ni al seguro íbamos a alcanzar a llegar", relató el emocionado padre.

"Cuando pasamos el puente donde está la UAS me dijo 'se vino este niño', yo me asusté mucho y la examiné, entonces le sentí la cabecita al bebé."

"Me iba a dar vuelta donde esta el Aquamático del paseo Niños Héroes, me detuve y le pedí a un oficial que llamara a una ambulancia. Abrí la puerta de con ella y en cuanto le alcancé a quitar la ropa, me dijo cáchalo, sentí miedo de lastimarlo, le dije pújale y lo hizo fuerte, salió la cabecita, eso me dio más confianza y le dije pújale otra vez y salió botado", citó.

Álvarez Peña, señaló que la sensación es indescriptible, emoción incontrolable y el mejor regalo que la vida puede darle a un padre.

"Se me salieron las lágrimas, igual a ella, no sabía si seguir llorando, no podía abrazarla ni decirle lo valiente que ella fue en tenerlo ahí", contó.

El oficial testigo del gran acontecimiento hizo la tradicional pregunta, "¿qué fue?", "niño", contestó el alegre padre.

Momentos de tensión. Después de nacer y llorar por primera vez, el niño se quedó tranquilo y callado, momentos por los cuales los padres se preocuparon pues no sabían qué sucedía y el color de piel del menor era morado.

"Ahí sí me asusté, dije ¿qué hago, qué hago? y con él en las manos. Ella no podía decirme nada porque se quedó como en shok, no me decía nada y sólo se me quedaba viendo, impresionada de que lo tuviera yo en las manos. Lo moví otra vez y pegó otro chillido como que lo molesté, entonces agarramos una camiseta, un suéter, una cobijita y lo envolvimos", dijo.

Para fortuna de los padres de inmediato llegó la ambulancia, y los paramédicos les dieron auxilio y posteriormente los trasladaron al Hospital Civil donde están a la espera de ser dados de alta.

Los padres del pequeño todavía no tienen un nombre pero don Alberto y todos lo que lo conocen llaman Aquamático al menor.

"No tiene nombre pero le llamamos el Aquamático", rió.