Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Una noche trágica

CULIACÁN

Culiacán, Sin.- El llanto de sirenas de patrullas y de ambulancias, por bulevar Madero hacia la carretera Sanalona, dejó pensando a más de uno de las personas que las vieron pasar.

Nadie imaginaba qué pasaba, pero de seguro no era para algo bueno.

Los socorristas acostumbrados a atender servicios de emergencia, pensaron que esta vez la situación no era muy usual, tal vez.

Llegaron al sitio del reporte, el ambiente era violento, una camioneta perforada por potentes armas de fuego, a la orilla de la carretera era el retrato de una noche aterradora.

El hermetismo era lo que reinaba, pobladores, quienes se despertaron tras el fuerte sonido de las balas, uno por uno iba acercándose a la escena del crimen, y se colocaban detrás de una cinta amarilla, ya que quienes cuidaban el lugar les impedían ir más allá, donde estaba prohibido.

Por su parte, comentaban entre sí, "quiénes fueron", "mira nomás, qué desgracia", pero nadie quería decir nada más al que los comprometiera.

El llanto de un bebé de nueve meses, era desgarrador, su rostro y su frágil cuerpo estaba bañado en sangre, tras la lluvia de balas de las que fue objeto a su corta edad, y de esta manera, ya entraba en la lista de las víctimas inocentes de la violencia que impera en esta capital.

Otro más, estaba en brazos de paramédicos, sus heridas ardientes, lo mantenían en shock.

Sus "compañeritos", ya más grandes, gritaban de dolor, sus miradas estaban perdidas entre la oscuridad, se les daba auxilio, pero no asimilaban la magnitud de la tragedia.

En el sitio del doble crimen, policías desconcertados salían y entraban del área delimitada.

<iframe width="560" height="315" src="//www.youtube.com/embed/1oDOTIq1x4s?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

En sus rostros se reflejaba un evidente coraje, sus manos empuñaban en señal de venganza, ¿en contra de quién? no sabían, pero lo que sí, era el por qué se había llevado a cabo ese acto tan cobarde. "Qué pasados...", era una de las frases que se escuchaban decir a los uniformados. Mientras tanto, socorristas no se daban abasto, la cifras de heridos ya llegaba a ocho, por lo que los fueron sacando con vida de la camioneta donde fueron rafagueados y a cómo podían les daban auxilio.

Ya en el traslado, vía radio se informaba sobre pacientes baleados, se requería de que se les atendiera de inmediato en distintos hospitales, esta vez no existían pretextos, a cómo diera lugar tenían que recibirlos, sus vidas corrían peligro.