Culiacán

Una vida en la cárcel más 235 años de prisión en EE. UU.

Alejandro es originario de Tacuichamona, desde 1999 está preso, se consideró como reo de alta peligrosidad

Por  América Armenta

Las hermanas y madre de Alejandro y Ricardo, así como la esposa de Alejandro se reunieron en las instalaciones de la iglesia a la que asisten para contar su historia a EL DEBATE.(Foto: El Debate)

Las hermanas y madre de Alejandro y Ricardo, así como la esposa de Alejandro se reunieron en las instalaciones de la iglesia a la que asisten para contar su historia a EL DEBATE. | Foto: El Debate

Sinaloa.- Tres semanas tenía Alejandro Torres Espinoza en Estados Unidos cuando su vida y la de su familia tomó un giro inesperado: sus cinco hijas, un hijo y su esposa, que lo esperaban en Tacuichamona, perteneciente a la capital sinaloense, no lo volverían a ver.

Fue encarcelado junto a su hermano, acusados por el secuestro de migrantes ilegales que derivó en la muerte de tres personas en un enfrentamiento con autoridades estadounidenses. Alejandro considera que su sentencia fue injusta. 

¡Bien! Te has suscrito a notificaciones

Configura y elige tus preferencias

Veinte años después de los sucesos, la familia espera que alguna organización la pueda acercar con Alejandro. No consideran justo que su familiar tenga una sentencia de cadena perpetua más 235 años, cuando la del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera es de cadena perpetua más treinta años.

El caso de los hermanos condenados a muerte en Malasia que ya pudieron regresar a Sinaloa les da la esperanza de volver a verlo. 

Los cargos: En un extracto del expediente CR 99-734-PHX-RGS se acusa a Alejandro de treinta y nueve delitos graves, entre ellos conspiración, toma de rehenes, transportar y albergar a extranjeros ilegales, comunicación interestatal y la posesión o uso de un arma de fuego durante un crimen con violencia.

Los hechos

La familia de Torres Espinoza busca hoy hacer público este caso. Nadie de su familia ha podido obtener la visa, con excepción de su hija menor, Cintique, quien desde el 2015 lo ha podido visitar y presentarle a su esposo y nieto. El resto de sus hijas y su hijo escuchan la voz de Alejandro y mantienen una relación a distancia por teléfono, donde le hablan de toda la familia. 

De acuerdo con lo relatado por la familia a este medio de comunicación en la ciudad de Culiacán, así como el mismo Alejandro vía telefónica desde California, todo inició el 14 de agosto de 1999, cuando tenía tres semanas de haber llegado a la ciudad de Phoenix, Arizona. Según su testimonio, el sinaloense se fue con la esperanza de encontrar trabajo y mandar dinero a su familia.

Lo logró, pues empezó a trabajar en un taller mecánico, donde también se encontraban su hermano Ricardo y sus primos Antonio y Andrés, más un conocido de ellos llamado Luis, quienes le pidieron de favor que rentara un cuarto de hotel, a lo que accedió.

Al salir al día siguiente y regresar al espacio en el que estaba su hermano Ricardo, se percató de que no se encontraba, por lo que volvió a irse, pero al volver ya la administradora del hotel le pedía que se fuera porque la policía estaba en el lugar y había personas asesinadas, a lo que Alejandro se negó, y fue arrestado consideran que por el parentesco con los delincuentes que se encontraban en el lugar que él rentaba.

Cintique es la menor de las hijas de Alejandro y es la única que ha tenido la oportunidad de visitar a su papá en la prisión estadounidense. Aquí también la acompañó su hijo. Foto: El Debate

El padre del preso mencionó también que durante el enfrentamiento que hubo un policía estadounidense fue asesinado; sin embargo, lo que los documentos de las autoridades estadounidenses señalan es otra situación. Esta versión no fue confirmada. 

La acusación de autoridades

De acuerdo con la versión de las autoridades, Alejandro y sus familiares pagan una condena por cincuenta cargos de los cuales fueron encontrados culpables: toma de rehenes, comportamiento criminal que resultó en la muerte, violaciones de comunicaciones interestatales, contrabando y transporte de armas.

La versión oficial indica que el principal cargo es secuestrar migrantes ilegales y la muerte de tres personas en un enfrentamiento, lo que llevó a atrapar a los delincuentes en el cuarto que Alejandro rentaba, el cual —según testimonios— tenía diez migrantes mexicanos que estaban secuestrados en ese domicilio y se exigía a sus familias un pago de 100 dólares por cada uno. 

La familia de Alejandro rechaza todo esto y señala su inocencia

De acuerdo con la sentencia, al organizarse una reunión de rescate se desató un enfrentamiento donde fallecieron tres personas, entre ellas un migrante secuestrado de 15 años de edad.

El castigo es estar encerrados el resto de su vida en prisión, y después de su muerte faltarán 235 años para que sean exonerados de culpas. 

Antes de irse a Estados Unidos, Alejandro trabajó junto a su esposa, Rosario, en una ladrillera. Esta es una foto que su hija Rebeca porta en su cartera. Foto: El Debate

Particularmente, Alejandro Torres Espinoza fue declarado por un juez estadounidense culpable por 45 cargos; sin embargo, esto representa condenas de cadena perpetua por cada cargo del primero al número 16; del cargo 17 al 27 son 20 años por cada uno, que suman 200 años; y por el resto de los cargos, que son del 28 al 45, sumaban 435 años en prisión, lo cual dio una sentencia total de cadena perpetua más 635 años, que al liberarlo de algunos se le redujo 400 años su condena. Así lo determinó y cerró el caso la justicia de EUA. 

Para la familia de Alejandro y para el mismo acusado se inventaron muchas cosas que no son ciertas. 

En busca de apoyo

Su hermana Diana Patricia hace un llamado a las autoridades, federales, estatales y nacionales, para que den apoyo a la familia, pues por no tener la solvencia económica para pagar un abogado, el Gobierno estadounidense le asignó un jurista de oficio, más la condena fue igual a la de las personas presentes en el hecho, caso donde a él se le consideró cómplice por omisión. 

«Él se quería ir para el otro lado para trabajar si había chance en agosto, septiembre, y en octubre venirse a hacer ladrillo y a cortar estacón, como todos los años lo hacía», relata el señor Asunción, quien no ve a su hijo hace dos décadas. A él le negaron la visa; mientras que su esposa ahora padece de síndrome de Alzheimer. Quieren ver de nuevo a sus hijos Ricardo y Alejandro: «Si investigaran verdaderamente lo que fue la vida de mi hermano aquí y simplemente si se investigaran los veinte años que él tiene preso, que es de la misma manera que ha vivido él adentro como vivió aquí afuera, su récord está limpio porque él se ha dedicado solo a trabajar y a hablar de Dios a las personas porque es cristiano», comentó Diana, hermana de Alejandro y Ricardo. 

Antes de irse a trabajar al país vecino, la familia cuenta que Alejandro trabajaba en una ladrillera junto a su esposa, además de trabajar en el servicio de recolección de basura municipal; y en temporadas de escaso trabajo cortaba estacón.

Sus trabajos remunerados los alternaba con su participación y tareas de la Iglesia cristiana a la que pertenecía y su familia aún pertenece.

Cintique tiene 30 años, tenía solo 10 cuando su padre se fue. Algunas cosas no las entendía, como por qué se reunían los adultos o por qué sus tías lloraban, pero lo que sí recuerda es a su padre cuando estaba junto a su familia y cuando iban a la iglesia los domingos: «A veces por la tarde cuando llegaba él del trabajo se ponía a jugar con nosotros en un porche que tenemos en la casa, nos sentaba a todos, él tocaba la guitarra, cantaba; me acuerdo que también quería mucho a mi hermano, el único varón», relata la joven.

Cintique ha podido visitar a su padre y a su tío en la prisión de California, junto a su esposo y su hijo, esperando pronto volver a verlo y poderle presentar a su nueva hija y que Alejandro conozca a su nieta.

Sentencia inimaginable

«A causa de esa renta de cuarto que hice yo, me sentenciaron con cincuenta cargos» 

Alejandro fue arrestado en Rose Garden, Arizona, Estados Unidos, las primeras horas del 15 de agosto de 1999, en un local habitacional que él había conseguido rentar a unos primos, y señala que todo ocurrió por hacer un favor. 

Según relató en entrevista con EL DEBATE vía telefónica desde una cárcel estadounidense, ese día se dirigió a dicho lugar en busca de su hermano Ricardo, pues sabía que estaba ahí y tenía las llaves de la habitación que compartían ellos dos con un primo más, que al igual que ellos estaban trabajando en el vecino país del norte. 

Al llegar al lugar, Alejandro relató a EL DEBATE que no encontró a su hermano, en cambio sí a la Policía de Estados Unidos, quienes le aprendieron e interrogaron, ya que en el cuarto arrendado a sus primos, el día anterior, habría ocurrido el asesinato de tres personas: «El investigador, cuando me arrestaron, me preguntó que si conocía yo a Ricardo Torres Espinoza, a Andrés Espinosa Torres y a Luis Torres Espinoza. Yo le dije que sí, que sí los conocía. Me dijo: “¿Quiénes son y qué relaciones tienes con ellos?”. Le digo: “Ricardo es mi hermano, Andrés es mi primo, y Luis también”. Y me pregunta: “¿Dónde están ellos?”. Y le digo: “No sé. Yo estoy aquí porque yo ando buscando a mi hermano, porque él trae la llave de un cuarto de donde nos estábamos quedando los tres, Ricardo, Antonio (Hermano de Luis) y yo”», recordó Alejandro. 

Luego, el investigador lo cuestionó sobre el paradero de Ricardo, Andrés y Luis, a lo que Alejandro respondió que no sabía, comentado al agente el motivo por el cual se encontraba en ese lugar. Al momento de esta respuesta, el investigador le revelaría que su hermano Ricardo y su primo Andrés estaban en la cárcel detenidos y que su primo Luis había muerto junto a otras dos personas en aquel lugar. «Ahí fue donde yo me di cuenta lo que había sucedido, porque nosotros no sabíamos nada, ni Antonio ni yo» afirmó, puesto que él no sabía «en qué andaban» sus primos, comenta. 

Desde aquel verano del 99 fue procesado y posteriormente encarcelado, en lo que él denomina una serie de situaciones inimaginables. 

Alejandro narró que en un principio se le asignó un abogado, quien mientras llevaba su caso le afirmó que no se le podía inculpar de otro cargo más que el haber rentado un cuarto a sus primos, y que por ello tendría un máximo de cinco años de cárcel, ya que era la única evidencia contra él; sin embargo, en juicio lo declararon culpable de media centena de delitos, que en un inicio le hicieron acreedor a mas de 600 años de cárcel, dijo: «Imagínese nada más la sentencia que me dieron, ni al peor enemigo de los Estados Unidos se la han dado jamás. Por rentar un cuarto de hotel, es algo inaudito, que ni en sueños se imagina uno que eso puede suceder, pero que me ha sucedido a mí», lamentó. 

El sinaloense narró que pasó por distintos recintos carcelarios en el país del norte, hasta que en el 2011 tuviera su último traslado a la prisión californiana que ahora lo resguarda: USP Victorville, California, Estados Unidos. 

Durante la entrevista, Alejandro expresó profundo agradecimiento hacia sus padres, esposa e hijos, quienes nunca lo han dejado y lo han acompañado en todo momento. El oriundo de Tacuichamona desea que su caso llegue a alguna instancia o persona que le pueda brindar la ayuda que necesita para un día obtener justicia.

Trayecto

Antes de llegar al estado de California, Alejandro ya había estado como preso de alta peligrosidad en Arizona, Texas y Oklahoma hasta llegar a California en 2008, estando internado en ese lugar hasta que en 2011 lo consideraron reo de mediana peligrosidad.

Comunicación

Recientemente Alejandro ha podido establecer comunicación vía e-mail con su hermana Diana y siempre se ha comunicado con sus hijas, esposa e hijo por teléfono.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo