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Ya no estaba la mesa de los jugos, tampoco el niño y la joven

CULIACÁN

Culiacán, Sin.-"Fue algo muy feo mirar el camión que no se paraba y el tren ahí de frente"; "fue un desespero, todo mundo no sabíamos qué hacer"; "ya no me animo a subirme a los camiones, me pongo a temblar".

Las frases de asombro retratan la tragedia, el momento cuando el tren arrolló al camión número 14 de la ruta Aguaruto-Centro.

El instante en que todo sucedió el pasado lunes, cuando la joven Claudia Amairani Lara Arellano, de 21 años, murió y 32 personas más salieron heridas.

Al momento. La señora Juana Parra, dueña del puesto de jugos donde trabajaba la joven, vio al tren que se acercaba, ya estaba en medio de la calle y el camión no se detenía.

Guadalupe Manríquez, despachadora de la gasolinera que está enfrente, miró también cuando el camionero en vez de pararse aceleró.

"Desde muy atrás, el camión venía 'hecho la mocha', o sea muy recio, y el tren, desde donde está la Zucarmex, venía pitando".

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"Yo pienso que el camionero lo oyó y le pisó más, quería ganarle pero no podía. Haga de cuenta que el tren ya estaba aquí en medio del cruce y todavía así le aceleró el del camión, yo quería gritarle, decirle de alguna forma que se esperara, pero me quedé pasmada".

"Me asusté por mi vecina, la de los jugos, porque la conozco y nos venimos caminando a veces, pensé en ella y en el niño, y aparte está embarazada".

"El camión venía tan rápido que yo pensé que no se iba a parar, y le dije al otro compañero: Sabe qué, ese señor no se va a detener. Y cuando voltea a ver voló el camión, en cuanto toparon lo aventó, se oyó así, recio, como que el tren quería frenar y después el golpe".

"Yo empecé a gritar y a temblar, me puse mal, y ya me llevaron hacia atrás, donde están la bombas de diesel para que no viera. La señora de la farmacia me dio un té".

"Luego cerraba mis ojos tratando de no pensar en eso, pero se me revelaba".

Reacción y rescate. Juana, al ver el camión que no se detenía, corrió, fue algo mecánico, y no alcanzó a buscar a su hijo Carlos Daniel, de 4 años. Tampoco pudo avisarle a Claudia, que lo cuidaba.

Cuando volteó a ver, ya no estaba la mesa de los jugos, tampoco el niño y la joven.

Miró hacia todos lados buscándolos, caminó de un lado a otro, sin saber qué hacer y ya vio que estaban sacando al niño de abajo del camión y se lo entregaron.

Unos policías que ya habían llegado la ayudaron llevándola con su hijo a un hospital.

Allá le avisaron que la muchacha había fallecido. Apenas el sábado, Claudia Amairani la había llevado a presentarle a su familia en Angostura. La joven tenía dos hijos, de 5 y 2 años.

"Ella quedó aplastada, nomás se le miraban los pies, no pudimos hacer nada".

Víctor Reyes, checador de camiones, dice que cuando llegó acababa de pasar el accidente.

Lo primero que hizo fue sacar a un niño que estaba abajo del camión. Era Carlos Daniel, y había quedado en un hueco que formaron una silla de plástico y una cubeta con cemento. Tenía golpes en la cara y estaba asustado.

Entre Víctor y un empleado de la taquería sacaron al menor, mientras otras personas, vecinos y gente que se detenía, ayudaban al resto de los pasajeros. A como podían los sacaban por el quemacocos.

Cuando llegó la Cruz Roja ya tenían a la mayoría afuera. Sólo tres señoras que estaban más prensadas no fueron movidas por temor a que se lastimaran más.

Los socorristas llegaron quebrando cristales para poder maniobrar y moviendo camillas, se llevaron a los heridos que estaban fuera, mientras otros, ayudados por bomberos, rescataban a las personas que quedaban.

Trauma. A Carlitos se le ven algunos raspones en la cara, hinchada todavía por los golpes, tiene otro morete en la parte de la nuca. Ayer en la mañana lo dieron de alta y se fue con su mamá a casa. Le hicieron varias radiografías y seguirá tomando medicina.

Juana, su madre, Víctor, el checador, y Lupita, despachadora de la gasolinera, tienen grabado el momento fatal.

"El camionero tenía chance de pararse y el tren venía pite y pite, aparte venía a vuelta de rueda; si hubiera venido recio sí lo avienta más lejos o lo despedaza. No sé qué le pasó al chofer, en qué estaba pensando. Qué le costaba esperarse sólo unos segundos, era una sola caja del tren, no iba a tardar mucho".

"Hasta me da miedo subirme a los camiones, me agarra un temblor".