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Culiacán

Cuatro días limpiando, y aún no pueden terminar

En la colonia 5 de Febrero y Ampliación 5 de Febrero, el arroyo San Juan acabó con el patrimonio de decenas de familias que viven cerca de él 

Por: América Armenta

El agua entró a la casa de Chuyita, dejó la mitad de la barda en medio del arroyo, y la otra mitad derribada. Foto: EL DEBATE

El agua entró a la casa de Chuyita, dejó la mitad de la barda en medio del arroyo, y la otra mitad derribada. Foto: EL DEBATE

Culiacán, Sin.- Marcas de agua y lodo en la pared, olor a humedad, sonido de ventiladores encendidos, muebles expuestos al sol, ciudadanía desesperada y abandono de las autoridades es lo que comparten los habitantes de Las Coloradas, en la sindicatura de Aguaruto, y las colonias 5 de Febrero y Ampliación 5 de Febrero, en Culiacán.

Los estragos de las intensas lluvias que llegaron por sorpresa al centro del estado el pasado jueves se magnifican, pues, cuatro días después de limpiar las casas que se inundaron, aún no terminan con esta tarea, y las pérdidas incrementan. A esto se ha sumado que en diferentes colonias el servicio del agua o de la luz ha fallado, impidiendo terminar más rápido.

«Nunca le atinan», dijeron ante el descuido de Protección Civil y otras autoridades a las que les compete mantener informada a la ciudadanía en caso de que se presenten fuertes lluvias, como las de la semana pasada, señalando que «ya no se puede confiar», pues no pudieron prepararse para el evento meteorológico.

La ciudadanía se ha organizado de diferentes maneras para llevar apoyo a las personas que fueron más afectadas por las lluvias de la depresión tropical 19-E, lo que ha ayudado a que los días de quienes perdieron gran parte de su patrimonio sean más llevaderos.

Chuyita se queda sin barda
El jueves fue un día diferente a todos para María de Jesús, mejor conocida como Chuyita, y su familia, pues vieron cómo el arroyo que atraviesa la colonia 5 de Febrero arrancaba la barda de su casa y carcomía la parte de abajo de ella, dejando una esquina «volando». Chuyita, quien es madre de familia de dos niños, tiene la suerte de vivir a media cuadra de su madre, con quien se refugió, hasta que pasaron las precipitaciones, momento en que llegó a su casa para descubrir que el agua había subido hasta las rodillas.

Nivel de agua marcado en una casa de la 5 de Febrero. Foto: EL DEBATE

Por el momento, sus dos hijos se quedan con su familia, pues desde el jueves está limpiando la casa y aún no termina de hacerlo, encontrando cada vez más cosas que se echaron a perder y oliendo la humedad de su casa, la cual no quiere dejar siempre abierta, pues ya se han escuchado rumores de personas que entran a robar a los domicilios afectados. Hace dos días el esposo de Chuyita encontró a un hombre en su patio, pues la barda que tumbó el arroyo los ha dejado vulnerables, y cualquier persona puede acceder a su casa. Al ser descubierto por el propietario, el invasor señaló que estaba buscando un triciclo perdido, y después se alejó.

"La mitad de la casa, si tú te agachas, ahí se ve: está carcomido, y no se puede estar aquí", María de Jesús, afectada

Ante todas las pérdidas, la joven madre destaca que los documentos oficiales de la familia no se mojaron, pues estaban en un punto alto de la casa, así como las bases de sus camas que no se echaron a perder, pues son de herrería, no de madera; el refrigerador, al cual el agua llegó hasta la mitad de su altura, después de lavarlo y secarlo funcionó de nuevo; sin embargo, Chuyita encontró su lavadora nueva —la cual aún no termina de pagar— con agua y movida por la corriente, así que la llevó a la casa de la vecina, esperando que funcione, pues luego de haber perdido sus muebles por la inundación y estar pagando la lavadora, por el momento no puede comprar otra.

Empatía
Las mochilas, los libros, los juguetes y las libretas de los hijos de María de Jesús quedaron inservibles después de mojarse cuando su casa pasó a ser parte del arroyo. Chuyita destaca que sus amigas les han donado mochilas nuevas a los menores, demostrando que no están solos en momentos difíciles.

Chuyita comprende que así como ella hay personas que perdieron gran parte de su patrimonio, por lo que después de estar limpiando su casa, en una tarea que parece interminable, decidió junto a su hermano apoyar a su vecina, una señora mayor que en el momento de la inundación se encontraba sola con su hija. A ambas les llegaba el agua al cuello, por lo que su única opción fue salir por la barda del lado de sus vecinos, y ambas de fueron caminando bajo la lluvia, hasta que encontraron refugio.

Es ante la vulnerabilidad de la otra familia que también fue afectada que Chuyita detuvo la limpieza en su domicilio y con palas sacó el lodo de la casa de su vecina, la cual también lo perdió todo. Destacó que, de tener tiempo, hubiera apoyado también a los demás habitantes de la Ampliación 5 de Febrero; sin embargo, tiene que atender su casa para que salga el olor a humedad y terminar de depurar cosas que sirven y las que no, dándole tranquilidad que la gente se ha acercado a otros lugares afectados para ayudar en la medida de sus posibilidades, lo cual agradece, aunque no sea ayuda que ella reciba directamente.

Barricadas improvisadas para impedir la entrada de agua. Foto: EL DEBATE

Es pertinente mencionar que el Ayuntamiento no les ha otorgado ningún apoyo ni se ha levantado correctamente un censo como el que dijo el alcalde que estaban levantado por las colonias para conocer las afectaciones de la ciudadanía.

Por lo pronto, vivirá en casa de su madre esperando que le digan en dónde hacer gestiones para que la apoyen con arena o sacos de cemento, pues la casa quedó sin barda y con una parte flotando, por lo que teme que una lluvia más le haga perder lo que le quedó o ponga a su familia en riesgo.

«No estábamos preparados»
En la colonia Las Coloradas y Las Amapas, en la sindicatura de Aguaruto, una vecina narra que no imaginaron que el nivel del agua subiría tanto el pasado jueves, y al ver que las lluvias no cesaban tomaron medidas, como colocar costales llenos de arena en las puertas de la casa, pero aun así el agua logró entrar aproximadamente 30 centímetros, pero el nivel en la parte de afuera era más alto.

Al igual que las colonias visitadas por periódico EL DEBATE en la ciudad de Culiacán están esperando que el alcalde o alguna otra autoridad vaya y se dé cuenta de lo que ha ocurrido en la sindicatura, pues aún no se puede transitar por las calles; las capas de lodo y las lagunas de agua hacen difícil el acceso y señalan que también necesitan agua y despensas como en otros lugares; no obstante, a Las Coloradas no ha llegado nada de ayuda.

Muchas familias sufrieron pérdidas severas en su patrimonio. Foto: EL DEBATE

Las familias no tardaron en hacer evidente su molestia hacia quienes debieron dar un aviso oportuno de las fuertes lluvias, pues enviaron a sus hijos a la escuela, además de que hacen un llamado a las autoridades escolares a que sean más flexibles, pues el lunes pasado, hace una semana, llovió en Aguaruto, y a los alumnos que no asistieron a clases les pusieron inasistencia, por lo que el pasado jueves no quisieron que la lluvia afectara sus calificaciones, más nunca esperaron que la situación se tornara catastrófica.

En la casa de sus vecinos, el señor Efraín y su esposa, el panorama es aún peor, pues los carros tienen las puertas abiertas para que se sequen, después de que el agua se metió y dejó los interiores mojados, y cuatro días no han bastado para que estén secos, «y todavía falta que se sequen y probarlos que sirvan», dijo Efraín.

Al entrar a su cochera, entre otros objetos expuestos al sol extendidos sobre una mesa, se encuentran los documentos del Seguro, escolares y las actas de nacimiento que esperan que, una vez secas, les sirvan para diferentes trámites; también una marca de humedad se asoma por el pasillo de toda la casa y las paredes de las habitaciones, las cuales han lavado en varias ocasiones para sacar el lodo.

Muebles, documentos y auto, secándose. Foto: EL DEBATE

Los ventiladores echan aire con la esperanza de que las cosas se sequen, aunque muchos de los muebles ya los dieron por perdidos, y los colchones están tan mojados que hacen charcos de las gotas que caen debajo de las camas. Solo consideran que les queda separar lo que sirve de lo que no, esperando que no se repita una lluvia como la del pasado jueves, que para las 10:00 horas ya había inundado su casa, que cubrió hasta el cofre de su camioneta y que era tan blanca y pesada que no permitía ver lo que había más allá de unos metros.

Dato. Sepultan a víctima de lluvias 
El señor que fue arrastrado por el arroyo de la 5 de Febrero ya fue sepultado el día sábado. El espacio en el que se encontraba su casa ahora quedó solamente como terreno baldío por la fuerza del agua que la arrasó.

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