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Culiacán

Intensas lluvias toman por sorpresa a las autoridades

La ciudadanía reclama a las autoridades la falta de alerta y la suspensión de clases de manera oportuna en la capital

Por: Francisco Castro

El caudal del río Culiacán, el cual se alimenta de los ríos Humaya y Tamazula, se incrementó notablemente  en la presa derivadora. Foto: Especial

El caudal del río Culiacán, el cual se alimenta de los ríos Humaya y Tamazula, se incrementó notablemente en la presa derivadora. Foto: Especial

Culiacán, Sin.- Desde las 04:00 horas se tenía información de los núcleos de agua y de posibles precipitaciones en la zona centro. Sin embargo, las autoridades de Protección Civil y Conagua no informaron a la Sepyc sobre la pertinencia de suspender clases este jueves. A raíz de ello, varios alumnos quedaron atrapados en sus planteles, algunos incluso en medio de la calle, de regreso a sus casas.

Mientras los esfuerzos se concentraron desde un día antes en el norte del estado debido a los serios problemas de inundación en Ahome, para el centro de Sinaloa no hubo ninguna alerta oficial y oportuna de riesgo, ni por parte del director estatal de Protección Civil, Francisco Vega, ni del secretario de Educación Pública, Enrique Villa Rivera, “porque no lo esperábamos”, declaró el titular de Educación.

Añadió que “hasta la ocho de la mañana no habíamos recibido la indicación de Protección Civil, cuando nos dimos cuenta, que fue como a las ocho y diez de la mañana, ya no podíamos suspender clases porque ya estaban en clases, y era más riesgoso que los padres regresaran por ellos”.

Militares, muy activos apoyado a familias inundadas: Foto: EL DEBATE

Reporte impreciso y falta de alerta
Ni el intenso y oscuro nublado con que amaneció este jueves la capital sinaloense ni las precipitaciones registradas durante la madrugada fueron suficientes para que desde la Dirección Estatal de Protección Civil o desde la Secretaría de Educación Pública y Cultura (Sepyc) decidieran a tiempo ampliar la suspensión de clases en Culiacán y Navolato.

Todavía a las 07:00 horas de ayer los reportes en los diferentes portales de noticias y noticiarios radiofónicos, de los que la población estaba atenta, afirmaban que el reporte las autoridades estatales era de lluvias dispersas en la capital, pero no suficientes como para suspender clases.

Incluso, mientras transcurría el tiempo, por grupos de WhatsApp madres y padres de familia preguntaban si sería prudente enviar a sus hijos a la escuela, por lo que de último minuto la recomendación no oficial fue apelar al sentido común: «Si en su zona llueve fuerte y considera que hay riesgos, no lo mande». Pero solo eso.

En las calle se formaron poderosas corrientes de agua. Foto: EL DEBATE

Nadie imaginó la intensidad de las lluvias ni dimensionó la proporción de las inundaciones; mucho menos la autoridad, por lo que su reacción fue tardía, cuando ya decenas de colonias estaban anegadas, lo mismo el norte que en el sur de la ciudad, o el oriente y el poniente. La ciudad era un caos, y, entre los culiacanenses que había, inconformidad.

Lo grave fue el riesgo al que se expuso a cientos de niños y adolescentes que acudieron a sus colegios y escuelas, sobre todo del nivel básico y preparatoria, pues la autoridad no consideró necesario suspender clases desde temprano.

Al final, a media mañana, la realidad obligó a los encargados de las escuelas, pero no a las autoridades estatales, a suspender actividades y a llamar a los padres de familia para que recogieran a sus hijos, lo que generó un caos en medio de la lluvia y de fuertes encharcamientos provocados por el agua, que desbordó arroyos, drenes y canales.

El Colegio Altum, ubicado en el sector La Conquista, fue uno de los afectados. Ahí, los padres tuvieron que recoger a sus hijos con el agua a las rodillas, incluso algunos vehículos quedaron varados en el estacionamiento. Este es uno de los sectores afectados por el crecimiento del dren Bacurimí, el mismo que inundó sectores como Stanza Tozcana y las colonias Valle Alto y Villas del Río.

En planteles de la Universidad Autónoma de Sinaloa, de Cobaes y en la Universidad Autónoma de Occidente también fue necesario retener a los estudiantes por algunas horas y esperar a que disminuyera la lluvia y la creciente en calles por las que el agua corrió como si fueran arroyos naturales, todo para no exponer más a los alumnos y así evitar alguna tragedia.

Justificación oficial
Las autoridades gubernamentales no previeron las fuertes lluvias que se presentaron durante este jueves, ya que las condiciones climatológicas cambiaron drásticamente, así lo afirmaron ayer después del mediodía.

Con esta justificación, no se suspendieron las clases y tampoco se alertó a los habitantes de Culiacán sobre el desastre que se avecinaba.

El subsecretario general de Gobierno, Manuel Osuna, expresó que, a temprana hora del día, el pronóstico del tiempo no preveía ninguna precipitación fuerte y que en punto de las 08:15 horas cambiaron los planes: «Tomamos el meteorológico y no teníamos lluvias a las seis de la mañana, solo se tenían pronosticadas lluvias para el centro-sur de Sonora y norte de Sinaloa. No avisamos de ello porque no se preveían las lluvias», señaló.

En redes circularon numerosos videos que mostraron el caos en Culiacán. Foto: Captura de pantalla

Alerta no tomada en cuenta
Juan Espinoza Luna, investigador y doctor en Geofísica, ayer a las 06:30 horas compartió un pronóstico del tiempo acompañado de una imagen satelital en su cuenta de Facebook, en donde alertaba de una gran tormenta sobre la zona centro de Sinaloa.

Incluso, recomendaba que «se deberían suspender clases también en el municipio de Culiacán», pues para ese momento la Sepyc ya había suspendido clases en Ahome, El Fuerte, Guasave y Salvador Alvarado.

En su advertencia, el especialista en fenómenos meteorológicos hablaba —a las 06:30 horas de ayer— de una generación de lluvias de más de 90 milímetros, especialmente en la ciudad de Culiacán y al noreste de la misma.

Ua camioneta queda al interior del arroyo El Piojo. Foto: EL DEBATE

Sin embargo, esta recomendación no fue tomada en cuenta por las autoridades, quienes reaccionaron tarde en la capital de Sinaloa y decretaron suspensión de clases, casi a punto de mediodía, cuando prácticamente toda la ciudad y al menos seis sindicaturas reportaban serios problemas de inundación y afectaciones debido al desbordamiento de arroyos, drenes y canales.

Molestia de los afectados
En un recorrido de EL DEBATE por la colonia 6 de Enero, las señoras Concepción Delgado Ramos, que vive a orillas del arroyo El Piojo, y Omara Zamudio, quien vive por la Juan Aldama, lamentaron la reacción tardía de las autoridades, pues afirmaron que durante la emergencia pidieron auxilio y no acudieron. También lamentaron que siempre actúen después de tragedias, como la desaparición de tres de sus vecinas, que fueron arrastradas por el agua y cuyos cuerpos hasta ayer no eran encontrados.

«Es lamentable que tengan que pasar tragedias como esta para que la autoridad actúe» Concepción Delgado, vecina de la 6 de Enero

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