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38 años de silencio, la novela de García Márquez y Vargas LLosa

CULTURA

Probablemente una de las rivalidades más provocativas para los lectores del Boom Latinoamericano, es la que existió entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, una diferencia entre los ganadores del Nobel que ha invitado a intelectuales, lectores y público a tomar posición no sólo por las personas, sino por su escritura.

El hecho ocurrió el 12 de febrero de 1976, cuando Vargas Llosa asistía al Teatro Bellas Artes en Ciudad de México, a presenciar el estreno de la cinta 'Odisea de los Andes', cuyo guión había escrito.

Con la amabilidad que le caracterizaba, García Márquez se acercó al escritor peruano. "¡Hermanito!, habría dicho el autor de 'Cien años de Soledad', mientras extendía sus brazos en señal de abrazo. La respuesta del autor de 'La ciudad y los perros' fue con un puñetazo en la cara, diciéndole: -¡Esto por lo que le dijiste a Patricia.

Así pasaron los años hasta que se produjo un evento mínimo, pero que despertó una vez más la curiosidad por el antiguo golpe de literato a literato, se trató de un mensaje escrito por Gabriel García Márquez en su twitter tras la obtención del Nobel de Literatura por parte del narrador peruano, que decía: "cuentas iguales".

Una publicación reciente del periódico español 'El Mundo' afirma que esta rivalidad se veía venir: uno tenía maneras de galán a la antigua, llevaba el pelo corto, vestía con sobriedad, era sistemático e hiperriguroso; el otro era pequeño y velludo, llevaba camisas psicodélicas, le gustaba hacer amigos y salir de noche...

Demasiado diferentes. Fidel Castro los separó cuando puso a prueba su fidelidad a la Revolución (caso Heberto Padilla; Vargas Llosa se plantó, García Márquez se mantuvo y hasta ahora) y puede que hubiera algo más, algo más personal. O eso se cuenta.

Durante años, se dio por hecho que Mario era muy bueno, pero que el verdadero genio era el colombiano. Su Nobel, el de 1982, dio rúbrica a esa ligera superioridad, que además era más simpático y más de izquierdas.

El novelista mexicano Pedro Ángel Palou, dijo: "Han corrido muchos años desde que Gabo obtuviera el Nobel. Las quinielas no pasaban por América Latina. Después lo obtuvo Mario, quien ha hecho de la novela como género una filosofía y ha escrito, al menos, dos de las más grandes novelas de la lengua española, 'Conversación en La Catedral' y 'La guerra del fin del mundo'. Mientras Gabo se repitió hasta el silencio, Vargas Llosa siguió experimentando: hoy es un escritor joven, vivo, indispensable". Está claro, ¿verdad?

Su colega uruguaya Cristina Peri Rossi, sostuvo. "Como lectora, no podría definirme. 'Cien años de soledad' y 'El coronel no tiene quien le escriba', que son dos novelas muy diferentes, me parecen suficientes para decir que Gabo no es peor novelista que nadie. Pero, en cambio, me irrita un poco su negativa a abordar temas urbanos y contemporáneos".

Otro galardonado, David Torres, Premio de Novela Ciudad de Logroño, daba la cara por García Márquez cuando se supo en 2010 que el Nobel era para el peruano: "Vargas Llosa es muy, muy bueno y yo me he alegrado mucho por el Nobel. Pero es que García Márquez es, quizá, el mejor narrador que queda vivo, el que maneja los tiempos con más maestría. Sus novelas 'faulknerianas' del principio de la carrera me parecen absolutamente superlativas".

¿Y Mario? "No es que me guste 'Los cachorros'. Es que me parece un libro perfecto. 'La ciudad y los perros' me gusta mucho. 'La tía Julia y el escribidor' es una delicia. Y 'La guerra del fin del mundo' es un novelón, aunque casi nadie se acuerde de ella. 'Conversación en La Catedral y 'La casa verde' me parecen más forzadas; lo experimental molesta...