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Alexéi Jawlensky, el pintor que se encontró en el color

Sus obras reflejaban su estado de ánimo

Alexéi Jawlensky, el pintor que se encontró en el color. FOTO: oceanbridge

Alexéi Jawlensky, un pintor que en cartas privadas confesaba que, después de haberse buscado a sí mismo, se había encontrado en el color, se descubre al gran público europeo con una exposición junto a su hijo Andreas en la sede en Málaga del Museo de Arte Ruso de San Petersburgo.

Jawlensky (1867-1941) toma el testigo en las salas del museo malagueño de su amigo Vasili Kandinsky, un artista mucho más conocido por el público y al que se relaciona más con Rusia, como ha señalado en la presentación Evgenia Petrova, directora artística del Museo de San Petersburgo y comisaria de la exposición.

A Alexéi Jawlensky se le vincula menos con su país natal porque pronto, en 1896, viajó a Alemania, donde permanecería hasta su muerte y tendría ocasión de estudiar el arte alemán y occidental, y en las cartas que escribe revela sus impresiones íntimas sobre el trabajo de los artistas que está conociendo y recuerda a maestros que se quedaron en Rusia como Ilia Repin.

Vista del mural que representa el cuadro "Cabeza mística Joven II" 1917, una de las obras expuestas en la sede en Málaga del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, de la exposición del artista " Alexéi y Andreas Jawlensky, La aventura del color". FOTO: EFE

Según EFE, en algunas de esas misivas confiesa que se estaba buscando a sí mismo y por fin se ha encontrado, momento en el que su pintura se transforma y tanto los paisajes como los retratos pierden realismo para hacer protagonista al color y la luz, que suelen representar los cambios en su estado de ánimo.

Junto a Kandinsky creó el grupo "El jinete azul" y siempre quiso regresar a su país, pero acontecimientos como la Primera Guerra Mundial se lo impidieron.

Al final de su vida, el artista se quedó prácticamente ciego y las obras vuelven a transformarse y son más simples, porque intentaba hacerlas casi de memoria, ha señalado Petrova, que ha seleccionado 59 pinturas de Alexéi Jawlensky acompañadas de una veintena de piezas de otros artistas que le influyeron como Repin, Valentín Serov o Dimitri Kardovsky.

Por su parte, su hijo Andreas (1902-1984) empezó a exponer sus obras de forma temprana, porque ya en 1914 intervino en una muestra colectiva de pintores rusos, y siempre quiso alejarse artísticamente de su padre y de otros grandes artistas que le rodearon desde niño como Kandinsky o Klee.

"Intentó encontrar su camino y lo consiguió", ha resaltado Petrova, y es que los cuadros de Andreas no se parecen a los de Alexéi.

Debido a su conocimiento del idioma alemán, Andreas fue reclutado como traductor por el Ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial y enviado a Siberia, donde permaneció diez años, y mantuvo el deseo de exponer en su país, algo que no consiguió en vida.

Un hombre frente al cuadro " Cabeza Abstracta:Dolor mudo" 1927, una de las obras expuestas en la sede en Málaga del Museo Estatal de Arte Ruso de Sant Petersburgo, de la exposición del artista " Alexéi y Andreas Jawlensky, La aventura del color". FOTO:  EFE

La exposición temporal sobre Alexéi y Andreas Jawlensky se complementa con otra muestra, "Carteles de la Revolución", que conmemora el centenario de la revolución rusa y supone una antesala de lo que mostrará el Museo de Arte Ruso de Málaga en 2018, según ha avanzado Petrova.

Son una veintena de carteles originales que dan idea del periodo revolucionario, tras el que "muchos artistas pensaron que el típico óleo de la pared ya no era necesario y todo el arte debía ser cambiado y adaptado a la nueva sociedad soviética, y por ello se crearon escuelas para adaptarlo", ha apuntado Petrova.

"Campesino, si no quieres alimentar al terrateniente, alimenta al ejército que defiende tu tierra y tu libertad", reza en ruso uno de los carteles de una revolución cuyos impulsores pensaban que estaba llamada a extenderse por todo el mundo.