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Cultura

De noche, velador de la UAS; de día, un talentoso pintor

Luis Alfredo Güicho Gastélum inauguró su primera exhibición individual de pinturas, algunas de sus obras ya se han mostrado en el extranjero

Por: El Debate

Veinte obras exhibe Güicho Gastélum en la exposición.

Veinte obras exhibe Güicho Gastélum en la exposición.

Con pinceladas que relatan con viveza, en una de sus partes, los días de rancho y de corrales de su infancia, el pintor Luis Alfredo Güicho Gastélum, más conocido por su primer apellido, que durante 19 años  ha sido velador de la Casa de la Cultura Miguel Tamayo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), inauguró  su primera exposición individual: Los colores en las realidades de la abuela y los sueños  de mi infancia, compuesta de 20 pinturas.
 
En las pinturas de Güicho Gastélum hay una nostalgia por la infancia. Foto: Cortesía
 
En esta exhibición, abierta en el recinto histórico en que labora por las noches, Güicho tambien fue reconocido por la casa rosalina, pues María de Jesús Rendón, coordinadora general de Extensión de la Cultura de la UAS, destacó su talento y trabajo.
 
El público apreció el talento de Luis Alfredo. Foto: Cortesía.
 
Gran sensibilidad
Luis Alfredo fue felicitado y apapachado por su primera exposición individual, pero algunas de sus obras ya habían atravesado las fronteras de México con exhibiciones colectivas en Brasil, Argentina, Italia y Colombia, gracias al Movimiento Artístico Internacional, y al apoyo de Jorge Luis Hurtado Reyes.
 
 
La dura vida en el campo también forma parte de la obra del pintor. Foto: Cortesía
En el arte de Güicho Gastelum yace una gran honestidad, pues su sensibilidad le ha permitido captar y trasladar al lienzo detalles de la cotidianeidad que la mirada común pasa por alto pero que en esa ordinariedad y sencillez reside la grandeza para quienes los vive.
La aguda y fina sensibilidad del pintor viene de su historia de vida: en San Pedro, se quedaron los amaneceres de un niño con una vara de guayabo en mano, trazando figuras sobre la tierra húmeda, como bien contara Juleo Calderón; pero en un rincón de sus recuerdos sobreviven los días de un pequeño haciendo labores del campo, que no escaparon al pincel; indeleble también en la memoria de Luis Alfredo, esa época de extrema pobreza y calcetines agujereados, expuesto plásticamente, como también la sonrisa inocente del infante que corretea por el lomerío de la colonia El Palmito, haciendo volar el papalote nacido de sus manos e imaginación; o las tardes del trompo, o de jalar un carrito de cartón como se jalan las ilusiones. 
 
La alegría de la vida sencilla y en el campo durante la niñez. Foto: Cortesía
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