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Documento que data de 1620 es donado a El Fuerte

LOS MOCHIS

Los Mochis, Sinaloa.- El Museo Mirador de El Fuerte cuenta desde el viernes con una valiosa reliquia histórica que tiene 394 años de antigüedad. Se trata de un documento escritor por puño y letra del capitán Diego Martínez de Hurdaide, el último apaciguador de las rebeliones indígenas de la región norte de Sinaloa y sur de Sonora y constructor del fuerte que sirvió de resguardo a los españoles de ataques indígenas a inicios del asentamiento de la colonia en El Fuerte.

El escrito. Dicho documento fue donado al municipio por un museo de Sonora. Son 11 páginas referidas a la región de El Fuerte de un total de 32 de que consta dicho documento original que fue escrito el 30 abril de 1620 y presenta la firma de Diego Martínez de Hurdaide, año de gracia y gobernaba don Juan de Mendoza y Luna Márquez de Montesclaros y Virrey de la Nueva España.

En estas antiguas hojas, entre otras cosas se da cuenta del consentimiento para la siembra de maíz y trigo en un predio de El Fuerte, escrito en el español antiguo que dificulta su traducción.

Donación. La entrega de la réplica del documento original la hizo Julio Cesar Clarck Carabeo, director del Museo Costumbista Rosario de Tesopaco, Sonora, al secretario municipal de El Fuerte José María Flores, en representación del alcalde Marco Vinicio Galaviz en un solemne acto de donación en el marco del coloquio histórico.

A partir del lunes 23 de junio será exhibido al público en el Museo Fuerte Mirador.

El documento original se encuentra resguardado en Sonora en una cámara especial con control de temperatura y humedad para evitar daños por el tiempo.

¿Quién fue Diego Martínez de Hurdaide?

Nace en 1564 en Zacatecas y muere en 1626 en el presidio de Sinaloa. Fue un criollo que se enlistó en las milicias españolas entre los 14 o 15 años de edad y se familiariza en el manejo de las armas y el arte de la guerra.

Su participación en innumerables batallas templaron su carácter convirtiéndolo en estratega militar prestigiado. Aprendió algunas lenguas y costumbres de los naturales, lo que le facilitó su interactuar con ellos y poder persuadirlos para sumarlos a su ejército.

Fue un militar duro. Sus métodos no se distinguieron precisamente por "buenos modales", pero su férrea voluntad y capacidad para el combate lo llevaron a ocupar la capitanía del presidio de Sinaloa y la alcaldía Mayor de la provincia y justicia Mayor de la misma; responsabilidad que lo distinguió por su habilidad para el manejo de la administración de la política. Su actuación como capitán de frontera, fue trascendental en la conquista de Sinaloa.