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El amor es biológico, se acaba, es inevitable

CULIACÁN

Culiacán, Sinaloa. El escritor Eloy Urroz, con su particular sentido del humor y bajo los efectos de la cafeína, opina que hay que ser prácticos y realistas en el tema del amor: "El amor se va a acabar, esto es inevitable, es biológico. Después de tres, cuatro, cinco años, no vas a querer acostarte con tu pareja como lo deseabas al principio. Todo mundo dice que el amor se transforma, bueno, esto es un eufemismo para decir que desaparece. Perdona que te lo diga...".

Lo dice de frente, tajante, con palabras firmes, pero también lo cuenta en sus historias, mediante sus personajes y con una técnica rebuscada, pues Eloy siempre quiere retar al lector.

'Estudio letras o mejor no estudio nada'. El integrante de la "Generación del Crack", al igual que Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez, se dice afortunado, pues por ningún lado de su familia había interés en el arte, él mismo se encaminó escribiendo canciones-poesía a los 14 años;luego aprendió a tocar la guitarra y le puso melodía a temas de la amistad. Enseguida cayó en sus manos Siddhartha, El lobo estepario y Demian, de Hermann Hesse, al igual que Rojo y Negro, de Stendhal, novela que le pareció fascinante, tanto como Crimen y Castigo, de Dostoievski. De ahí en adelante la literatura se hizo parte de su vida, "estudio letras o mejor no estudio nada", así de claro tenía su objetivo.

Sus raíces sinaloenses. De visita en Culiacán, el escritor recordó sus raíces sinaloenses, pues su familia paterna es de El Fuerte. Vino a presentar su libro La mujer del novelista, la cual, al igual que el resto de sus obras, está llena de referencias literarias, de teorías sicológicas y también de saludos y homenajes a sus amigos y aquellos a los que admira.

Esta historia es una novela dentro de otra: "Lo cierto es que una es la ficción y la otra es la realidad, y nunca se aclara cuál es cuál".

'Continuidad de los parques'. —La mujer del novelista me hace recodar un poquito a Continuidad de los parques, de Julio Cortázar, por aquello de dos mundos paralelos mezclados, no se sabe qué es real y que no.

"Entiendo a lo que vas, es verdad, se mezcla la realidad con la ficción, son dos mundos alternativos en paralelo, digamos un mundo A y un mundo B, donde de pronto estás creyendo que todo lo que has leído en A es la verdad, y de pronto no, en el mundo B es otro mundo contiguo, paralelo, que está constantemente refutando o contradiciendo al mundo A, y luego de pronto toma relevancia el mundo B, cuando tú ya te habías casado con el mundo A. Bueno, esto es un poquito simplista porque es mucho más que esto, es lo más obvio".

El matrimonio es una empresa, es un negocio. En La mujer del novelista, 'Lourdes' es un personaje que lee a escondidas la novela que su esposo está escribiendo, donde encuentra la historia de un matrimonio semejante al de ella, así, con las mismas discusiones y alegatos; otras similitudes sospechosas, como los mismos amigos, incluso encuentra el viejo amor de su esposo, 'Gloria'. Es un matrimonio con fricciones, como los de ahora, como cualquiera. Y ante esto surge una pregunta.

—Dime una cosa, Eloy, desde tu punto de vista como intelectual, ¿qué pasa con los matrimonios de hoy, por qué terminan tan pronto en comparación a los de antaño?

"Mi punto de vista es que en cierto sentido el feminismo les hizo una mala jugada a las mujeres, lo que en principio era una muy buena revolución de reivindicación, que era justa y necesaria, urgente, de carácter mundial, que se consiguió con muchos siglos de esfuerzo, ahora se ha vuelto en contra, porque, por un lado, las mujeres no podían divorciarse, casi no lo hacían, no estaba bien; ahora se han vuelto justamente la cosa contraria, por cualquier cosa se divorcian. "Sinceramente, no estoy ni a favor ni en contra del matrimonio, ni del divorcio; si te quieres casar está bien; si no, también está bien. Lo único que pienso es que no deberíamos casarnos sin ver el lado pragmático del matrimonio, esto es, que no basta decir 'estoy enamorado, me caso, lo amo, me caso', no puede ser, eso es lo que ha fastidiado al matrimonio. El matrimonio es una empresa, es un negocio, donde tú y yo tenemos algo en común, que vamos a ser una familia, pero finalmente el amor se va a acabar, esto es inevitable, es biológico. "Después de tres, cuatro, cinco años, no vas a querer acostarte no con tu pareja como lo deseabas al principio. Todo mundo dice que el amor se transforma; bueno, esto es un eufemismo para decir que desaparece. "Perdona que te lo diga. Claro, quieres mucho a tu pareja, pero también al vecino, a tu mamá, pero no estamos hablando de lo mismo, estamos hablando de ese deseo, eso no puede durar 20, 30, 40 años. El problema es que cuando ya no hay esa química, y vienen las broncas, pues me divorcio.

"Aquí, creo que los únicos perjudicados no es ella ni él, son los hijos, esa es mi opinión. Hay que verlo de un sentido más práctico, nos casamos, sí, nos gustamos, nos queremos, pero también tenemos tal o cual proyecto".

Autobiográfico. Con la respuesta anterior, despierta una pregunta más.

—¿Acaso es anecdótica la novela?, o ¿qué tan autobiográfica es?

"No sólo hay algo biográfico, juega la novela a ser una biografía. Jorge Volpi es uno de los personajes de la novela, que es el mejor amigo del novelista, y el lector descubrirá quién es el novelista. La otra parte, la más importante, es que el novelista tiene un proyecto, contar los 30 años de su generación, de la generación de intelectuales, de escritores con los que se formó en los años 80, esa es la 'Generación del Crack'. Entonces, está haciendo un repaso de la historia de sus cinco amigos del 'Crack': sus proyectos, sus libros, sus éxitos, sus fracasos; sus matrimonios, sus divorcios, cómo se conocieron, por qué se pelearon".

'Todos alguna vez hemos odiado y no nos atrevemos a decirlo'. Cuando se le cuestiona que si qué hay del amor y el desamor en su nueva novela, suelta una risa estruendosa y enseguida busca en el libro una frase para usarla como ejemplo y responder, pero no la encuentra, entonces contesta lo siguiente:

"La frase dice más o menos así, cuando el hombre se refiere a su mujer: 'De pronto me di cuenta, una súbita revelación se apoderó de mi: la odiaba, simplemente la odiaba. No me planteé en ningún momento por qué la odiaba, o las repercusiones de mi odio, si era bueno o malo sentir eso, si era cristiano o no, qué consecuencias habría; simplemente la odiaba. La odio, con toda mi alma la odio..., pero, ¿cómo puedo odiar a la persona que más quiero?'. Todos alguna vez hemos odiado a alguien y no nos atrevemos a decirlo. Esa es mis mi respuesta".

Una nueva generación. Por último, se le pregunta al escritor, quien se codea con jóvenes estudiantes de literatura y español, si tiene esperanza de que exista una nueva generación de escritores, si cree que nacerá una generación de intelectuales formada en los 80 y 90. A lo que asegura que no se trata de tener esperanza en una nueva generación, sino que es una continuidad que se tienen que ir dando, "tiene que haber un parricidio necesario, y luego una reivindicación. Claro que se va a dar, puedo mencionar a dos escritores sobresalientes, José Ramón Ruiz Sánchez y Yuri Herrera, ambos mexicanos.

Generación del Crack. En 1996 se dio a conocer el manifiesto de la 'Generación del Crack'. Movimiento literario mexicano el cual, uno de los objetivos, es la creación de una literatura compleja y de mayor exigencia formal, estructural y cultural, terminando así con la generación anterior, el 'Postboom latinoamericano'.