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El 'bullying' no se combate con campañas publicitarias

CULIACÁN

Culiacán, Sinaloa.¿Cuál es el motivo para que un niño agreda, humille o sobaje a otro y llegue al punto de matarlo?, ¿se puede combatir esta situación?, que ha decir de las estadísticas, México ocupa el primer lugar mundial en acoso infantil, o bullying, como ahora le dicen a la violencia infantil. La prevención va más allá de las campañas publicitarias, donde aparecen actrices hermosas, deportistas famosos, o hasta políticos, más bien comienza en el hogar donde viven aquellos que infunden o generan violencia en las mentes y emociones infantiles, donde no hay otra posibilidad que seguir generando más violencia. Así lo exhibe de manera cruda y sin tapujos Adrián Vázquez, en el monólogo El hijo de mi padre.

De travesuras a muerte y violación. Adrián Vázquez asegura que no pasó por ninguna situación similar a las historias que expuso en El hijo de mi padre, poco de lo que se presenció en la obra resultó anecdótico, "creo que tiene que ver con mi historia personal sólo en lo referente a los ambientes, en cuanto a referencias del habla; con personajes nada más en algunas sensaciones, pero las anécdotas son ficción en general". Si llegué a ver historias parecidas pero no a esa escala, es decir, hay relación con las vidas que se toman para ficcionalizarlas, pero están maximizadas, como el nombre del personaje Maximino". "Ahora que reflexiono de lo que nos habla la obra, es del origen de la violencia, o sea, realmente nos habla de cómo alguien, que sus expectativas de vida eran tan tranquilas. Maximino era un niño al que su madre le cantaba, que vivía feliz con sus hermanos en una inocencia, y de pronto el panorama cambia. Pienso que la obra habla de eso, del origen de la violencia", explica el actor, luego de representar a niños de barrios de Tijuana que no conocían otro panorama más que el de los golpes, los regaños, los gritos y los castigos;las travesuras trascendían a muerte y violación.

Metáfora de Tijuana. Aunque Adrián pareciera un cholo, bien rudo y hasta agresivo, dice ser lo contrario: "no, yo soy muy tranquilo, nada que ver", comenta sereno en su camerino, luciendo sus tatuajes falsos que usó para construir uno de los personajes. Luego se le cuestiona la razón por la que ejecutó su monólogo, escrito y dirigido por él, sobre un pedazo de madera, que ni llegaba al metro cuadrado, algo difícil de concebir para tantos movimientos y expresiones. Para él, el pedacito de madera fungió como metáfora: "la tarima fue parte de la propuesta, conforme fuimos investigando cómo contar esa historia, más como una narración que un espectáculo teatral. Nos presentábamos en casas hogares, en oficinas, en cualquier espacio íbamos a presentarla, entonces surgió por contarlo en la intimidad. Creo que hay algo metafórico, la madera siempre me ha remitido a los materiales con los que se construyó esa Tijuana, de aquel entonces. Es algo natural, orgánico, primigenio; pero que además es fuerte, resistente, como un símil de lo que es Tijuana".