Cultura

El simbolismo de la luz y la sombra en el arte sacro

La doctora en historia de arte sacro Consuelo Maquívar ofreció la conferencia virtual “Luz y tinieblas en la iconografía cristiana”, en el programa Diálogos en El Colegio de Sinaloa 

Por  Mirella López

La Gloria celestial, según Alberto Durero, marca dos niveles.(Foto: Cortesía Secretaría de Cultura)

La Gloria celestial, según Alberto Durero, marca dos niveles. | Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

Sinaloa.- La doctora en historia del arte Consuelo Maquívar explicó el significado e importancia de la “Luz y tinieblas en la iconografía cristiana”, en el marco del ciclo de conferencias Diálogos en El Colegio de Sinaloa a través de YouTube y Facebook institucionales.

La especialista en arte sacro compartió la importancia de las luz en las composiciones artísticas de memorables obras del arte universal y novohispano, creadas por grandes pintores de todos los tiempos como Miguel Ángel, Rembrandt, Caravaggio, El Greco, Durero, y novohispanos como Cristóbal Villalpando, quienes se valieron de la luz, de los claroscuros, con creatividad e ingenio para destacar la pasión humana, en cuyas obras logran despertar los sentimientos del espectador imprimiendo el dramatismo requerido en las obras.

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Consuelo Maquívar comentó sobre este amplio tema que en la revisión que hizo del arte sacro, los artistas se han basado en El Génesis, primer libro de las Sagradas escrituras donde se narra lo siguiente: En el principio cuando Dios creó los cielos y la tierra no había nada en la tierra... Dios dijo halla luz y se hizo la luz, Dios llamó a la luz días y a las tardes noches. Atardeció y amaneció, desde el primer día de la creación luz y tinieblas aparecen enfrentadas... La luz simboliza la vida, la salvación, y las tinieblas son símbolos del mal, de desgracias, de castigo, perdición y muerte...”

Entierro del conde de Orgaz, de El Greco (1587). Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

Grandes obras  

La mejor interpretación de este trabajo de las Sagradas escrituras, dijo Maquívar, es el extraordinario trabajo de Miguel Ángel en la bóveda del Vaticano entre 1508 y 1512, que pretende mostrar cómo las imágenes siempre han sido un instrumento didáctico desde el siglo IV, para mostrar a los fieles lo que con palabras se ha llevado en predicadores y textos.

La incredulidad de Santo Tomás, de Caravaggio (1602). Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

Pinturas y grabados

Las verdades sustanciales del cristianismo los artistas de todos los tiempos las han abordado para mejor comprensión de los fieles en la pintura y el grabado en los que  muestran el principio religioso, como Rembrandt con claroscuros enfatiza la imagen de Cristo que dice “Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad” y hace el binomio luz- tinieblas.

El tratado  de cómo pintar a la Virgen María. Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

Las parábolas de Cristo van dando pauta de lo que significan estas palabras. Lo que viene de Dios es la luz, lo luminoso, el mal es tinieblas.

Obra de Miguel Ángel, Creación de los astros. Foto: Cortesía Secretaría de Cultura

En Los Rompimientos de Gloria, la luz se manifiesta en las obras maestras del arte colonial en la cúpula de la catedral de Puebla, pintada por el gran artista barroco mexicano Cristóbal de Villalpando, en maravilloso conjunto que habla de la obra celestial con la Virgen María al centro y espíritu santos derramando la luz.

Las almas separadas del cuerpo, nos dice San Bernardo, serán zambullidas en un océano inmenso de luz eterna, representan la excelencia del plano celestial.

El Greco divide en dos planos la obra Entierro del conde de Orgaz (terrenal y celestial) que simbolizó para la población toledana. Por su parte, La Santísima Trinidad tiene que estar en una gloria luminosa, vamos a ver a  Dios padre como un anciano, a Dios hijo en sacrificio y la paloma el espíritu santo.

El tema trinitario siempre va a estar en la Gloria celestial, y la obra de Cristóbal de Villalpando se ajusta a las recomendaciones del tratado iconográfico del gran pintor Francisco Pacheco, que va a ser la base para los pintores novohispanos.

En La anunciación de la Virgen María está narrada la prueba irrefutable del amor de Dios hacia los hombres, es el misterio de la reencarnación. En el cuerpo de la virgen irradia luz divina. Se representa a la Virgen María según el tratado de Pacheco: con túnica blanca y manto azul, vestida de sol un solo lado de ocre y blanco que cerque toda la imagen coronada de 12 estrellas.

CONFERENCISTA
Consuelo Maquívar expone que la luz va a ser un recurso importante en el periodo barroco y bizantino. Los artistas van a usar los claroscuros para dar a entender los sentimientos humanos. El barroco va a ser el momento maravilloso para el manejo del claroscuro para mostrar las pasiones humanas. 

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