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Elmer Mendoza da la bienvenida a El Capi Garay

CULIACÁN

Los lectores de Élmer Mendoza dejaron de involucrarse en la vida de Édgar, "El Zurdo" Mendieta, al menos por un tiempo. Ahora, un morro de 18 años, inseguro, enclenque, sin dirección ni rumbo fijo; dependiente de su familia ranchera y adinerada, que tiene la encomienda de negociar con maleantes para rescatar a su padre secuestrado, es el protagonista de su obra literaria El Misterio de la orquídea Calavera, la nueva novela del escritor sinaloense.

Nuevo personaje. Mientras el muchacho torpe planea reunir 4 millones de dólares, de manera fortuita se ambienta en un mundo alterno y surrealista, tan lejano pero a la vez tan próximo de la novela que protagoniza Edward James, "El misterio de la orquídea Calavera".

Élmer Mendoza asegura que la intención de crear una novela dirigida a jóvenes lectores no es cuestión de marketing, que si llega a pocos lectores no tendrá reparo, pues dice que es una idea que se gestó desde hace años debido a la solicitud de los mismos jóvenes, y hasta de niños.

¿Por qué sacar una serie sobre ese muchacho, El Capi Garay?

—La idea de la primera es que va a seguirle otra. No me explico muy bien específicamente qué coyuntura mental me hizo decidir escribir sobre él y mandarlo a la selva cuando andaba en otros lados, emparentarlo con Edward James.

¿Qué significado tiene para usted escribir una novela dentro de otra novela?

—Tengo que dominar dos discursos, dos códigos, dos registros narrativos. Es un reto conseguir trabajar con solvencia dos voces e irlas mezclando, y de mezclarlas de tal suerte que al final una historia esté intrincada con la otra, que una historia no se explique sin la otra.

La novela va dirigida a un público joven por el hecho de que el protagonista lo es, sin embargo, la técnica de la novela no es común, no es sencilla. En ese sentido, ¿cree que se preste para que los jóvenes se interesen en leerla, la encontrarán accesible?

—No lo sé, porque la verdad siempre pienso en que los jóvenes son inteligentes, buscadores. Muchas veces los adultos tenemos un concepto equivocado de ellos, de creerlos menos de lo que ellos pueden dar, si en realidad fuera así, nimodo, aunque no tenga tantos lectores como esperamos pues igual me dará mucho gusto que jóvenes inteligentes sean los que naveguen en "El misterio de la orquídea Calavera".

Dentro de la historia principal, se encuentra la de Edward James, donde destaca de sobremanera Las Pozas de Xilitla, un sitio en San Luis Potosí. ¿Se obsesionó con ese lugar para tener que llevarlo a su novela?

—Sigo obsesionado con Las Pozas, con Xilitla. He compartido con amigos, conmigo mismo, pues he ido sólo. Es un lugar fascinante, uno de los lugares de México que uno debe conocer. La primera vez leí sobre ese sitio, luego lo vi, y las veces que fui a verlo me encantó mucho. No es fácil ir desde Culiacán, la ruta en carro es bastante complicada; hay delincuentes por ahí muy aventados y muy crueles. Tuve que sortear, había unas dificultades. En una de las visitas tuve apoyo oficial se puede decir del gobierno de San Luis Potosí para que yo pudiera llegar sin problemas a las pozas, porque está donde empieza la selva ya que está dentro de unas montañas.

Me parece que hay una influencia de El Zurdo sobre el Capi, ¿No es así?

—Claro que sí. Acuérdate que un autor hace su obra y aunque no quiera que se le parezca siempre habrá vasos comunicantes entre los libros. No sé si sea inevitable, pero yo la verdad no tengo tiempo de evitar esas cosas, porque mi obra tiene una identidad es parte de los riesgos.

¿Qué le dice a los lectores a través del protagonista?

—Les digo a los lectores jóvenes que a esa edad o antes tomen el control de sí mismos. Vivimos en un país de problemas y que si ellos quieren convertirse en sujetos de cambio tienen que empezar desde ya. Hay una generación que ha sido muy consentida, que son los hijos de la generación x, quienes lo han tenido todo, y que creo que muchas de esas personas son las personas que van a ser los dirigentes, políticos, sindicales; los mismos escritores, artistas. Me parece que todos ellos tienen que tener una formación sólida, pero será más sólida en cuanto se adviertan lo más pronto posible que ellos mismos tienen que participar en esto; que no olviden del país en el que vivimos, un país muy golpeado, que no levanta, donde hay casi 50 millones de pobres y eso hay que resolverlo. Vamos a terminar siendo un país de enfermos, de desnutridos, de gente que no se prepara, los pobres sólo piensan en dinero para comer y no para formarse de lo que ofrecen las instituciones culturales, ese sería como mi mensaje. Que no tengan miedo a transformarse, que no esperen vivir una situación extraordinaria en su familia para serles útiles y prepararse para contribuir con la sociedad con todas sus intenciones y fuerzas, y así, entre más preparados estén, pues consigan cambiar al país.

Ha dicho recientemente que su prestigio se lo debe al manejo del lenguaje sinaloense, menciona como ejemplo que incluye la palabra "güey", ¿qué más me puede decir sobre esto?

—Mis libros tienen algunas expresiones que sólo utilizan los chavos de Culiacán. Elegí otras de alcance nacional como la palabra 'güey', esto fue posible escuchando hablar a mis alumnos en la universidad; escuchando el habla en las calles o donde tomo el camión, en el café, lugares donde son auténtica fuente de expresiones. Yo no tenía interés de utilizar demasiado, utilizar sólo las palabras que fueran clave, como la expresión "que maniaco", la cual no la escucho en ningún otro sitio. No puedo evitar y no quiero dejar de utilizar vocablos típicos de mi región, y eso es verdad, quiero que mi literatura se identifique con eso. Cuando trabajo con los traductores de mi obra, siempre tratan de explicarse por qué utilizamos esas expresiones y quiero decir que he tenido que ponerme atento en lo que podría ser la definición de muchas de ellas, porque jamás lo había pensado, eso de "ándese paseando", ¿qué significa?, o igual "no me la ando acabando", ¿qué es? Fue realmente un acercamiento con mi propia obra desde un punto de vista crítico que me ha ayudado a comprender como hablamos y también esas situaciones han hecho que mis contribuciones a la Academia Mexicana de la Lengua sean más completas.

¿Cuándo surge su interés por querer escribirle a los jóvenes, para llegar a ese público?, también se puede pensar que se trata de una cuestión de marketing.

—Los niños siempre me preguntaban "¿cuándo va hacer algo para nosotros? Cuando iba a las escuelas me lo sugerían. Creo que eso tuvo que ver para que escribiera "El viaje a la tortuga panza rosa"; pero también los jóvenes me decían que sus papás no los dejaban leer mis libros, entonces me decían que si cuándo sería el momento en el que escribiría para jóvenes, eso desde hace mucho tiempo, y recientemente también, lo que se me hacía muy difícil. Yo mismo me preguntaba ¿Cómo le voy a hacer? Entonces desde hace 8 años más o menos, me dediqué a lo que tiene que ver con crear un discurso para jóvenes, leer literatura para jóvenes, indagar hasta dónde se puede manejar un discurso; cómo ofrecerle a los niños cierta propuesta lingüística. Me fui formando, leí a autores como Carlos Ruiz Zafón, por su puesto que a Francisco Hinojosa que es muy lúdico, leyendo sus libros para jóvenes creo que aprendes cómo hacerlo. En Sinaloa tenemos a uno que le he aprendido muchas cosas, que es Alfonso Orejel. Con todo esto, además corrigiendo, corrigiendo, conseguí escribir El Misterio de la orquídea Calavera.

¿Ya jubiló a El Zurdo?

—¡Claro que no!, está más vigente que nunca, va muy bien. Ahora no he podido avanzarle con mucha intensidad por el mismo quebranto de salud que tuve, pero creo que ahora que regrese de la promoción, tengo que revisar unos capítulos de la número 2 del Capi Garay, y después de que haga eso, regresaré con El Zurdo. Al menos hay una novela más.

¿Cuándo presentará esta novela en Culiacán?

—El 13 de junio en El Colegio de Sinaloa, a las 19:00 horas. Lo comentará Gerardo Osornio. Luego iré a Guasave, Guamúchil y Los Mochis. El libro ya está a la venta.

Estilo

SU OBRA literaria se considera como una pieza representante del fenómeno de la narrativa del Norte en México.

El autor

ELMER es dramaturgo y cuentista, y autor de exitosas novelas como Efecto Tequila, El amante de Janis Joplin, La prueba del acido, Nombre de Perro, entre otras.

Cargos

MENDOZA es catedrático de Literatura en la UAS, director de Literatura en el ISIC, miembro de El Colegio de Sinaloa y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.