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En el teatro se escuchan 'malas palabras'

CULIACÁN

Culiacán, Sinaloa. 'Flor', una niña de 10 años, luego de 'devorarse' diccionarios como uno de sus pasatiempos favoritos, llegó a la conclusión de que las palabras no son buenas ni malas, sino cómo son usadas; que las que realmente son malas y hacen mucho daño son aquellas que se guardan. Así lo hizo ver la actriz del Tatuas, Míriam Valdez, quien personificó a la pequeña Flor en el estreno de Malas palabras, libreto de Paula Szuchmacher, dirección de Rodolfo Arriaga.

"Trae el diccionario, ahora nos toca la p". En el Teatro Universitario, el domingo se dieron cita chicos y grandes para apreciar el estreno de Malas palabras, espectáculo teatral que se incluye en el Festival Universitario de la Cultura UAS 2014. Las familias quedaron atrapadas con el monólogo de esa niña juguetona y aficionada a buscar en el diccionario palabras, sobre todo las consideradas "malas", "prohibidas", "vulgares", actividad que compartía con su amigo y cómplice, "El Pelos", al que alguna vez le dijo "trae el diccionario, ahora nos toca la p".

Abandono de palabras. Además del humor y el juego, sobresalió también en el escenario la tristeza y el coraje de la niña, al conocer la noticia de que sus queridos padres no eran los verdaderos; de saber que había sido adoptada en una casa cuna cuando apenas tenía un año y medio, lo que le costó días y días de encierro, y abandonar su afición por las palabras para dedicarse de lleno a pensar y hacerse mil y un preguntas. Encima de eso, se sintió traicionada por "El Pelos", pues al enterarse 'Flor' de ser adoptada, subió al techo y "El Pelos", al ver la preocupación de la familia por no encontrar a la chiquilla, les dio aviso a los papás sobre el sitio donde se resguardaba, lugar secreto para ambos.

Personas amorosas. Los días pasaron y poco a poco 'Flor' se dio cuenta de que no era tan malo ser adoptada, y también se percató de la verdadera amistad que su gran amigo sentía por ella, que gracias a él, y a una visita a la casa cuna donde estaba cuando era bebé, reflexionó y vio en sus padres adoptivos personas amorosas y comprensibles: los que le hacen fiesta de aniversario cada año, la llevan a la escuela; los que le cuentan cuentos y dan besos al dormir y la llenan de atenciones cuando se enferma. Realmente son los papás que cualquier hijo quisiera tener.

Al finalizar la obra, el público aplaudió y se puso de pie, ovacionando a la actriz.

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@rereynagam