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Exposición de Constitución Mexicana se acerca a su cierre

Culminará con más de 300 mil visitantes el próximo 17 de septiembre

Foto: EL UNIVERSAL

A 100 años de distancia de la firma de nuestra Carta Magna, el público que ha visitado la exposición Constitución Mexicana 1917-2017, tiene sin duda una idea más clara de lo que significó este documento para establecer las bases democráticas en nuestro país, así como de los movimientos políticos y sociales por los que hemos transitado para sentar sus bases legales.

Así lo expresó Sergio Raúl Arroyo, curador de la exposición que culminará con más de 300 mil visitantes el próximo 17 de septiembre y que ha permitido conocer la manera como las ideas progresistas de diversos periodos de nuestra historia se empalmaron para construir un documento que sintetiza los ideales de nuestra nación.

“Sin duda la muestra ha sido un éxito, hemos alcanzado uno de los niveles más altos de público de las exposiciones que se han presentado en Palacio Nacional. Desde un principio nuestro objetivo fue buscar una narrativa distinta a la que se hace en las conmemoraciones y creo que esto se ve reflejado en la respuesta de los visitantes”.

Foto: EL UNIVERSAL 

Las 742 piezas que la integran entre documentos, obra pictórica y gráfica, objetos, fotografías, periódicos, caricatuas, filmaciones y películas históricas procedentes de 146 colecciones, ofrecen, en opinión del especialista, un nuevo punto de vista, alejado de visiones arcaicas y demagógicas, sobre el valor de nuestra Constitución.

Sergio Raúl Arroyo recordó que por lo general en las exposiciones sobre fechas importantes hay un problema fundamental: son autocelebratorias en términos gubernamentales o de alguna manera  también caen en ser muestras abrumadoramente documentadas.

“Nosotros quisimos poner un gran énfasis en los documentos fundacionales de nuestro país, tenemos 72 de ellos que nunca se han exhibido juntos”

El público puede apreciar, dijo, los ejemplares de las diversas constituciones que se inscribieron para llegar a la Carta Magna de 1917 y que están expuestas en el núcleo Genealogías, ahí está la Constitución de Cádiz de 1812, la de Apatzingán de 1814, que ya contenía párrafos en contra de la esclavitud y marcaba parte de la Carta los Sentimientos de la Nación para lograr el respeto mutuo entre los mexicanos y un marco de la legalidad, así como la Constitución Federal de 1824 y la de 1857.

También se se revisan las regulaciones del Códice de Yanhuitlán de 1541, la Recopilación de los Reinos de las Indias, de 1681, así como la importante carta de Fray Bartolomé de las Casas donde habla del reconocimiento de los indígenas y que fue parte del proceso de las nuevas leyes promulgadas en 1542.

El curador mencionó que aunque se tienen los documentos más importantes de nuestra historia, no se quiso hacer solo una exposición sobre reliquias de la patria, sino desplegar un fundamento museográfico que mostrara lo que es una historia con dimensión humana.

“Por eso partimos del periodo porfirista, continuamos con los primeros movimientos contra la dictadura, luego el proceso de la Revolución Mexicana, llegando a la etapa del Plan de Guadalupe, el Ejército Constituyente y luego el congreso de Querétaro”.

Destacan ahí el documento original de renuncia de Porfirio Díaz, el original de la fotografía de Guillermo Kahlo de la construcción del Palacio Legislativo y la pintura de Pancho Villa realizada en 1931 por José Clemente Orozco.

Otras piezas significativas de la muestra son el fragmento cinematográfico Epopeyas de la Revolución en la que se puede ver a Venustiano Carranza caminando por Palacio Nacional, así como la pintura Retrato de Carranza realizada en 1957 por Salvador Guzmán.

También se puede encontrar en el recorrido la bandera del Ejército Constitucionalista realizada en seda, el cuadro Nuestra imagen ahora, realizado en 1947 por David Alfaro Siqueiros o el cuadro Crecimiento y contradicción, de José García Narezo en el que retrata en 1949 las manifestaciones por educación y servicios básicos.

Sergio Raúl Arroyo refirió que en el armado de la museografía se utilizaron elementos modernos que conviven con otros más tradicionales como cine, fotografía y pintura que generan una visión mucho más dinámica y contemporánea.

“Si pensamos que un gran núcleo de los visitantes que asistieron en estos meses son niños de primaria y jóvenes menores de 20 años, es importante presentar algo atractivo para ellos.

En este sentido, el curador subrayó que la exposición plantea básicamente una narrativa cultural, alejándose de mostrar el discurso como si fuera una lección de civismo.

“Tenemos constelaciones de obras artísticas, lo que buscamos fueron las diferentes lecturas que desde la Constitución se han generado y de ahí desplegarlo hacia los puntos cardinales de los artículos que han dejado huella en la construcción de nuestra nación”.

Apuntó que el discurso principal es que la Constitución debe plantearse como una construcción que proviene desde la vida individual y familiar hasta abarcar cuestiones como el respeto a los derechos humanos y la lucha de la sociedad civil, todos elementos nodales para una vida en común

Un apartado más es la Constitución de 1857 que se escribió en el marco de la recuperación de una atmósfera de paz en el país y cuyos elementos fueron retomados más tarde por Carranza para la redacción de la Constitución de 1917.

“Nos interesa que cada pieza de esta exposición esté completamente documentada, sin consagrar personajes o convertir a la museografía en un santoral de la política mexicana”.

Finalmente, Arroyo dijo que esta muestra también expone la parte humana de los artículos que integran el gran documento de nuestra nación, como el Primero, que se refiere a los derechos humanos, el Segundo, sobre un país multicultural; el Tercero sobre la Educación; el 27, sobre el reparto de la tierra y la soberanía; el 11, sobre el derecho de asilo y el 130, acerca del laicismo.

“El público que visite la muestra hasta el 17 de septiembre podrá ver también un cierre en la sala alegórica, que en el terreno de la filosofía se llama Apoteosis, donde no hay un perfil celebratorio sino dubitativo para reflexionar en términos críticos cuales serían los pendientes que tenemos como nación a futuro”, concluyó.