Cultura

Gran incentivo demostrar que una mente domina a la otra

CULIACÁN

Por: Rocío Reynaga

En la UdeO también se celebran campeonatos.

En la UdeO también se celebran campeonatos.

Culiacán, Sinaloa. Llegar con el grupo de ajedrecistas que se ubica en el parque Revolución no es encomienda sencilla cuando no se pertenece a dicho grupo.Los señores, que son de todas las edades, son hasta cierto punto herméticos; tienen un humor subido de tono que sólo ellos asimilan.

Cada uno es un personaje, algunos con ideas disparatadas y otros más con los pies en la tierra, pero todos comulgan al momento de enfrentarse con un tablero de por medio, donde todos quieren derrocar al rey.

El ajedrez también es arte. Tal vez 5 o 10 años, o toda la vida llevan practicando este juego, otros le llaman deporte; también es un arte para los más sensibles, como le dice don Baldomero González.

"En otros lados, a los ajedrecistas se les considera artistas, porque esto es un arte también". Él tiene 62 años y se ha arraigado de tal manera con el ajedrez y con su historia que es una enciclopedia en el tema. Desde chiquillo sintió esa necesidad de adiestrarse en el ajedrez; de desarrollar habilidades de táctica, estrategia y lógica para entrar en materia.

Respeto hacia el ajedrez. Los ajedrecistas del Revolución se reúnen todas las tardes, y aunque sean competencias amistosas, algunos de los jugadores mencionan que han entrado en calor.

Se ven en su mayoría hombres, es poca la presencia femenina, y si hay, ellas están jugando dominó, o damas chinas contra otros caballeros. A don Baldomero no le parece que usen de esa manera el tablero que es exclusivo del ajedrez, "al ajedrez hay que tenerle respeto".

Menciona que el parque Revolución no es el lugar indicado para las partidas, ya que se requiere de concentración y de un clima agradable, que haya condiciones propicias, y la música que hay alrededor casi a diario, esa música guapachosa no va con el ajedrez; sin embargo, a muchos no les inquieta, o tal vez no les queda de otra que compartir el espacio.

México no es un terreno cultural. "El ajedrez es una guerra de ejército. En culturas más avanzadas que la nuestra, el ajedrez se enseña desde los cinco años como parte del programa, como matemáticas, biología, etcétera, así pasa en Rusia, que es la primera potencia mundial en ajedrez; los rusos le dedican disciplina, trabajo, esfuerzo, un montón de cosas. Aquí en México desgraciadamente no hay esa cultura; México no es un terreno cultural, ni científico. Al menos aquí en la ciudad somos un grupo de gente que nos reunimos", dice el señor que lleva 20 años en promedio metido en este juego racional.

Poco interés. Cuenta que desde que tiene uso de razón ha habido poco interés, por ejemplo, dice que hace años se reunían en el parque Constitución, donde llevaban sus mesas, tableros y ajedrez, y aprovechaban para invitar a los visitantes a jugar."Nosotros nos poníamos a anunciar nuestra mercancía como si fuéramos vendedores de cacahuates: '¿quieren jugar?, pásenle, les enseñamos', y nadie se arrimaba. A nadie le gusta quebrarse la cabeza, o a muy pocos, esa es la verdad". "La gente no sabe de eso porque no se acerca, porque le tiene miedo, pero el ajedrez tiene belleza, hasta humor; hay jugadas humorísticas, es increíble", expresa el ajedrecista.

Mayor incentivo. A manera de broma, el señor González hace ver que quienes se reúnen en el Revolución no son los mejores jugadores, pero al menos mantienen vivo el interés por el ajedrez.

Añade además que al jugar entre ellos no necesariamente hay apuestas de dinero o alguna otra cosa, puesto que al ganar un partido, el mayor incentivo es demostrar que una mente domina a la otra.

"Hay diferentes categorías de jugadores: primera fuerza, tercera y los del parque Revolución, donde yo me incluyo, y así se los he dicho a mis amigos" Baldomero gonzález, ajedrecista.

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