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La Casa Chapman tiene en su interior la historia de la región

LOS MOCHIS

Los Mochis, Sinaloa.- El Museo Regional del Valle del Fuerte es uno de los emblemáticos recintos culturales de Los Mochis, antes nombrado Casa Chapman en honor al doctor que por años ofreció sus servicios a los trabajadores del ingenio azucarero en ese lugar.

Sus primeros habitantes. La finca ubicada en la esquina de la calle Obregón y el bulevar Antonio Rosales data de principios del siglo 20. La Casa Chapman, también llamada la Casa de los Cipreses, fue diseñada por el arquitecto Ascencio López, quien le dio un estilo americano al edificarla en 1903, justo cuando se iniciaba la primera zafra del ingenio. Datos recabados indican que esta casa fue primero habitada por el licenciado Ignacio I. Gastélum, vicepresidente de la United Sugar Company. La segunda persona en ocupar esa casona fue el doctor William Chapman, quien era el director del hospital de la compañía azucarera. Ahí vivió hasta el año de 1953, cuando se jubiló y el citado hospital pasó a manos del Estado. Luego, la Casa Chapman pasó a manos del doctor Mario Grijalva Camou y posteriormente vivió en ella el ingeniero Paredes. Después, la casa quedó en manos del ingeniero Juan M. Díaz Camacho, su último morador.

De casa a museo. La Casa Chapman quedó olvidada, en ruinas por mucho tiempo. Fue hasta el 3 de marzo de 1990, por iniciativa del licenciado Jesús Zazueta Sánchez, Manuel Beltrán y otras personas, quienes con el apoyo del gobernador de estado de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, compraron y rehabilitaron esa finca para convertirla en el Museo Regional del Valle del Fuerte.

Sus primeras actividades consistieron en promover ante la comunidad la donación de objetos con valor histórico, como documentos, fotografías y objetos. Ahí se registran los hechos históricos, sociales y culturales que han transformado el Valle del Fuerte.

La antigua Casa Chapman remodelada cuenta con seis salas a saber, entre las que se destacan las costumbres de los indígenas en los siglos 16 y 17, fundación de las primeras villas con intentos iniciales de evangelización, la invasión de las tropas francesas a Sinaloa y Sonora, programa social, político y cultural durante el porfiriato en Sinaloa, entre otras.