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Cultura

La maldición de un martes 13, un cuento a la memoria de Agustín Bandrich en Los Mochis

Familiares, amigos y ex alumnos recuerdan al extinto profesor de canto, dramaturgo y actor mochitense quien murió el 21 de enero del 2018. Gilberto Vega le dedica un cuento

Por Mirella López

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Los Mochis, Sinaloa.- Hoy se cumplen cuatro años del fallecimiento del maestro Agustín Bandrich Berrelleza, actor y dramaturgo mochitense, y ejemplar maestro y director del Estudio de Canto que llevara su ilustre nombre.

El profesor Bandrich dejó un vacío difícil de llenar en la actividad artística y cultural de la ciudad de Los Mochis. Hoy, familiares, amigos y ex alumnos lo recuerdan, como el escritor Gilberto Vega Zayas quien le rinde homenaje póstumo con un cuento dedicado a su memoria

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La maldición de un martes 13

Otro cuento de nunca acabar, para Agustín Bandrich, Gilberto Vega.

“A mí me examinaron como 48 o 50 médicos... 
Unos señalaron esquizofrenia, otros una psicopatía, otros diferentes tipos de epilepsias, otros debilidad mental a nivel profundo. Otros paranoia. Sí como no.
Goyo Cárdenas, El estrangulador de Tacuba. La muerte, aunque lenta y silenciosa, lo acechaba por completo. La sentía, como se tiene la certeza de que algún día inevitable se abrirá ese camino de penumbra... ¿O de gloria?... No lo sabía... ¿Quién lo sabe?
Escuchó apenas el sonido del periódico que deslizaron por debajo de su puerta y movió la cabeza hacia los lados, tratando de despertar de un pesado sueño. Con torpes movimientos, como sonámbulo, se levantó y comenzó a hojear las páginas del diario. Ahí estaba lo que tanto temía... ¿O deseaba?: su esquela; había muerto.
El terror lo inundó por completo. Ahora debía vagar por el  mundo de las almas en pena sin poder comunicarse con el mundo real. Tercera, cuarta, o la dimensión que fuere, se movería ahora en un universo distante del que no podría regresar jamás.
Vio su lecho, los cuatro cirios y el cuadro de luz que penetraba el techo iluminando las partículas de polvo que pasaban por su camino. Se vio a sí mismo tendido y a su hermana Inés con medio cuerpo sobre la cama. Las marcas en su cuello y al fondo las notas melancólicas y tristes de la Madame Buterfly; la figura espectral de la soprano se paseaba de un lado a otro entre el olor a parafina de las veladoras. No quiso que le trajeran al cura “¡de ninguna manera!”. Estaba harto de pederastas y pedofílicos “como si fueran noticia”.
“Cuando me muera me velan aquí, en mi estudio”, había dicho a su hermana. 
Recorrió en su memoria dormida y aletargada el tiempo aquel, 1987, cuando regresó a su pueblo. “¿Por qué inauguró su Estudio de Canto precisamente un martes 13 de febrero?”.
“Porque todo mundo le tiene miedo a ese día y yo no”.
Aquellos días cuando tenía cinco años, en el 43, cuando lo llevaba Gabriel, su vecino, con las prostitutas para enseñarles a leer. Sentado en las piernas de las mujeres diciéndoles cómo tomar el lápiz y escribir su nombre. “Ahí aprendí a leer”. El Suplemento de policía, la nota roja; “verdaderas novelas de misterio”. 
Tomaba el periódico a hurtadillas de bajo la almohada de su padre para sentarse a leer durante horas en el retrete de madera. Los cadáveres de las otras mujeres ahorcadas por Goyo Cárdenas, “El estrangulador de Tacuba” y su recorrido por la calle de Reforma, las casas en donde encontraron los cuerpos de sus lecturas.
Se imaginó los rostros de los niños cuando al hurtar las guayabas del vecino descubrieron una mano que sobresalía del pasto en el jardín. La genialidad del estudiante de Química en la UNAM cuando proporcionaba aquella “chispa de vida” a sus víctimas después de matarlas e inyectarles en el cerebro la sustancia extraída de sus médulas... (Continuará).

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Trayectoria. Un hombre de teatro y canto

Muchos fueron los reconocimientos que recibió en vida el dramaturgo y profesor de teatro y canto, entre los que destacan el premio Nacional Protea de Teatro por su obra Réquiem por Lecumberri, que lo llevó a escribir su nombre en la Enciclopedia de México, así como innumerables reconocimientos estatales y locales de su ciudad natal Los Mochis, Sinaloa, al grado de ser reconocido entre los personajes de la ciudad que han dejado una imborrable huella para la historia regional. Una puesta en escena inolvidable  fue la obra musical Don Quijote Cabalga, en 2005, para conmemorar los 400 años de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra, durante la Feria del Libro en ese año.

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Mirella López

Reportera cultural

Mirella López, reportera cultural de EL DEBATE de Los Mochis. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Occidente hoy UAdeO Los Mochis. Se inició en el periodismo en el Periódico Noroeste en el año de 1988, también laboró en el periódico el Sol de Los Mochis en la década de los 90, fundadora del Departamento de Culturas Populares en San Miguel Zapotitlán, Ahome. Recibió el Reconocimiento al Mérito Periodístico en Cultura “Carlos Salazar Chávez” en 2013, por el Seminario de Cultura Mexicana SCM corresonsalía Los Mochis, el Reconocimiento Radio Univeridad de Occidente 2014 por su destacada trayectoria profesional. Es autora del libro Atlas Yoreme del Municipio de Ahome, Monografía de los Centros Ceremoniales, editado en el 2013 y coautora del libro Ahome: raíz e identidad Historia, Desarrollo y Patrimonio Cultural, editado por el IMAC en 2018, y desde el año 2005 labora en este casa editorial.

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