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La vida es una payasada

CULIACÁN

Fifí.

Chagui-o.

Pulgarcito.

Mozkito.

Brisita.

Cometín.

Pipika.

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@rereynagam

Culiacán, Sinaloa. Una pequeña reunión mañanera se convirtió en un jolgorio donde abundaban las bromas y las carcajadas; no se necesitaba ni música porque con los chistes se alborotaron los presentes. La máquina del tiempo hizo efecto y los reunidos que no eran payasos regresaron a la infancia, a los años mozos donde todo era diversión, juegos, columpios, dulces y travesuras. Un día fuera de lo común gracias a los anfitriones, que no hacían otra cosa más que andar de chistoretes: Cometín, Chagui-to, Pulgarcito, Fifí, Mozkito, Chispita, Brisita y Pipika. Ellos no se aguantan ni se quieren aguantar, quieren hacer reír hasta aquellos de cara larga.

Un payaso Don Juan. Se menean y monean, hablan con voces chistosas y mueven los ojitos de un lado para el otro; unos hasta hacen magia, pero por igual divierten "es que desde niño yo quise ser feliz y hacer feliz a los demás", dice Cometín, con todo y que quiso ser político meses atrás. Y con el cabello pomposo y los dientes como mazorca, Pulgarcito (que de pulgarcito nada más el nombre) coquetea y coquetea, su condición de payaso no le impide ser un Don Juan y piropearle a chicas y hasta a chicos. ¿Y de dónde sacó lo de ser payaso? "Pues es que como éramos muchos en la casa y sólo había una cama para dormir, ya acostados me decían: ´Hazte payasito, hazte payasito´, y como soy muy obediente, pues aquí estoy", y Pulgarcito suelta la carcajada.

Hija de una Chispa de luz. La payasita de peluca rizada y verde dice venir de la Chispa de Luz, pues su mamá, que también es payasa, así se llama, entonces gustosa brinque que brinque presume que desde chiquitilla ha estado rodeada de pura comedia. A ella le tocó ver cómo su mamá en casa se maquillaba y se vestía frente al espejo; como escogía con atención los atuendos más cotorros y, claro, buscaba verse bonita y harto coqueta. Mientras tanto ella aprendía con el tiempo a imitar a su madre, pero a la vez a hacerse de una personalidad propia, a ser una payasa profesional con ayuda de los estudios. Parece que aprendió bien, pues a sus 23 años ya lleva 12 siendo Chispita.

Artista desde párvulos. También inquieta, interrumpiendo a ratos a sus colegas, la payasita Fifí quería dar su testimonio de cómo llegó a ser artista. Cuenta que desde los primeros años de vida se maquillaba a cómo Dios le daba a entender, además se vestía de manera peculiar y su mamá, orgullosa, la luriaba diciéndole a toda la familia: "¡Tengo una artista en casa!". En ese entonces se la creyó y después lo hizo realidad. Ahora dice, con unos enormes zapatos bien puestos, que es "una payasa sexy de tan sólo 46 años, bien vividos, bien gozados y bien aprovechados".

Ser payaso es cosa seria. Mucho parloteo hasta que de repente el grupo se pone serio, aunque —según ellos— ser payaso es cosa seria, "Ser payaso es cosa muy seria y superarse es el chiste. Soy yo y mis circunstancias. Hay una circunstancia de que te gusta algo y la otra en la que desarrollas tu personalidad con el tiempo, tomas estudios para lograrlo", interviene Mozkito. Además Pipika, con más de 40 años con una nariz de bola y colorada, asegura que sí se puede vivir de payaso: "Además de ser felices, es posible tener una estabilidad económica", y en eso señala a uno por uno y dice: "Él tiene carro, él también, él también y él, y él".

Miedo a los payasos. Es inevitable una mirada al pasado con la presencia de los coloridos personajes, y también inevitable recordar las reprensiones que hacen referencias a ellos, como "si te portas mal te va a llevar el payaso", "los payasos son diabólicos" y hasta un "si no te portas bien, te voy a echar al payaso Cometín". Oraciones como esas son las que provocan que tanto niños como adultos les tengan miedo y hasta pavor. "Muchas veces la gente educa por medio del miedo. Le dicen al niño frases como 'te voy a pegar', 'si no te portas bien te va a llevar el viejo', 'cuidado con los fantasmas, con los espantos, con el robachicos, con esto con lo otro', ¿y qué sucede?, que el primer ser raro que se encuentra el niño en la calle es un payaso y vestido diferente, extravagante, pues imagínense. Entonces no es que el niño le tenga miedo a los payasos, sino lo que la gente grande dice y le infunde. El miedo se adquiere en la infancia, y la sociedad siempre anda buscando culpables en todas partes, es bien fácil apuntar", se defiende Pipika.

Se pintan solos. Ya después de tanto cotorreo, los payasos, muy inquietos, mejor se retiran para ser fotografiados. Entonces posan y posan, no les cuesta mucho porque la mayoría del tiempo están bajo los reflectores. Además siempre irradian mucho color, mucha luz. Se pintan solos para las imágenes.

"Como eramos muchos en la casa y sólo había una cama para dormir, ya acostados me decían: 'Hazte payasito, hazte payasito', y como soy muy obediente, pues aquí estoy" Pulgarcito.

33 Congreso Internacional de payasos. El evento reunirá a cerca de 300 payasos en Culiacán. Se pueden sumar además público en general. El registro es gratis, el cual se puede hacer en el Hotel Francés, ubicado en calle Escobedo, entre Rubí y Carrasco, colonia Centro.

A partir del 26 y al 29 de mayo se realizarán concursos, desfiles, talleres, mesas redondas y cena de gala. Las actividades son todo el día, desde las 8:00 hasta las 20:00 horas. Algunas sedes en el Centro Sinaloa de las Artes, "Centenario", Ágora Rosario Castellanos, Hospital Pediátrico, teatro Socorro Astol.