Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

'No hay que entender la danza, hay que sentirla'

CULIACÁN

Culiacán, Sinaloa. Barullo, mucho barullo, y la mala señal telefónica de un aeropuerto, casi impiden la entrevista con una mujer cariñosa, amable, atenta y paciente: Anadel Lynton, bailarina de origen estadounidense pero ya mexicana por todo lo que ha recibido y le ha dado a este país, en el que dice ha sido muy feliz. A sus 75 años, siente el ritmo más vivo que nunca y las letras también resultan una disciplina a la cual le sigue dedicando su tiempo. Después de muchos intentos y llamadas fallidas, se logró la entrevista con Anadel, en vivo, al calor de mediodía, degustando apenas el desayuno, a unas horas de recibir el 27 Premio Nacional de Danza José Limón.

Guillermina Bravo, su maestra. Anadel comenzó sus estudios en Estados Unidos, sus intenciones eran, en un principio, dominar la técnica de danza Graham, de la bailarina Martha Graham, sin embargo, al llegar a México se convenció por las clases de la gran Guillermina Bravo, su maestra, a quien recuerda como una persona muy fuerte y decidida, excelente promotora de la danza mexicana. A manera de contribución prepara, junto con otros colegas, un libro sobre su vida, para mostrar lo que significó la figura de la bailarina mexicana que falleció hace casi un año. Otro de los datos que atesora la bailarina es su llegada a México en los años 50, donde vivió 25 años en la colonia Roma y estudió danza, a la par de antropología social, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, pues fue un requisito que le pusieron sus padres antes de dedicarse a bailar.

Cariñoso José Limón. "Lo conocí en primer lugar con mi maestra, yendo a verlo bailar, después en un festival de danza, y en verano tomé clases con él. No lo conocí íntimamente, sólo como su alumna, pero soy muy amiga de varias personas que bailaron muchos años con él. Era un maestro con su ejemplo, más que maestro de técnicas de danza, era un maestro a través de sus obras", recuerda Lynton, que lo vio cuando apenas tenía 14 años. También hace memoria de lo cariñoso que era Limón, y que además no sólo era coreógrafo, sino también un filósofo de la danza, pues se interesaba más enseñando a través de sus ejemplos, sus actitudes, y no tanto por códigos o estilos.

Sentir la danza. Casi al terminar la charla, hace hincapié en la importancia de los movimientos corporales, en la esencia de uno mismo y no tanto en las técnicas tan elaboradas. Precisó, además, que "no se trata de entender la danza, si no de sentirla", aludiendo a quienes buscan siempre explicación en una coreografía. Dice que la música siempre funge un papel importante, como lo son los ritmos que guían la narrativa de la coreografía. "A veces uno, por estar al pendiente de encontrar significado en la danza, se olvida de las emociones que esta provoca".

Datos sobre su trayectoria. Trabaja actualmente sobre un trabajo de investigación dedicado al artista Eduardo López Lemus.

-Es cofundadora e investigadora titular del Cenidi-Danza INBA (1983), se desempeña como creadora e intérprete de acciones artísticas, coreógrafa y maestra.

-Aborda en cursos, seminarios y diplomados teórico prácticos, la escenificación para espacios alternativos y con materiales de danza popular.

-Ha publicado ensayos, artículos, semblanzas y propuestas didácticas sobre distintos aspectos de la danza mexicana y la creación colaborativa. 

-Es doctorante en educación y danza de Temple University en Filadelfia.

Festival Sinaloenses reciben una ofrenda coreográfica de José Limón

La suite Una ofrenda coreogáfica de José Limón, luego de ser estrenada por su compañía el 15 de agosto de 1964, en el American Dance Festival, se ejecutó este fin de semana en el Teatro Pablo de Villavicencio, en el marco de la clausura del 28 Festival Internacional de Danza. Así también, la bailarina Anadel Lynton recibió el máximo galardón que se otorga durante esta celebración, el Premio Nacional José Limón, por su contribución a la danza mexicana. En sus palabras, dijo sentirse privilegiada por la distinción que año con año se entrega y esta vez le correspondió: "Es un privilegio encontrarme entre estos ilustres premiados, es gran responsabilidad". Además del mensaje, Lynton le regaló al público sus gestos y expresiones corporales, donde hizo alusión al amor por la naturaleza.

El momento cumbre de la noche llegó con la destacada participación de la Escuela Superior de Danza Sinaloa y la Escuela Profesional de Danza Mazatlán, en conjunto ejecutaron el 13 Ensamble José Limón con la suite Una ofrenda coreográfica, bajo la dirección de Sarah Stackhouse, de la fundación Limón de la ciudad de Nueva York. Cabe destacar que la obra está creada en honor a la bailarina Doris Humphrey, quien fuera maestra de Limón. Así pues, con música de Johann Sebastian Bach,Ofrenda musical, se ejecutó la coreografía con siete emotivas piezas, nombradas de acuerdo a los bailarines participantes (Danza para doce, Solo con cuatro, Quinteto, Tres duetos, Danza para diez, Trío con nueve), piezas que entrelazaron un baile vivo y alegre; movimientos clásicos desarrollados a lo largo del ensamble que llegaría a un vivo y alegre desenlace. Antes de llegar a la obra de José Limón, destacaron cuatro coreografías creadas por los artistas de las escuelas de danza: Quiero matar a Isabel, de Scarleth Acosta y Michelle Félix; Desdémona de Víctor Manuel Ruiz; Cimática de Michelle Félix y César Antonio Ibarra, y Fractura de Víctor Manuel Ruiz. <<