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Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990

CULIACÁN

Los premios Nobel se otorgan por el valor de investigaciones, descubrimientos sobresalientes para la humanidad en áreas como la literatura, física, química, medicina, esfuerzos por la paz y por las ciencias sociales que incluyen campos como la sicología y la economía. En 1990 distinguieron con el Premio de Literatura al poeta Octavio Paz, considerado el intelectual mexicano más importante del siglo 20. A 100 años del nacimiento de este escritor, se recuerda su pensamiento y lo que valoró en él la Academia Sueca de Letras.

Laureado. Cada laureado con el Nobel recibe una medalla de oro, un diploma y una suma de dinero. En 1990 se le concedió el honor de ser laureado como Nobel de Literatura al escritor mexicano Octavio Paz Lozano, por "su escritura apasionada, con amplios horizontes, caracterizada por una inteligencia sensual y una integridad humanística", según consta en el sitio de los premios Nobel. A Octavio Paz se le anuncia como ganador del Nobel el 11 de octubre de 1990, y se realizó en Estocolmo, Suecia, una ceremonia de premiación el 10 de diciembre, para conmemorar la muerte de Alfredo Nobel, creador de los premios. En dicha ceremonia, Paz pronuncia un discurso de aceptación que habla de la identidad de los escritores, de la modernidad y del papel de la poesía para alcanzar el momento presente.

Extracto del discurso: Octavio Paz hiló un discurso tan poético y profundo como su obra misma: "Mis clásicos son los de mi lengua y me siento descendiente de Lope y de Quevedo como cualquier escritor español, pero no soy español... La primera y básica diferencia entre la literatura latinoamericana y la angloamericana reside en la diversidad de sus orígenes. Unos y otros comenzamos por ser una proyección europea... Ellos de una isla y nosotros de una península... En América, la excentricidad hispánica se reproduce y se multiplica, sobre todo en países con antiguas y brillantes civilizaciones como México y Perú. Los españoles encontraron en México no sólo una geografía sino una historia. El México precolombino, con sus templos y sus dioses, es un montón de ruinas pero el espíritu que animó ese mundo no ha muerto. Ser escritor mexicano significa oír lo que nos dice ese presente -esa presencia. Oírla, hablar con ella, descifrarla: decirla... La conciencia de la separación... se convierte en una llaga que nunca cicatriza. Así, se convierte en conciencia de nuestra historia ¿Cuándo y cómo aparece este sentimiento y cómo se transforma en conciencia?... Comencé a escribir poemas. No sabía qué me llevaba a escribirlos: estaba movido por una necesidad interior difícilmente definible. Apenas ahora he comprendido que entre lo que he llamado mi expulsión del presente y escribir poemas había una relación secreta. La poesía está enamorada del instante y quiere revivirlo en un poema … ¿Somos hijos de la modernidad o ella es nuestra creación? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Poco importa: la seguimos, la perseguimos... La reflexión sobre el ahora no implica renuncia al futuro ni olvido del pasado: el presente es el sitio de encuentro de los tres tiempos.... En mi peregrinación en busca de la modernidad me perdí y me encontré muchas veces. Volví a mi origen y descubrí que la modernidad no está afuera sino adentro de nosotros. Es hoy y es la antigüedad más antigua, es mañana y es el comienzo del mundo, tiene mil años y acaba de nacer. Habla en náhuatl... Perseguimos a la modernidad en sus incesantes metamorfosis y nunca logramos asirla..."

Discurso en el banquete. Por otra parte, ante los reyes de Suecia, Paz brindó en el banquete que se ofrece a los laureados y expresó ahí: "Sus majestades, señoras y señores, seré breve -pero, como el tiempo es elástico, me temo que van a oírme durante ciento ochenta segundos muy largos. Estamos siendo testigos no sólo del fin de un siglo, sino del final de un periodo histórico. ¿Qué surgirá a partir del colapso de la ideología? ¿Es este el amanecer de una era de concordia universal y libertad para todos o habrá un resurgimiento de la idolatría tribal y el fanatismo religioso, desatando la discordia y la tiranía? ¿Las poderosas democracias que han alcanzado la libertad y la abundancia cada vez menos egoísta y mostrar más comprensión hacia las naciones necesitadas? ¿Aprenderemos al fin a desconfiar de los predicadores de la violencia doctrinaria que nos han llevado al fracaso? Y en mi propia parte del mundo, en América Latina, y especialmente en México, mi país natal, ¿será finalmente alcanzada la verdadera modernidad, que no es sólo la democracia política justa, la prosperidad económica y la justicia social, sino también la reconciliación con nuestra tradición y con nosotros mismos?"

La Academia dice:

Al anunciar oficialmente a Octavio Paz como ganador del Premio Nobel de Literatura 1990, Kjell Espmark, de la Academia Sueca de Letras, lo hizo comenzando con estas palabras: "Cuando el Premio Nobel de Literatura es otorgado, por segunda vez consecutiva, a un escritor del mundo de habla española, es un recordatorio de la vitalidad literaria excepcional y riqueza de este ámbito en nuestra época. Sin embargo, nuestra atención se centra en uno de sus representantes más brillantes: el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz. La cita con la que se otorgó el premio indica lo que quizá más inmediatamente llama la atención en su escritura: su pasión y su integridad. Encontramos estas características unidas en la enérgica non serviam -la negativa a servir".

Otros premios:

Entre otros, Paz obtuvo el Xavier Villaurrutia 1957 por El arco y la lira, el Cervantes 1981, el Alfonso Reyes 1985, el Mazatlán de Literatura 1985, por Hombres en su siglo, y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1993.

Más datos:

Paz, considerado uno de los poetas hispanos más grandes de todos los tiempos, destacó en la diplomacia y como autor en la poesía, ensayo, la traducción, abordando temas como la política, el amor, el erotismo, la cultura y el lenguaje.

Entre sus obras destacan: La llama doble (1993), El Laberinto de la soledad (1950), Piedra de Sol (1960), Libertad bajo palabra (1980), Las trampas de la fe (1982) y revistas como Plural y Vuelta (1971 y 1976, respectivamente).

"Como todos los niños, construí puentes imaginarios y afectivos que me unían al mundo y a los otros. El tiempo era elástico; el espacio, giratorio"

Octavio Paz

Escritor mexicano

[email protected]

Twitter: @DelaSArturo