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Ohuira celebra a la Virgen del Carmen

LOS MOCHIS

La Virgen del Carmen durante la procesión por las calles de la comunidad.

Los Mochis, Sinaloa. El centro ceremonial indígena de Ohuira durante tres días celebró con fiesta yoreme, en la que predominaron los danzantes de pascola y venado, a la santa patrona de esta comunidad: la Virgen del Carmen.

Tres días de fiesta. Los festejos empezaron la noche del 14 de julio; el martes 15, se celebró una procesión con la virgen por el pueblo, desde la comunidad de Flores Magón, con cohetes y música de banda, y culminó ayer al mediodía con un ritual de despedida por los fiesteros.

Esta vez participaron cerca de 30 cocinas construidas por los fiesteros participantes de la ceremonia que ofrendaron a la virgen para agradecer favores recibidos, especialmente de salud. Ellos compartieron con los visitantes gran diversidad de comidas tradicionales, como: guacabaqui, pozole, menudo, barbacoa, tamales, cocido y cazuela.

Historia de la celebración. Los pobladores de Ohuira son originarios de los asentamientos prehispánicos: Ilibacam y Borebacam (Carrizo Grande y Carrizo Chico), que se ubicaban en Las Salinas, pero a partir del movimiento agrario se establecieron en el actual pueblo, explicó Bernardo Esquer, líder moral yoreme.

Al trasladarse al actual ejido de Ohuira en los años 30, empezaron a hacer las fiestas de la Semana Mayor.

Por mera necesidad nació la fiesta de la Virgen de Guadalupe, San Juan y de la Virgen del Carmen, la cual se estableció hace cinco años, pero se celebra desde hace tres años. A esta última virgen protectora del las almas los yoremes la adaptaron de acuerdo al calendario de los evangelizadores jesuitas por formar parte de la compañía de santos de la época colonial.

Significado de las casitas- cocinitas de la fiesta

La ramada y las casitas-cocinitas son dos elementos ineludibles para el desarrollo de la fiesta indígena yoreme. Estas construcciones que se realizan con palma y varas son una reminiscencia de las costumbres prehispánicas que tenían los grupos nativos que habitaban en Sinaloa. Lo hacían en épocas de guerra para proteger a los niños que quedaban huérfanos y ahí los alimentaban con sus atoles sagrados. Su función es mantener vínculos materiales y simbólicos, que remiten a un todo único: el sistema religioso yoreme y la cosmovisión que lo fundamenta. En las cocinitas los comestibles se transforman en alimento cocinado por la acción del fuego de sus hornillas. En el contexto mítico y ritual, representado en la ramada, las viandas se despliegan en sus significaciones simbólicas. La elaboración a la cual se someten los alimentos en las casitas-cocinitas indica que estas son un lugar "domesticado", en cambio, en el de la ramada o jo'ota, predomina lo "silvestre". Desde luego, en las casitas-cocinitas rige el tiempo de la vida social, no así en la ramada, donde prevalece el ritmo de los ciclos naturale