Cultura

Tomás Garrido Canabal fue, ante todo, un modernizador: Carlos Martínez Assad

El Fondo de Cultura Económica reedita ‘El laboratorio de la Revolución’, un libro que repasa las políticas implementadas por Tomás Garrido Canabal

Por  Richard Osuna

Tomás Garrido Canabal fue, ante todo, un modernizador: Carlos Martínez Assad

Tomás Garrido Canabal fue, ante todo, un modernizador: Carlos Martínez Assad

Con una nueva reedición vuelve 'El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista' (Fondo de Cultura Económica), un libro donde el doctor en Sociología Política, Carlos Martínez Assad, presenta un análisis histórico de las políticas implementadas por Tomás Garrido Canabal, gobernador del cacicazgo de Tabasco de 1922 a 1935.

“Se ha dicho mucho sobre Garrido, pero la verdad es que es ante todo un modelo organizativo, una ideología y algo que coincide mucho más con la intención modernizadora de una sociedad que cualquier otra cosa”, señala el autor vía Zoom con DEBATE sobre el personaje histórico central de su obra literaria.

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Un hombre modernizador

En 'El laboratorio de la Revolución', Carlos Martínez Assad hace un repaso por la vida del polémico gobernante Tomás Garrido Canabal, pero también ofrece un análisis del contexto en que tuvo lugar su mandato, de las influencias ideológicas detrás de sus reformas políticas, de los cambios que llevó a cabo y de las repercusiones sociales y económicas que estos provocaron.

Es muy importante que los historiadores y la sociedad en su conjunto vuelvan la vista a la historia de México, pero además a todos esos personajes que la historia oficial les habían negado que estuvieran en sus páginas y que más bien habían formado parte de una cierta conspiración de silencio. 

Martínez Assad comparte que constituir este proyecto fue particularmente difícil, pues le costó que la gente se decidiera a hablar sobre lo que sabía de este periodo histórico. “Yo recurro mucho a las entrevistas, a los archivos, a los diarios, etc, pero todavía algunos que muy jóvenes les tocó vivir parte del garridismo, al principio no querían hablar y tardaron mucho tiempo en darse cuenta que mis pretenciones eran la de una historia académica, una historia que no quería tomar partido, ni contribuir a los epítetos negativos que se han dado a Garrido Canabal y que más bien trataba de reconstruir su historia, que es una construcción muy interesante”. 

Al abordar la figura de Garrido Canabal generalmente son señaladas sus políticas autoritarias basadas en el anticatolicismo y, en la historia y en los anales periodísticos es visto “como el perseguidor de la Iglesia católica en Tabasco, cuando ni existía la Iglesia ni existían edificios eclesiásticos ni existían curas, porque era un estado donde la Iglesia no había tenido particular incidencia como sí la tuvo en otros estados”, apunta Martínez Assad

Sin embargo, aunque su leyenda negra privó, el también investigador de la UNAM señala que Garrido fue, ante todo, un modernizador en los años 20 del siglo XX. “Fue igualmente un hombre muy hábil para aprovechar las coyunturas políticas. De hecho, es uno de los únicos dos gobernadores que cuando se reforma la Constitución para que Álvaro Obregón pueda reelegirse presidente de México, ellos también reforman sus Constituciones estatales y son los únicos gobernadores que se reeligen constitucionalmente, tanto Tomás Garrido Canabal de Tabasco, como Adalberto Tejeda de Veracruz”. 

Ideas compartidas 

A pesar de que nunca tomó las armas ni fue un personaje de combate, Carlos Martínez Assad dice que el tabasqueño sí adquirió “todos los atributos del caudillo para manejar a su estado” y al mismo tiempo tuvo “una visión empresarial, para rescatar todo el proceso de la producción del plátano, que era un producto de exportación internacional que propiciaba una gran riqueza al estado”.

“Fue un hombre de acción, como le llamaron, porque además implementó formas diferentes de organización política de los trabajadores. Él no estaba de acuerdo con los sindicatos, y entonces establece la liga de resistencia, que son las formas organizativas que asumen los trabajadores en Tabasco".

"Igualmente, va a establecer una propia forma de educación, basado en los fundamentos de la escuela moderna o la escuela racionalista, que es diferente a la educación que imparte el estado desde la época de Vasconcelos [...] hace de estas escuelas una obra de enorme importancia porque establece a las escuelas mixtas que no son usuales”, completa. 

A pesar de que a Garrido se le reconoce como un gobernante autoritario, el sociólogo considera que ese es un rasgo que comparten todos los dirigentes del poder. “Yo creo que los rasgos autoritarios los tienen todos los gobernantes, todos los que tienen el poder tienen una tendencia a centralizarlo todo, a centralizar el poder mismo que tengan. Yo no veo tanta originalidad en el caso de Tomás Garrido Canabal, de señalar este aspecto. Sí veo que se nutre mucho de los patrones de lo que está en boga en su momento. Sin embargo, Garrido lo que le importaba era su propio modelo, la propia intuición que él tenía para la organización del trabajo para la producción y para la organización”, puntualiza.

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