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Adolfo Delfín: una historia digna de contarse

CULIACAN
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Por: Héctor Meza

México, DF. Adolfo Delfín es protagonista de una de las historias más interesantes del beisbol mexicano.

Este veterano que ahora es uno de los estelares del bullpen de los Pericos de Puebla, ha dividido en par de episodios su carrera y en el intervalo de la misma, se refugió trabajando en Culiacán en una yarda de tráilers y jugando en ligas amateurs, incluida la Japac de Primera Fuerza.

Delfín, por cierto, fue parte del equipo Tomateros que conquistó el gallardete de la LMP en la campaña 1995-1996 y desde entonces se quedó a vivir en la capital sinaloense, pues contrajo nupcias con una "culichi".

"Fue algo impresionante para mí porque en mi primer año en esa liga me tocó quedar campeón y tan así fue que ahí me casé y vivo desde entonces", relata este veterano.

La primera parte de la carrera de Adolfo terminó en 1998, año en que nació su hijo. Eso lo orilló a dejar a los Guerrero de Oaxaca de la LMB y regresarse a Culiacán, donde su mujer estaba sola, y fue hasta el 2001 que retomó su carrera en la pelota de paga.

"En esos años, allá en Culiacán tenía unos amigos que trabajaban en una yarda de tráilers ahí en el campo El Diez, tenían un equipo de beisbol (Autotransportes Dime) y yo trabajaba con ellos, aunque la realidad es que me tenían ahí para que pudiera jugar. Por ese motivo llegué a tirar en la Liga Japac y la entonces Liga Bachigualato", recuerda.

El serpentinero dice que valora mucho esa estancia en la pelota amateur de Culiacán, porque le permitió seguir en forma y, de alguna manera, no perder el interés por el juego.

La segunda parte. Adolfo dice que gran el "culpable" de que lo intentara de nuevo en el profesionalismo fue su tío Felipe Gutiérrez, quien fuera un lanzador de postín en la pelota mexicana.

"En el 2001 mi tío Felipe era scout de los Angelinos de Anaheim y me veía lanzar en una liga amateur de allá de Mazatlán y me preguntaba por qué yo no estaba en Liga Mexicana, pero yo le respondía, que ya no podía porque estaba lastimado. Él no me creía porque al medirme la velocidad con su pistola de radar alcanzaba ¡88-89 millas por hora!", recuerda.

Fue a raíz del reporte de Gutiérrez que Delfín fue invitado a la Liga del Noroeste con la sucursal de Tecolotes y Pericos (Tuxpan), para posteriormente reanudar su carrera en LMB con los Dos Laredos.

En este 2014, si bien su récord fue negativo (2-5) en la campaña regular, en la postemporada lució enormidades en el bullpen de los poblanos con una recta que rebasa las 90 millas por hora, nada mal para un tipo que supera las cuatro décadas de vida.

"Yo soy una persona que se prepara mucho antes de cada juego o temporada. Corro mucho precisamente porque soy un veterano y no debo descuidarme", explica.

LMP. Por razones obivias, el derecho desea una oportunidad de volver a mostrarse en Liga Mexicana del Pacífico, un circuito del que se ha ausentado en los últimos años.

"Yo siento que todavía puedo lanzar allá, desgraciadamente no me dan la oportunidad. Mi última participación fue con Cañeros de Los Mochis hace tres temporadas y me fue muy bien gracias a Dios. Al siguiente año lo intenté de nuevo, pero vino una dolencia que me privó de jugar y hasta ahorita nadie me ha llamado. Yo estoy sano, tirando rectas de 90 millas, y la verdad sí quisiera que me dieran chanza de demostrar que aún puedo sacar outs", concluye

NO DESEA QUE SUS HIJOS LO IMITEN

Adolfo Delfín es originario de Ignacio de la Llave, Veracruz. Vive desde 1996 en Culiacán con su esposa Josefina Robles y sus hijos Dennis Derek y Adolfo Ángel. Sobre ellos dice: "no quiero que jueguen beisbol profesional, no al menos por ahora. Mejor que estudien. Se sufre mucho en esta carrera".

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