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Deporte

El Solitario ¿Quién fue el enmascarado de oro, la leyenda de la lucha libre mexicana?

Por Nestor Hernández Molina

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México.- La lucha libre mexicana se caracteriza por comprender a grandes leyendas que dejaron huella arriba del cuadrilátero y debajo del ring. Grandes nombres se han presentado hasta la actualidad pero solo pocos son recordados por los propios conocedores tras convertirse en verdaderos íconos del pancracio nacional.

Entre ellos aparece el Solitario, quien estuvo poco tiempo en la lucha libre nacional debido ocurrir lo inesperado a sus 39 años. Aún así sorprendió a propios y extraños luego de mostrar que la pasión por las llaves y dejar sobre el tapiz a sus rivales lo contrajo desde las entrañas. 

Roberto González Cruz, originario de Teocaltiche, Jalisco, fue el hombre detrás de la capucha dorada, la cual le brindó la descripción "El enmascarado de oro", al comprender toda una incógnita brillante con una franja en color negro, que rodeo la zona de sus ojos. 

El menor de siete hermanos tuvo el honor de practicar lucha libre con tan solo 12 años, junto a uno de sus brothers, quien en el gremio era ubicado como el Othon Banzica en las arenas locales. Lastimosamente un accidente entre los encordados lo hizo perder la vida.

Solitario, el enmascarado de oro 
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Roberto o el Solitario, como gustes llamarlo, no pudo con el dolor de perder a su ídolo y sensei que hizo lo suficiente para mantener despierta el alma de su hermano, siguiendo adelante con su carrera luchística. Debido a su edad los promotores le dieron dos nombres con capa "El hijo del Santo" o "Hijo de Blue Demon", sin embargo, no prosperó, pues González sabía que algo no estaría bien y mejor decidió dejar ese entrenamiento. 

Continuó con su recorrido en la lucha mexicana y en sus principios decidió ingresar al ring como Zika II, honrando a su hermano. Se retiró de su tierra natal con rumbo a Tijuana y fue ahí donde creó el nombre del Solitario en 1966 tras inspirarse con el Llanero Solitario, personaje de los cómics y de las series antigüas. 

Cosechó distintas victorias y sus primeras proezas fue conquistar las máscaras de White Hand y Águila Tapatía, luchadores locales, al igual que las cabelleras de José Gómez, Golden Boy, César Valentino, Ray Mendoza, René Guajardo, Renato Torres, Ángel Blanco, Faraón y hasta del Perro Aguayo. 

Solitario, campeón en varias divisiones
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Mientras que las simbólicas tapas que apoderó el hombre de oro fue de El Cardenal, Atila, El Audaz, Máscara Roja, Frankestein, Centro Americano, Destroyer, Asesino Negro, Ku Kux Klna, Bestia Roja, Bestia Negra, el olímpico, Ángel Blanco y de Dr Wagner, éste último se sinceró al decir que el Solitario fue su gran ídolo en el pancracio azteca. 

No fue todo para el gladiador, pues en su dominio los cinturones llegaron en demasia. El título de la UWA Semicompleto, el campeonato de parejas en la Arena México junto a el Halcón y el NWA Medio, el cual llamó la atención de Wagner y Ángel Blanco para que, entre los tres, se formara la "Ola Blanca" hasta 1972, donde fue traicionado, comenzando una nueva rivalidad. 

Sin duda alguna la figura del Solitario era tan apreciada por el público que el cariño empezó a elevarse en cada función. Su nombre era coreado en distintas plazas que el eco era más que el mismo ruido de los amantes de la lucha libre mexicana. 

El solitario junto a Mil Máscaras 
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Tristemente ese sonido quedó en silencio cuando de forma paulatina se dio a conocer que Roberto "Solitario" González habría perdido la vida motivo de una falla en sus pulmones. Su muerte tuvo varias percepciones, ya que se dieron a conocer varios rumores sobre como pudo ocurrir su repentino fallecimiento, sin embargo ninguna fue comprobada. 

Solitario fue uno de los más sobresalientes luchadores que México haya visto durante el Siglo XX. Su partida dejó un hueco en el medio del pecho pero en la memoria de todo aficionado de la lucha libre mexicana su nombre vivirá por toda la eternidad. 

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