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El reto es mantenerse limpio

ENTREVISTA

Aspecto de la entrada de la Clínica Baja Del Sol.

Culiacán, Sin.- Sentado sobre el sillón principal de la recepción, antes la sala de su casa, sonriente, relajado y jovial, el campeón nos da la bienvenida en su famosa casa de Colinas de San Miguel.

A su costado, se observa un cenicero en el que colocó una segunda colilla, para iniciar con la charla.

Su mirada se clava en una de las puertas que conducen al interior de la casa. Ahí, donde guarda recuerdos, no todos gratos.

Es su casa, el lugar de las magnas y desenfrenadas celebraciones después de cada triunfo, lugar donde crecieron sus hijos, en donde poco a poco los vicios al alcohol y las drogas lo destruyeron.

"Hay muchos recuerdos aquí, malos y buenos, creo que más malos que buenos, sinceramente (risas). Siento mucha nostalgia, está impregnado todo mi ser, en cada rincón cometí una pend... o me acuerdo de algo malo que hice, pero también hay cosas buenas que pasaron; aquí crecieron mis hijos, es por eso el gran cariño a esta casa, y por lo que dudaba en este proyecto".

Julio César Chávez González, es un ejemplo de superación, fueron más de 20 años inmerso en las adicciones, mismas que destruyeron su familia, que le hicieron perder dinero, y lo pusieron, sobre todo, al borde de la muerte.

Actualmente, el comentarista de box vive el hoy por hoy, su enfermedad es para toda la vida, un descuido lo manda de regreso a ese infierno, de donde desea sacar a quienes se acercan a él, con la creación de sus clínicas Baja del Sol, misma que está por inaugurar en esta ciudad.

¿Por qué hacer de su casa una clínica de rehabilitación?

—Todo nació de un comentario de Miryam, mi pareja, me dijo ¿por qué no haces de tu casa una clínica?, gastas más de 30 mil dólares mensuales en mantener la casa y sola.

La pensé porque tengo muchos recuerdos, tenía todos mis cuadros, fotografías, el sacar todo me dolió.

Lo comenté con mis hijos y nadie la quiso, ya cada uno tiene su casa. Y así fue como me decidí, crearla para intentar ayudar. Es un proceso difícil. Más bien, lo hice por eso, por que en ocasiones me daba mala vibra, ahora siento una tranquilidad enorme y una gran paz interior.