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Entre peloteritos y políticos arranca el Panamericano

MAZATLÁN BEISBOL

Crónica

Mazatlán, Sinaloa.- Eran dos segmentos unidos en el momento, pero diametralmente distintos.

Por un lado estaban decenas de niños de entre 11 y 12 años, parados alrededor del infield, esa área donde donde se ensucia el uniforme y se gestan las grandes jugadas defensivas. Ahí, sobre el terreno entre naranja y café, aguantando estoicos el sol, los peloteritos llenaban de colorido el campo uno del Centro Deportivo Benito Juárez.

A unos cuantos metros, resguardados en la sombra, cómodamente sentados y uniformados con un azul oscuro, que pareciera pretender ocultarlos de la muchedumbre, varios funcionarios públicos, políticos que aprovechan el marco para placearse, incluyendo a aquel que desde hace tiempo está encampañado en busca de convertirse -como algún día lo fue su padre- en el próximo gobernador de Sinaloa.

Jugadores y políticos juntos, pero no revueltos, protagonizando la apertura del Campeonato Panamericano de Beisbol 11y 12 Años.

Consentido. Brasil, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Nicaragua, Panamá y Venezuela, siete de los ocho conjuntos participantes, conforman un mosaico multicolor que da vida al escenario y levanta los vitores del público al momento de su presentación.

La mayoría de los equipos pasa la prueba en el "aplausómetro", pero es un grupo, vestido de camiseta verde y pantalón blanco, el que se lleva una carretada de aplausos. Sí, es México, el anfitrión, el consentido de las centenas de personas apostadas en las calientes gradas de concreto, el que desde ayer compite por ganar un título de alta jerarquía.

Más acá, frente a la malla ciclónica, los Millán, Urías, Coppel, Reséndiz y demás también aplauden, sonríen, gesticulan entre ellos e incluso voltean a saludar al pueblo como pretendiendo que su presencia no pase desapercibida.

Orgullo. Los tambores y matracas resuenan sin parar. La razón: los niños aztecas levantan su brazo con cachucha en mano y agradecen las porras y gritos de apoyo. Estos se apagan momentos después para dar paso a esa sensación de patriotismo que nos invade cuando se entona el Himno Nacional o se saluda a la bandera.

La gallardía y seriedad del Octavo Batallón de Infantería contrasta con el desenfado de un personaje único, polémico, locuaz: Alonso Pérez González.

El llamado "Coronel", vestido con pantalón verde pistache, lentes oscuros y grandes, y una gorra que prácticamente impide que se vea su rostro, asume, como siempre, un rol protagonista. Da el mensaje de bienvenida, lanza la primera bola y alaba una y otra vez a las autoridades estatales y municipales "por su gran apoyo y su pasión por el deporte".