Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Deporte

Música, 'cheves'... y pachanga pa' llevar

MAZATLÁN
Avatar del

Por: Raúl Brito

Mazatlán, Sinaloa.-El ruido muy pronto consumió la tarde y, ésta, acabó por reinar una clausura bulliciosa, contagiante, a lo "marismeño".

Música, 'cheves' y un reventón motorizado a lo largo de 10 kilómetros muy costeros puso punto final a la Ruta Pacífico 2014, la justa de motocicletas todo terreno que, cobijadas por la firma especializada de can-am y arropados en una alianza sin precedentes por EL DEBATE en Sinaloa, dejó huella por sus múltiples e intrincadas veredas de la serranía sinaloense.

Desde la punta, en el hotel oficial Royal Villas, la fiesta había empezado pasadas las seis de la tarde. Por ahí andan, muy sueltos, muy pegajosos, muy pachangueros, los 30 Malditos, uno de los tantos clubes participantes que, cerveza en mano y música con todo el decibel posible, aplauden, bromean, gritan... ¡Chócalas! Y van por toda la ruta del magno desfile, que empieza a llamar la atención. Cláxones de camiones y autos ajenos, con conductores que se muestran sorprendidos y quieren saber de qué se trata, le ponen más sabor al caldo, de por sí exquisito.

Tránsito aún no llega, pero el "banderazo" está fijado: En 10 minutos arrancamos, esté o no la autoridad vial, apresura Carlos Verdugo, el alto mando de la promoción deportiva que mueve al rotativo en el estado. La impaciencia hace presa de uno, dos, o de todos los pilotos extasiados de tanta adrenalina, tras poco más de 400 kilómetros de vértigo entre jueves y viernes. Quieren echar montón, quieren encender sus motores... y arraaancan con una patrulla de Tránsito, de los Tsuru, que, apenas lleva torreta activada, se pone a disposición de los organizadores y, voz en cuello, da la orden de salida. El delirio alborotó. Y más en sábado, día de quincena, que, sin ser puente, el Mazatlán veraniego está que arde por los 35 grados centígrados de infernal calor y la afluencia que abarrotó hoteles, restaurantes y negocios situados en el otro rostro del puerto.

Se paraliza la Zona Dorada, el Malecón y, por si faltara el aderezo, el paseo Claussen.El ulular de las sirenas activa la alarma de la atención, que pronto contagia. Paseantes, trotadores y turistas se dejan cautivar y, móvil en mano, no dejan de lado la oportunidad de consignar el momento con una foto. "Mami, mami...qué pasa, qué pasa!", se escucha gritar a un pequeño, cuando las decenas de can-am pasan frente a la Universidad de Occidente. El desfile terminó por dar el encanto a ese niño que, ataviado en short y una playerita ¡Yo soy de Durango!, disfruta, aplaude, corre incluso a "juguetear" con los osados pilotos que habían iniciado en Culiacán el jueves, continuado ese día mismo rumbo al mágico Cosalá y llegado a Mazatlán la noche del viernes, frenesí a mil por hora.

La música, muy variada y entrona, ambienta más, relaja los músculos. La cerveza que cada uno lleva en su mano, volante en el otro, reanima las neuronas, el rugir prende hasta los tuétanos y no hay uno que se quede fuera. Risas, risotadas muchas se confunden entre el quemado de llantas. Llegado a la mitad del recorrido, el paseo costero se convierte en un hervidero. Tanto que, para armar la batahola, los carros 4x4 se "zangolotean", zigzaguean, se suben al camellón, causan hilaridad. "¡Vente, vente, súbete a mi motooo...!", le dice Pedro Quintero, el capitán de la ruta, a un "compa" que, sin pensarla, se baja del Racer, corre unos metros y le pide unos globos a una chica Pizza que se encontraba en la banqueta del costero y se deja querer.

La fiesta subió de tono y de qué manera: en plena vorágine del tráiler Park California, con banda, más chelas y algunas Buchanan's que, sin más, disfrutaron los presentes a garganta profunda y con toda la animosidad de la Ruta Pacífico.

Y ahí viene la de 2015.0

En esta nota:
  • Magno
  • desfile
  • personas
  • motos
  • música
  • cerveza
  • tarde
  • Mazatlán.