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No importa en el lugar que estés, todos somos monos

RACISMO- FÚTBOL

Lo que ocurrió en un campo de fútbol, la reacción inteligente y espontánea de Dani Alves, jugador brasileño del Barcelona, de recoger el plátano que le fue lanzado en la cancha del Villareal y comérselo, se volvió símbolo de tolerancia y aceptación.

Muchos han posado ya con plátano en mano y han multiplicado sus visitas en las redes sociales; modelos, cantantes, deportistas, gente común y corriente lo ha hecho.

Esto nos obliga a pensar de qué manera creemos en realidad que el acto en sí es una conducta que rechazamos o realmente se está sacando provecho de una situación que, por su contenido, sacó una sonrisa de la mayoría en el mundo.

Pero, la pregunta que se viene, ¿qué tan capaces somos de aceptar a los demás? Recordemos que el fútbol, su ambiente, el estadio, la multitud se presta para hacer estupideces y no responsabilizarnos, ¿sería este el caso?

¿El joven agresor cometería un acto irreflexivo o es acaso un consumado racista?

Hoy ya podemos leer en los medios de prensa españoles manifestaciones a favor del joven que arrojó el plátano.

Probablemente no tengamos conciencia de lo que esperamos de la sociedad, si el color de la piel realmente nos importa, o el lugar de nacimiento de una persona, hasta que llegamos al extremo de un mundo con todas sus complejidades y nos miramos con respeto, sin bajar la mirada.