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Tecnología al servicio de la arqueología

VESTIGIOS PREHISPÁNICOS

La arqueología ya no solo se hace con pico y pala. La búsqueda de vestigios prehispánicos en el subsuelo, incluso ocultos entre espesa vegetación, ahora es más fácil gracias al uso de equipos de última generación.

En México, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han logrado combinar lo último en tecnología de sensores remotos para explorar la región norte de Veracruz y, en especial, la antigua ciudad de El Tajín, el sitio sagrado y ceremonial más importante del área.

Mediante el uso de ortofotogrametría, técnica que consiste en la toma de fotos aéreas muy precisas sin el error de la curvatura de la tierra; termografía, a partir del cual se logran imágenes que muestran cambios en la temperatura de los edificios y permite detectar daños en su interior, y un equipo Lidar (Detección de la Luz y Distancia), "el más potente de los sensores remotos que consiste en un escáner láser aerotransportado que captura los detalles del terreno y los vestigios arqueológicos con una precisión de 0.20 metros", los expertos han logrado identificar casi mil 200 nuevos sitios en la región norte de ese estado, así como información inédita en el sitio de El Tajín.

La combinación de esta tecnología que normalmente se utiliza en el ámbito de la geografía, la geología y la sismología, ha creado una nueva era para la arqueología mexicana y el estudio de los antiguos asentamientos, comenta en entrevista la arqueóloga Patricia Castillo Peña, directora académica de la Zona de Monumentos Arqueológicos El Tajín. Si antes los arqueólogos tardaban años en lograr localizar una estructura prehispánica entre la maleza y otros más en su excavación, con estas nuevas herramientas es posible conocer previamente lo que se esconde en el subsuelo, sobre todo aquello que permanece bajo una espesa vegetación y dentro de un terreno abrupto.

Un modelo en Veracruz. La primera muestra de éxito está en El Tajín, sitio Patrimonio de la Humanidad, donde los arqueólogos se dieron a la tarea de explorar las mil 221 hectáreas que cubre el sitio. El estudio, que inició desde hace cuatro años, se llevó a cabo en dos etapas: primero, una prospección área, en un helicóptero equipado con el escáner láser Lidar, equipos GPS, de fotogrametría y termografía; y en seguida, el procesado e interpretación de la información obtenida durante el levantamiento aéreo, a través de un software que permitió la ubicación de estructuras y diversas características sobre el terreno, así como la creación de planos y modelos digitales en 3D de la zona. Con esa información digital de alta precisión y detalle, El Tajín comienza a verse con otros ojos. Uno de los singulares descubrimientos, agrega la arqueóloga, es que se logró identificar la entrada original del sitio. "No es donde entramos, esa puede ser la salida. Actualmente se entra de sur a norte, pero la entrada original era de norte a sur", afirma la especialista.

Estudio de la región norte. Una de las principales colaboraciones con especialistas de otras disciplinas se dio en el proyecto de exploración que los arqueólogos del INAH realizaron en colaboración con Pemex para hacer un levantamiento exhaustivo con estas nuevas tecnologías en la zona norte de Veracruz, en la región de Chicontepec, donde existe una de las mayores concentraciones geológicas de hidrocarburos. Ahí se registraron aproximadamente mil 200 nuevos sitios en cuatro años de investigación. K