Economía

El virus rugoso del tomate

La información que debe saber sobre esta plaga

Por  Andrea del Carmen Montenegro Sánchez

Tomates. (Fotos: Marco Ruiz/Cortesía)

Tomates. (Fotos: Marco Ruiz/Cortesía)

El Virus Rugoso del Tomate, es una plaga que está presente a el país y si no se actúa ante ella, puede ser devastadora. Juan Alberto Olivas Bejarano, coordinador estatal de la campaña Manejo Fitosanitario del Virus Rugoso del Tomate del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa (CESAVESIN); y Raymundo Saúl García Estrada, investigador titular, encargado del área de fitopatología del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) hablan sobre este virus.

“Se detectó por primera vez en 2014 en un invernadero de cultivo de tomate al sur de Israel. En 2015 se reportó por primera vez en Jordania en invernaderos con cultivo de tomate; el primero caso en México se detectó en Yurecuaro, Michoacán en 2018 en tomate, este llego aquí debido a que la semilla estaba contaminada por el virus. Está presente en 20 estados y afecta principalmente a los cultivos de jitomate, chile y berenjena en campo abierto e invernaderos”, comenta Juan Alberto.

“Es un virus de transmisión mecánica o por semilla. El origen en nuestro país fue alguna semilla de tomates o de pimientos que fueron introducidos sin ningún análisis previo, y una vez dentro de un predio, una agrícola o un cultivo, cuando no determinamos a tiempo su presencia, mecánicamente viene una contaminación cruzada”, indica Raymundo Saúl.

El agente

 

Es un Tobamovirus que ataca los cultivos hortícolas y ornamentales en todo el mundo. Es capaz de permanecer infectivo por años en las semillas, restos de plantas y suelo contaminado. Dentro se las plantas que pertenecen la grupo de las solanáceas, donde están, el tomate, los pimientos (chiles), la berenjena y la papa, se ha comprobado la presencia de este virus rugoso afectando a los tres primeros.

Se transmite fácilmente de forma mecánica y por semilla (partículas infecciosas en la testa que es el tejido vegetal que cubre la semilla) que al germinar infectan las plántulas. Mecánicamente se transmite a través de las manos de los trabajadores, ropa, herramientas, y estructura de invernadero, así como máquinas de trabajo, como el tractor en campo abierto y sistemas de riego o drenes. Para este virus no existe en la actualidad híbridos o variedades resistentes.

Sintomatología

 

Se manifiesta principalmente con la presencia de un mosaico ligero a severo en las hojas, con una ocasional apariencia estrecha de la misma. “Los frutos presentan síntomas marcados de rugosidad y una coloración marrón, dependiendo de la susceptibilidad de la variedad al virus; así como manchas de color amarillo en los frutos. También, puede presentar síntomas de necrosis en el cáliz, peciolos y pedicelos”, afirma Olivas Bejarano. La manifestación del virus inicia principalmente en las partes de las hojas jóvenes, el follaje, donde se presenta un síntoma que le llamamos Mosaico, que son áreas de color amarillo, alternadas con áreas muy verdes, que estas áreas verdes son embolsamientos, arrugamientos o algunos tipos de manchas.

“En los frutos, lo que se ve es una especie de arrugamiento muy leve y de color oscuro, son de menor tamaño y puede iniciar en cualquier etapa del desarrollo del fruto. En su parte interna tienen un aspecto ‘corchoso’, seco, deshidratado.

Cualquier tipo de variedad de tomate puede ser afectada por el virus”, agrega García Estrada. La planta afectada se pierden los frutos, conforme va creciendo va perdiendo su fuerza, su vigor. La planta infectada presenta deformaciones tanto en el follaje como en el fruto, mermando la producción así como la apariencia y calidad de los frutos, por ende pérdida de valor en el mercado.

Prevención

 

La principal medida de prevención es la compra de semilla certificada y verificar mediante el diagnóstico fitosanitario que la semilla de tomate se encuentre libre de virus. Mantener una estación de lavado y desinfección de manos, donde el personal deberá lavarse las manos antes de ingresar al invernadero y al retirarse. El uso de soluciones a base de fosfato trisódico (10 %), hipoclorito de sodio (1-3 %) e hipoclorito de calcio (1-5 %) en tapetes fitosanitarios de desinfección, colocados en la entrada de los invernaderos.

Se debe realizar la limpieza estricta de las instalaciones; designar material o herramienta de trabajo, así como personal que labore exclusivamente a áreas con presencia del virus; restringir el acceso al personal ajeno a las actividades; realizar el lavado y desinfección de manos, ropa, herramientas, equipos, materiales y/o implementos agrícolas utilizados en las labores agrícolas; así como las cajas utilizadas durante las actividades de cosecha; realizar la limpieza y desinfección del sistema de tutoreo del cultivo; la herramienta de trabajo debe ser exclusiva para cada campo de producción; realizar la solarización del terreno del campo.

Medidas

“En los invernaderos indiscutiblemente se debe tener un buen monitoreo, revisar las plantas muy detallada mente, surco por surco, tramo por tramo, de todo el invernadero, y cuando se presentan los primeros síntomas, hay que marcar esas plantas, cortarlas de la base, y a las 24 horas sacarlas. Esas áreas van a quedar cuarentenadas, hay que quitar mínimamente diez plantas hacia delante y diez plantas hacia atrás, y si es necesario, el surco completo”, asegura Raymundo García.

“Al detectar una planta enferma, arrancarla, así como las que se encuentran alrededor; depositar la planta completa en una bolsa de plástico gruesa y llevarla a un lugar destinado para la quema, intensificar el muestreo y diagnóstico del virus rugoso del tomate para detectar oportunamente nuevos brotes de la plaga y aplicar las medidas fitosanitarias necesarias, restringir el ingreso de personal no autorizado a áreas con detecciones positivas, es lo recomendable”, enfatiza Juan Olivas.

Luego de sacar el material, se procede a hacer una descontaminación. Se inicia limpiando lo más posible, después hay que hacer algunas aplicaciones con desinfectantes, ya sean químicos o naturales. Entre los químicos están los cloros, cuaternarios de amonio, productos a base glutaraldehidos, de yodo. Entre los orgánicos se pueden utilizar los compuestos a base de extractos de semillas de cítricos. Y a manera de herramienta de protección donde está la cuarentena, de crear una especie de ‘película’ para evitar la contaminación en las plantas, se puede utilizar leche bronca o leche en polvo descremada. Y a esa área contaminada nada más tiene que entrar personal que lleve las manos bien lavadas, descontaminadas, y entrar únicamente a trabajarlas, y que sea al final, después de haber hecho la labor en las áreas sanas.

Se debe eliminar la materia orgánica contaminada, para evitar que se seque, se pulverice y se vaya a esparcir en una contaminación cruzada. Es un virus que puede quedar en el agua o en el suelo. Un agricultor cuando encuentre una planta que comience a manifestar estos síntomas, lo mejor que puede hacer es eliminarla y lo más tempranamente posible para contener este problema.

En caso de no tomar las medidas necesarias y no tener buenas prácticas agrícolas, es un fitopatógino muy dañino al ser muy fácil de contagiarse, puede llegar a ser muy devastador.

El dato.

En el estado se ha detectado la presencia de este virus. Como es una plaga nueva y de importancia económico por su fácil manera de diseminarse, el SENASICA asigno al Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Sinaloa la Campaña del Manejo Fitosanitario del Virus Rugoso del Tomate en la cual se están realizando acciones de Monitoreo, Control cultural, Entrenamiento a productores y toma de muestras de cultivos con síntomas sospechosos al virus para mandarse al Centro Nacional de Referencia Fitosanitaria del SENASICA para tener certeza y seguridad si se trata de este virus, todo esto con el fin de evitar la diseminación de este patógeno. Se les invita a los productores a que si localizan una planta con estos síntomas sospechosos al virus reportarla a la Junta Local de Sanidad Vegetal de su región o al Comité Estatal de Sanidad Vegetal al teléfono 66-75-00-20-50.

  • tomate
  • virus
  • rugoso
  • plaga
  • enfermedad
  • cultivo