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Economía

La pandemia de Covid-19 aumenta la pobreza en América Latina

Las dificultades económicas de los países en la región han generado pérdidas laborales en Latinoamérica y el Caribe, aumentando la pobreza y las desigualdades.

Por María Sánchez

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México.-  A casi dos años de pandemia, es bien sabido que la crisis económica y social ha marcado las diferencias económicas entre personas desarrolladas y en desarrollo en América Latina, pero también ha provocado una caída sin precedentes en el bienestar y calidad de vida de las clases medias.

Entidades económicas como el Banco Mundial ya habían registrado un estancamiento en el desarrollo en los cinco años anteriores a la pandemia, sin embargo, a la llegada de la crisis sanitaria, los países de la región retrocedieron dos décadas en la reducción de pobreza y la equidad, generando más desigualdades.

En un diálogo privado organizado por Connectas en el que se invitó a Debate, titulado ¿Cómo Entender la Vulnerabilidad Económica que Deja la Covid-19 en América Latina?, Patricia Miranda, directora de Incidencia Global de Latindadd, dio su punto de vista sobre las afectaciones que ha provocado la pandemia en torno a temas como la pobreza y las desigualdades regionales, en una charla en torno al más reciente informe de Connectas, plataforma periodística para las Américas sobre la temática.

Menos ingresos y más pobres

De acuerdo con informes recientes del Banco Mundial, la pobreza ha aumentado en la región de América Latina y el Caribe, pues la clase media se contrajo de un 39.4 a 37.3 por ciento entre 2019 y 2020, una pérdida contrastante con 2018, cuando por primera vez en décadas el número de hogares en este estrato superaba al de hogares en situación de pobreza o de vulnerabilidad.

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De acuerdo con el informe de Connectas Los Nuevos Pobres, Cicatrices de la Pandemia, las afectaciones en el campo económico y el cierre de empresas impactaron en los hogares medianamente posicionados de Latinoamérica, ocasionando que, en números netos, 4.7 millones de latinoamericanos dejaran de ser clase media y pasaran a ser vulnerables o definitivamente pobres.

Además, la caída de ingresos amplía la de brecha y desigualdad y precarización laboral, “la situación de la clase media es más difícil que la de los extremos de la pirámide, pues, aunque la benefician algunas medidas estatales, estas han sido insuficientes. Al estar en el centro, sus integrantes no son tan pobres como para recibir ayudas directas; sobre todo transferencias monetarias o subsidios en servicios públicos”, señala Connectas.

Retos financieros en la región

Por su parte, durante el webinario realizado en la plataforma Zoom, Patricia Miranda, magíster en finanzas y especialista en estrategias de financiamiento público, señaló que, a pesar de los esfuerzos que actualmente se llevan a cabo por distintos países, América Latina presentará dificultades para reactivar sus economías en la pospandemia debido, en parte, a que ha sido excluida de las políticas globales de recuperación financiera, ya que la región está clasificada como de ingresos medios.

La categorización se basa en el PIB (Producto Interno Bruto) per cápita, un índice insuficiente, de acuerdo con la experta, para definir las necesidades y vulnerabilidades de los países. “América Latina es la región más golpeada y con mayores desigualdades en términos de recuperación”, pues la región carece de acceso a financiamiento concesional y no tiene los recursos fiscales necesarios para combatir la pandemia y combatir la crisis, por lo menos en el corto plazo, señaló Miranda.

Estrategias paliativas

Patricia comentó que algunas medidas que se llevan a cabo en el ámbito global podrían ayudar a los países latinoamericanos, como dejar de pagar la deuda externa por algunos años, “de manera que podamos generar un espacio fiscal con esos recursos y destinarlos a las otras necesidades urgentes que tenemos en nuestros países”, otra medida que mencionó es la emisión de derechos especiales de giro, es decir, la creación o generación de dinero de forma política “de la nada”, medida que podría generar también un espacio monetario de apoyo.

Si bien, algunos países han mostrado una recuperación momentánea de hasta el seis por ciento, Patricia señala que esta recuperación tiene un efecto rebote, es decir, se prevé una caída a la mitad o menor en los próximos años.

“También es importante ver que el crecimiento económico no va a reducir estas vulnerabilidades y tampoco va a reducir la pobreza y las desigualdades”, declaró, ya que la dinámica económica en la región es variable, por lo que se necesita una transformación urgente de los aparatos productivos y dejar de depender de la exportación de materias primas para generar recursos y empleos.

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El Dato

Razones de los cambios

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la movilidad social descendente obedece, en gran medida, a la pérdida de empleos, que en 2020 afectó a más de 26 millones de personas en Latinoamérica y el Caribe.

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María Sánchez

Reportera de Investigación

Ingresé a EL DEBATE en febrero del 2019, trabajo en la redacción de Culiacán. Tengo formación en Fact Checking y periodismo de datos, curso impartido por Knight Center for Journalism en las Américas, así también, otros cursos de formación en el ámbito periodístico como uso de lenguaje inclusivo y de periodismo especializado en derecho electoral. Actualmente escribo sobre una gran diversidad de temas desde las ciencias exactas hasta humanidades, en el departamento de Investigación de DEBATE apoyándome en búsquedas rigurosas en material oficial y científico, bases de datos gubernamentales y no gubernamentales, entrevistas a personalidades públicas, del medio político, académico, expertos en temas, así como a líderes de la sociedad civil, entre otros. Mi misión es dar a los lectores artículos con información veraz, relevante, útil y novedosa de diferentes campos en un lenguaje asequible, además de sensibilizar a la población con temas referentes a lo humano. Mi formación lo respalda. Estudié la licenciatura en química farmacéutica bióloga y una maestría en ciencias con orientación a la biotecnología ambiental en la Universidad Autónoma de Sinaloa. En 2020 recibí dos seminarios en el centro Transpersonal de Buenos Aires, Argentina, uno denominado Vínculos y emociones y otro más sobre Psicología y espiritualidad. Tomé un Diplomado para la Paz Aplicada impartido en Culiacán por la Universidad de San Diego, California, en 2018 y más tarde en 2019 participé como colaboradora en el proyecto de investigación “Todos tenemos una historia”, formando parte de la Comisión Ciudadana de la Memoria en Culiacán, organizada por el Instituto Transfronterizo de dicha universidad y como líder de equipo de investigación. Dediqué más de tres años de labor docente en el Tecnológico de Monterrey Campus Sinaloa, donde me formé en educación y participé en la elaboración de proyectos y documentos académicos. Formé parte de la Red de Educadores Ambientales de Sinaloa (REAS), donde participé en la elaboración del marco conceptual de la organización y su plan de trabajo. Tengo la intención de seguirme preparando y crecer en compañía de mis compañeros en EL DEBATE, y continuar haciendo con ellos las alianzas que nos han integrado como un equipo sólido dentro de la empresa.

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